ONG cargan contra Bruselas por «debilitar» el sistema europeo de comercio de emisiones
Bruselas, 17 jul (EFE).- Organizaciones medioambientales criticaron la reforma del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, en inglés) planteada este miércoles por la Comisión Europea por entender que «debilita fuertemente» el principal instrumento de acción climática del bloque al dar a la industria más margen para liberar CO2 a la atmósfera
En un comunicado, la asociación CAN Europe -una red europea de ONG ecologistas de la que forman parte, por ejemplo, Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción o Seo Birdlife- señala que esta revisión «socava los objetivos climáticos, de transformación industrial y de seguridad energética» del club y además «parece estar fuertemente influida» por los intereses de parte de la industria.
En concreto, esta red considera que los cambios planteados por Bruselas benefician a aquellas empresas que querían «preservar» sus derechos gratuitos de emisión y ralentizar el ritmo de reducción de emisiones, en detrimento de aquellas que «ya han invertido -o están dispuestas a invertir- en la descarbonización».
«Debilitar ahora el ETS es un regalo para los contaminadores que han priorizado las retribuciones a los accionistas en lugar de invertir en una producción más limpia, a costa de la ciudadanía, de las generaciones futuras y de aquellas empresas que ya invirtieron en soluciones respetuosas con el clima», criticó la directora de CAN Europe, Chiara Martinelli.
En concreto, esta asociación carga contra la propuesta de Bruselas de reducir el ritmo en que se van eliminando créditos de emisión del sistema, lo que derivará en «más contaminación procedente de centrales eléctricas e industria pesada, cuando ya se dispone de buena parte de las soluciones descarbonizadas».
Como resultado, se impondrán «costes adicionales a la ciudadanía y las empresas europeas» y además la UE tendrá que exigir recortes de emisiones «más profundos y políticamente más complicados» a sectores como la construcción, la agricultura o el transporte.
En un comunicado propio, WWF ha señalado que la reforma «representa un importante paso atrás en la ambición climática de la UE, debilitando los incentivos para recortar emisiones, ampliando la dependencia de combustibles fósiles y poniendo en riesgo la meta climática de 2040», año en el que el bloque quiere reducir sus emisiones de CO2 en un 90 %.
Con su reforma, añade esta organización, el Ejecutivo comunitario «está desoyendo a los ciudadanos, gobiernos y la vanguardia industrial que pide un ETS fuerte y predecible, mientras cede a la presión de los sectores más rezagados que han retrasado la acción climática».
«La Comisión pone en riesgo un precio de la contaminación predecible y eficaz, que las empresas y los inversores necesitan para invertir en tecnologías limpias. En un momento de mayores impactos climáticos y de creciente incertidumbre geopolítica, Europa no puede permitirse asumir este riesgo», avisó la responsable de Descarbonización Industrial de WWF, Camille Maury
En su propuesta, que ahora debe ser acordada entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo, Bruselas introduce una serie de flexibilidades en el sistema que permitirán a la industria emitir más CO2 y durante más tiempo.
En concreto, suaviza el ritmo al que se retiran los créditos de emisión que las plantas industriales deben comprar para poder liberar dióxido de carbono y aumenta la cantidad de derechos gratuitos que se distribuirán a cambio de planes de inversiones para su descarbonización.
También abre la puerta a los créditos internacionales a partir de 2036, con los que podrán contabilizar como propio el recorte conseguido con proyectos de terceros países (normalmente, en vías de desarrollo) tras pagar un precio por tonelada de CO2. EFE
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