Sin alternativas, los pescadores lacustres del Sinaí egipcio resisten entre trabas y vedas
Ali Mustafa
Bir al Abd (Egipto), 9 abr (EFE).- Desde los 15 años, el joven Ali al Bayadi lleva pescando, como hacía su padre y abuelo, en el lago Bardawil, el único salado en la península del Sinaí egipcio. Pero ahora, los que continúan este trabajo están buscando alternativas ante las trabas de las autoridades.
Al Bayadi, de 25 años y beduino de la ciudad de Beir al Abd, es uno de los alrededor de 5.000 pescadores con licencia que faenan en Bardawil, uno de los más grandes de Egipto y que se distingue de los demás lagos de la costa mediterránea septentrional de Egipto en que se alimenta exclusivamente de agua de mar.
«Quienes dependen exclusivamente de la pesca en el lago pasan apuros», afirma el joven a EFE, aunque añade que muchos «no pueden permitirse el lujo de irse porque no tienen otra fuente de ingresos».
Reconoce que él mismo está buscando alternativas y que, por el momento, ha conseguido trabajo en un olivar durante la época de veda pesquera, que comprende del 1 de enero hasta el 25 de abril.
La población depende del lago
De acuerdo con varios estudios científicos, la calidad del agua del lago Bardawil y su pesca se han deteriorado significativamente, lo que ha provocado una disminución constante de las capturas de peces.
Y es que el lago, que abarca más de 700 km², 90 kilómetros de longitud y un ancho máximo de 22 kilómetros, es de vital importancia para la población local, que depende de él para prácticamente todos sus ingresos en esta zona árida, ya que -además- alberga el 30 % de las especies registradas en la costa mediterránea del Sinaí.
Salem Salama, un responsable de la Asociación Al Sahel, una de las organizaciones encargadas de los asuntos de los pescadores de la zona, indica a EFE que la cifra de 5.000 pescadores y 1.228 barcos pesqueros se ha mantenido durante más de una década, pese a la caída de capturas e ingresos.
Incluso durante la campaña antiterrorista contra la filial egipcia del grupo yihadista Estado Islámico (EI) hace una década, que aisló esta zona del resto del país, «no había otra fuente de trabajo aparte del lago, ya que era la única zona abierta. Todos los demás sectores estaban cerrados», dice Salama
Cuenta que los jóvenes pescadores crecieron en familias que trabajan en esta profesión, así que continuaron en el oficio, y «como no tienen otros trabajos estables, se dedican a la pesca».
«Algunos pescadores han dejado la profesión y se han dedicado a la agricultura, a abrir algún negocio o trabajar para el gobierno, ya que este trabajo es difícil, poco rentable y tiene muchos gastos, especialmente con el aumento de los precios últimamente», asevera.
Las trabas
El lago siempre ha tenido una próspera industria pesquera, pero la erosión del lago ha reducido significativamente su flota pesquera, que alguna vez fue crucial para los residentes locales.
Debido a los recientes trabajos en el lago, «la mayoría de las zonas de pesca están ahora llenas de fango por el dragado, lo que dificulta mucho la tarea de tirar de la red a la mano», afirma Al Bayadi.
Igualmente, dice que muchas personas han dejado de pescar debido al aumento de las restricciones y las tasas.
Antes, la tasa anual para la licencia era de hasta 50 libras egipcias (casi un dólar al cambio actual) por persona durante la temporada mientras que ahora es de 600 libras (11 dólares) cada tres meses por pescador durante la temporada de pesca.
Por otro lado, Salem Abu Nugamimish, de 49 años, proviene como Al Bayadi de una tribu beduina de Bir al Abd y trabaja como carpintero en su propio taller de construcción de barcos de pesca, el único en todo el norte del Sinaí con infraestructura fija y que no es itinerante.
Según relata a EFE, los meses de veda son su principal época de trabajo, pues durante este tiempo él y sus empleados se encargan de construir nuevos barcos y reparar los viejos para que estén a punto cuando se reabra el lago.
El oficio de Abu Nugamimish es otra muestra del estrecho lazo que existe entre el trabajo pesquero en el lago Bardawil y el resto de actividades económicas que se han desarrollando a su alrededor de forma tradicional y que dependen enteramente de su viabilidad.EFE
sin-sr-ar-pgc-ijm/amr/cg
(foto)(vídeo)