Presidenta interina de Venezuela destituye a ministro acusado de ser testaferro de Maduro
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó este viernes como ministro de Industria al empresario Álex Saab, acusado de ser testaferro del depuesto mandatario Nicolás Maduro.
El cambio ocurre en medio de las presiones de Washington a Caracas tras la incursión militar que el 3 de enero terminó en la captura del líder izquierdista y su esposa, Cilia Flores, para trasladarlos ante la justicia en Nueva York.
«Agradezco al compañero Álex Saab por su labor al servicio de la Patria; quien asumirá nuevas responsabilidades», escribió la mandataria interina en la plataforma de mensajería Telegram sin precisar cuáles.
Originario de Colombia, Saab había sido excarcelado en 2023 por Washington como parte de un acuerdo que incluyó la liberación de 10 estadounidenses presos en Venezuela. Maduro lo designó ministro de Industria en octubre de 2024.
El empresario se vinculó con el gobierno venezolano en los últimos años de la gestión de Hugo Chávez (1999-2013), acercó la industria petrolera local a Irán y llegó a manejar una gigantesca red de importaciones para el gobierno de Maduro.
Estuvo encargado del traslado de alimentos del programa gubernamental conocido como CLAP, salpicado por denuncias de corrupción.
Fue detenido en 2020 en Cabo Verde y extraditado a Estados Unidos en octubre de 2021. La justicia estadounidense lo acusaba de blanquear fondos obtenidos ilegalmente en Venezuela a través del país norteamericano.
El gobierno de Maduro negaba esas acusaciones al afirmar que Saab era un «héroe».
Como parte de su decisión, la presidenta interina anunció el viernes la fusión de los ministerios de Industria y Producción Nacional y el de Comercio Nacional, que estará a cargo por el actual titular de este último, el militar Luis Antonio Villegas.
Rodríguez también comunicó cambios en el Ministerio de Comunicación e Información, en el de Transporte y en el de Ecosocialismo (Ambiente), al igual que una reforma el jueves al sector petrolero.
Desde Estados Unidos, la líder opositora venezolana y nobel de la Paz, María Corina Machado, recordó más temprano que es el presidente Donald Trump quien da las «órdenes» a Delcy Rodríguez.
En su primera rueda de prensa después de entregar la medalla del Nobel al magnate republicano, dijo que Venezuela ya comenzó «una verdadera transición hacia la democracia».
Trump, quien ha dicho que Machado no tiene suficiente apoyo entre los venezolanos, respaldó a la exvicepresidenta Rodríguez como líder interina del país petrolero tras la incursión militar.
Sin embargo, el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió con ella el jueves en Caracas para «transmitir el mensaje de que Estados Unidos espera una relación de trabajo mejorada», dijo un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.
Como señal de este acercamiento, un nuevo vuelo con 231 venezolanos deportados por Estados Unidos arribó el viernes al aeropuerto que sirve a Caracas, el primero tras la incursión militar estadounidense.
– Medalla del Nobel –
«El régimen está obligado a desmantelarse a sí mismo (…) y eso requiere que los prisioneros políticos sean liberados», explicó este viernes Machado.
La suerte de esos opositores, algunos de los cuales salieron a la calle masivamente en 2024 para denunciar fraude en unas elecciones que el gobierno declaró legítimas, es la principal preocupación, confesó la líder, quien aseguró que, tras meses de clandestinidad, aprecia especialmente «dormir, poder abrir una ventana».
Machado, de 58 años, entregó el jueves su medalla del Premio Nobel a Trump en un intento por mantener vivas sus opciones ante el mandatario republicano, que tildó el gesto de «maravilloso».
«Se lo merece. Fue un momento muy emotivo», declaró después Machado en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News.
El republicano, que reivindica que ha solucionado ocho conflictos en todo el mundo, no ocultó su decepción por no ganar el galardón el año pasado.
Trump ha revivido la denominada «Doctrina Monroe», en alusión a las pretensiones de Estados Unidos de controlar estrechamente los destinos de América Latina y el Caribe, tanto de injerencias «externas» como de la creciente presencia china o los movimientos de Irán o Rusia en la región.
También pretende frenar lo que considera falta de colaboración de algunos países para su lucha contra la inmigración ilegal o el narcotráfico.
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