Rutas «bioculturales» buscan proteger tierras de pueblo indígena en la Amazonía colombiana
Bogotá, 1 nov (EFE).- Tres rutas «bioculturales» que buscan poner en valor la cultura indígena y salvaguardar los recursos naturales forman parte de una iniciativa impulsada por las autoridades colombianas y la cooperación internacional para proteger los derechos y el territorio del pueblo nukak de la Amazonía.
Este pueblo, que se encuentra en los departamentos de Caquetá, Guaviare y Putumayo, en el sur del país, y es la última tribu indígena contactada en Colombia. Además, juegan un papel fundamental en el cuidado de los ecosistemas y el patrimonio cultural de la Amazonía colombiana.
La deforestación es la mayor amenaza para este pueblo. Según un estudio elaborado en 2022 por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg) y la Red MapBiomas, en los últimos 37 años se han deforestado 2,4 millones de hectáreas de bosque, afectando la vida de las comunidades locales y la supervivencia de especies.
En este contexto, el Gobierno de Colombia y el Programa Amazonía Mía de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) están buscando alternativas económicas lícitas para los nukak que les permitan vivir del bosque promoviendo su cuidado y protección.
Esta iniciativa busca fortalecer la gobernanza y promover la conservación y manejo sostenible del territorio ancestral, así como el reconocimiento de corredores bioculturales de 10 clanes o grupos locales.
En total se crearon tres rutas “bioculturales”, tres caminos «hacia la preservación y el renacimiento de su conexión con la selva que habitaron durante generaciones», detallaron los impulsores de la iniciativa a través de un comunicado.
El primer recorrido ya se realizó y llevó a pobladores nukak a los rincones del Caño Kiniquiari y la Reserva Nacional Natural nukak, en el departamento del Guaviare, donde recogieron semillas para la siembra y cerbatanas.
«Con las semillas, símbolos vivos de su legado, restaurarán los bosques y preservarán la biodiversidad local, y con las cerbatanas reestablecerán la comunión con la madre naturaleza al retomar su dieta alimenticia con los productos que les brinda el bosque a través de la caza, pesca y recolección», según el programa.
En el segundo recorrido traza una ruta de protección y mapeo de sus corredores biológicos y rutas de movilidad, y el tercero y último conduce a estos descendientes de la selva a sus sagrados sitios ancestrales.
El objetivo de las rutas es tener “un faro de esperanza, la posibilidad que los nukak retornen a sus prácticas ancestrales, fortalezcan su seguridad alimentaria y contrarresten los problemas de desnutrición”, como apuntan desde Usaid. EFE
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