Sarkozy se distancia del régimen de Gadafi para negar que financiara su campaña de 2007
París, 8 abr (EFE).- Nicolas Sarkozy marcó este jueves distancias con Muamar Gadafi, durante el juicio por haber sido supuestamente financiado por el régimen del dictador libio en la campaña en la que fue elegido presidente de Francia en 2007, e insistió en que no tuvo ningún trato de favor hacia él.
«Mis relaciones con Gadafi eran tan tensas que fue el único jefe de Estado» que no quiso participar en la cumbre de París del 13 de julio de 2008 para la constitución de la Unión por el Mediterráneo de todos los de la región, destacó Sarkozy ante el Tribunal de Apelación de París, al que recurrió después de haber sido condenado a cinco años de cárcel en primera instancia.
Durante una buena parte de la tarde, el antiguo jefe de Estado francés fue interrogado por el presidente de la sala, Olivier Géron, sobre los contactos que mantuvo con el líder libio, primero como ministro del Interior en 2005-2006, y luego ya como jefe del Estado desde 2007 y hasta el derrocamiento de Gadafi con la revuelta en el país africano en 2011.
Señaló que su impresión desde el primer momento del dictador era que «no parecía muy equilibrado» y negó cualquier intervención como titular de Interior en los contratos de la empresa francesa Amesys para venderle un programa de cíbervigilancia, llamado Eagle, que varias ONG denunciaron que se utilizó contra miembros de la oposición, que gracias a eso fueron identificados, encarcelados y luego torturados.
Reconoció que había competencia entre diferentes países, y no sólo europeos, para establecer relaciones comerciales y económicas con Libia «porque era un país rico», y justificó el viaje que él mismo hizo a Trípoli en julio de 2007, poco después de acceder al Elíseo, como contrapartida a la liberación de unas enfermeras búlgaras que habían estado detenidas en Libia acusadas de haber contagiado el sida a unos niños, en lo que entonces se consideró un chantaje político.
Unos meses después de su desplazamiento a Trípoli, se produjo la visita de Gadafi a París, que el expresidente francés justificó como una contrapartida por haber liberado a las enfermeras búlgaras.
Cuando a partir de marzo de 2011 en el marco de las llamadas ‘revoluciones árabes’ estalló una revuelta en Libia contra Gadafi y éste amenazó con utilizar su aviación contra los rebeldes que se hicieron con el control de varias ciudades, Francia y el Reino Unido se pusieron al frente de una coalición internacional que organizó una operación militar para impedirlo, coordinada por la OTAN.
«Lo que no era posible es que Gadafi enviara su aviación contra la población de Misrata o de Bengasi», dijo ante el tribunal Sarkozy, que además fue el primer dignatario que recibió en París el 11 de marzo de 2011 a una delegación del Consejo Nacional de Transición de Libia, de oposición, presentado como el representante legítimo del pueblo libio.
Para el expresidente francés, esa posición que mantuvo entonces es la que explica que «el clan Gadafi» a partir de entonces, en una forma de venganza, lanzara las acusaciones de haber financiado su campaña de 2007, algo que él niega. EFE
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