Periodista palestino maltratado en prisión por Israel: «Cada segundo es un infierno»
Miguel Flores
Yenín (Cisjordania), 26 jun (EFE).- Hace un año, las autoridades israelíes se llevaron al periodista palestino Muyáhed beni Mufleh de su casa y lo arrestaron sin cargos ni juicio. Este joven padre de familia concede ahora una entrevista: con 45 kilos de peso menos, parte del cráneo fracturado y tras haber superado una hemorragia cerebral que le robó el habla.
«Hambre, negligencia médica, palizas, humillaciones y violaciones constantes: cada segundo en prisión es un infierno», resume Beni Mufleh, que pese a ser diabético no recibió medicación ni análisis de glucosa durante sus seis meses detenido.
Este jueves, un día después de recuperar el habla, el periodista palestino recibe a EFE en su habitación de un hospital de Yenín, en Cisjordania ocupada. Desde su camilla cuenta cómo, el 28 de junio de 2025, soldados israelíes irrumpieron en su domicilio en Beita, al sur de Nablus (norte de Cisjordania), sin previo aviso.
«Durante la guerra, comenzaron a arrestar a gente sin pruebas. Y yo fui uno de ellos. Una noche, mi esposa, mis tres hijos y yo estábamos durmiendo cuando, de repente, derribaron las puertas y entraron en la casa. Me llevaron a un ‘jeep’ militar tras agredirme dentro de la casa y confiscar mis teléfonos y mi portátil», explica Beni Mufleh, que trabajaba para el medio digital Ultrasawt.
«No me dieron ninguna razón para el arresto ni me acusaron de ningún delito. Me dijeron que estaba detenido administrativamente por la guerra», a lo que el periodista respondió: «¿Qué tengo que ver yo con la guerra? Han pasado 20 meses. ¿Por qué me arrestan ahora? ¿Qué hice? No hice nada».
El reportero cree que Israel lo detuvo por su trabajo: «Alegaron que incité a la violencia con mis artículos y publicaciones. Son acusaciones infundadas», dice sobre un medio también bloqueado por la Autoridad Palestina de Mahmud Abás en una decisión que fue condenada por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).
Miles de detenidos sin cargos
Bajo detención administrativa, Israel detiene a miles de palestinos sobre la base de presunta evidencia secreta que ni los detenidos ni sus abogados pueden examinar, sin cargos formales ni juicio. El periodista fue trasladado primero a una comisaría cerca de Ramala, luego a la prisión de Megiddo y finalmente, a la cárcel del Néguev, en el desierto.
Dentro de aquella cárcel, el periodista asegura que presenció abusos que terminaron con la vida de dos personas. El primero, un hombre de unos 50 años que murió asfixiado tras ser rociado con gas pimienta. El segundo, Ahmed, un joven de 18 años que dejó de respirar pidiendo un antibiótico después de que le atacara un perro policía.
Numerosas ONG como B’Tselem han documentado lo que describen como torturas «sistemáticas» en las cárceles y prisiones israelíes, más aún desde octubre de 2023, con al menos un centenar de muertes documentadas, de acuerdo con la ONG Médicos por los derechos humanos de Israel.
En diciembre, le comunicaron que sería liberado el día 25. Pero lo llevaron hasta la puerta del presidio solo para retornarlo después. «Llegué a ver a los niños esperando afuera. Esta escena fue dura y cruel para mí», lamenta.
La puerta de la cárcel se abrió finalmente el pasado 16 de enero. Dos días después, ingresó en estado crítico en un hospital de Ramala con una hemorragia cerebral grave y la tensión arterial disparada. Los médicos lo operaron de urgencia.
25 kilos y el cráneo abierto
Beni Mufleh lleva seis meses recuperándose de la hemorragia, de la pérdida de casi dos tercios de su peso habitual -70 kilos frente a los 25 de ahora- y de diversos traumatismos en todo su cuerpo. El periodista tiene fe en que esas afecciones se aliviarán, pero lo que le preocupa es no poder olvidar nunca lo que padeció en la cárcel.
«Lo que vi fue horrible y cruel, y no puedo olvidarlo ni superarlo. Mi estado mental es muy frágil (…) solo hubo golpes y agresiones», dice el periodista.
Seis meses después de su liberación, Beni Mufleh dice que las autoridades israelíes intentaron asegurarse de que no hablaría. «No quieren que cuentes lo que te ha pasado en prisión, así que intentan asustarte, aterrorizarte y torturarte para que calles», cuenta.
El Servicio Penitenciario de Israel (IPS), consultado por EFE, negó las acusaciones del exprisionero palestino. «Son falsas y carecen por completo de fundamento fáctico», respondió un portavoz, que también afirmó que el IPS recluye a sus presos «de conformidad con la ley» y les proporciona atención médica «de acuerdo con las directrices del Ministerio de Sanidad».
La Sociedad de Presos Palestinos (PPS), por su parte, sostiene que el caso de Beni Mufleh «resume el verdadero significado de las cárceles de exterminio de la ocupación», que dice son usadas como «una herramienta de asesinato lento y directo y de tortura».
La organización, con sede en Ramala, ha documentado cientos de casos de presos liberados en condiciones físicas y psicológicas extremadamente graves, muchos de los cuales no se hicieron públicos por miedo a una nueva detención. Según la PPS, varios fallecieron poco después de ser puestos en libertad.
La PPS ha registrado también el arresto de más de 245 periodistas palestinos desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023. EFE
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