El sector suizo del gas afronta el próximo invierno con preocupación
Suiza depende del gas natural como parte de su mix energético, tanto para la calefacción como para los procesos industriales. Pero los precios se han triplicado este año debido a la tensa situación política en los países proveedores de Oriente Medio.
La situación es tensa, afirma Daniela Decurtins, directora de la Asociación de la Industria Suiza del Gas. «Estamos viendo niveles de almacenamiento históricamente bajos en Alemania y los Países Bajos, mientras que Francia e Italia están bien abastecidas».
El estrecho de Ormuz sigue cerrado en la actualidad, lo que significa que hay menos gas natural licuado (GNL) disponible en el mercado mundial.
En general, la incertidumbre de cara al próximo invierno es significativamente mayor que en años anteriores. Sobre todo, la pregunta de cuán frío será el invierno es una preocupación importante para el sector.
Eso podría provocar que el precio del gas en el mercado internacional suba aún más: desde enero ya ha escalado de 28 euros (26,30 francos suizos) por megavatio hora a casi 73 euros, principalmente a causa de la guerra en Oriente Medio.
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«Desde luego no volveremos a ver una situación como la de 2022, cuando los precios subieron hasta 340 euros. En el peor de los casos, los expertos anticipan quizás una duplicación de los precios», afirma Decurtins.
Un seguro de último recurso
Suiza no dispone de instalaciones propias de almacenamiento de gas. Tradicionalmente ha obtenido el gas principalmente de Alemania. Sin embargo, en los últimos años el sector ha buscado alternativas.
En primavera se planteó la idea de desviar gas —en caso de emergencia— del gasoducto de tránsito que une Francia con Italia a través de Suiza.
«En caso de escasez de suministro, esta opción nos permite retener en Suiza el gas que ya está aquí y que estaba destinado a Italia, y a cambio adquirir gas en Italia e intercambiarlo en consecuencia. Es una especia de seguro que, como cualquier seguro, uno espera no tener que utilizar nunca», señalaba Decurtins. «Pero sobre todo sirve para proteger a la industria y al comercio».
El biogás como alternativa
Suiza sería considerablemente menos vulnerable a las turbulencias del mercado del gas si consumiera más gas renovable producido en Europa, por ejemplo, en plantas de biogás. En la actualidad, estos gases neutros en carbono representan de media solo el 10% del total; para 2050, el objetivo es que esta cifra alcance el 100%.
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Suiza se prepara ante un posible aumento del precio del gas de cara al invierno
Decurtins cree que el objetivo es alcanzable. «Nos hemos fijado una meta del 15% del consumo total de gas para 2030. Vamos bien encaminados para lograrlo», afirma.
Se espera que la producción nacional de biogás se duplique para 2030. Además, Suiza es el mayor importador de biometano de Europa.
Esta evolución promete aliviar la situación en los próximos inviernos. El gas podría volverse más escaso y más caro en Suiza. Sin embargo, es poco probable que llegue a escasear tanto como para que se corte el suministro a los hogares y a las empresas industriales.
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¿Hasta qué punto depende Suiza de los combustibles fósiles?
Artículo adaptado al español por Carla Wolff.
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