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Cataluña, bloqueada por la investidura de Puigdemont

Carles Puigdemont habla durante un debate en la Universidad de Copenhague, el pasado 22 de enero en la capital danesa

(afp_tickers)

El líder independentista Carles Puigdemont esperaba ser de nuevo este miércoles presidente regional de Cataluña. Pero su investidura programada el martes fue aplazada ante su complicada situación judicial, sumiendo a esta región española en la incertidumbre.

Instalado en Bélgica desde hace tres meses y perseguido en España por rebelión y sedición, Puigdemont es el único candidato presentado por los partidos independentistas que ganaron la mayoría absoluta del Parlamento regional el 21 de diciembre.

Pero su candidatura fue recurrida por el gobierno español ante el Tribunal Constitucional, que impuso cautelarmente ferréas condiciones para celebrar la sesión, dando a su vez diez dias a las partes para presentar sus argumentos.

En un movimiento inesperado y muy discutido en el seno del independentismo, el presidente del Parlamento catalán, el también separatista Roger Torrent, decidió esperar al veredicto judicial y aplazar la investidura sin concretar una fecha concreta.

- ¿Bloqueo hasta cuándo? -

En teoría, el Parlamento tenía hasta este miércoles para celebrar su primera sesión de investidura y a partir de esa fecha, en caso de no ser capaces de escoger un nuevo presidente en los próximos dos meses se convocaban nuevas elecciones.

Pero ahora estos plazos están congelados a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional. El sábado se dieron diez días hábiles para aceptar o no a trámite el recurso del gobierno español.

Si lo rechazan, la cuenta atrás volvería a correr. Pero, si lo aceptan a trámite, la situación podría quedar congelada hasta que decidan sobre el fondo de la cuestión, lo que podría llevar meses.

En este segundo caso, "aquí estaríamos bloqueados", señala una fuente parlamentaria del grupo de Puigdemont, Juntos por Cataluña.

Durante este tiempo, la región seguiría sin gobierno y todavía bajo control del ejecutivo central de Mariano Rajoy, que intervino su autonomía el 27 de octubre como respuesta a la fallida declaración de independencia.

- Un futuro con Puigdemont -

El presidente regional desde 2016 hasta octubre, cuando fue cesado por Madrid, se mantiene como el único candidato, aunque los obstáculos para su investidura son múltiples, tanto internos como externos.

La decisión de Torrent, miembro del partido independentista aliado de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), evidenció las tensiones dentro del separatismo sobre cómo afrontar la formación de un gobierno y el choque institucional con Madrid.

Sin embargo, el miércoles, representantes de estas formaciones aseguraron que harían todo lo posible en los próximos días para encontrar un acuerdo.

Puigdemont y su grupo, Juntos por Cataluña, apostaban por una investidura no presencial, aunque no esté permitido y el gobierno central se oponga.

Pero desde ERC prefieren evitar el choque frontal y formar un gobierno operativo que pueda levantar la intervención del ejecutivo central y empezar de nuevo a ganar terreno entre el electorado.

"Se iba a generar un caos y no iba a llevar a ningún lado", señala una fuente de ERC justificando el aplazamiento decretado por Torrent, que no fue comunicado previamente a sus teóricos aliados.

"No podemos dejarnos llevar por los de Bélgica, tenemos que parar y mirar cómo podemos tener un gobierno de verdad", añade.

Aunque las negociaciones entre los independentistas acaben llegando a buen puerto, los problemas para Puigdemont no habrán terminado.

Si vuelve a España, se arriesga a ser encarcelado. Una investidura desde Bélgica será muy probablemente suspendida por la justicia.

Además, el tiempo le apremia, dado que, si la causa contra el núcleo duro del independentismo por rebelión y sedición se envía a juicio, los cargos electos imputados, Puigdemont entre ellos, podrían ser inhabilitados preventivamente.

- Sacrificio de Puigdemont -

Desde el gobierno español y la oposición regional se intensifican los llamamientos para buscar un candidato alternativo.

"Torrent tiene que abrir una ronda de contactos (con los partidos políticos) para salvar la situación que ha generado el señor Puigdemont", dijo la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría.

El mismo Puigdemont pareció tirar la toalla el martes, según unos mensajes enviados a un compañero independentista captados furtivamente por la cadena española Telecinco. "Yo ya estoy sacrificado", decía.

Ningún partido independentista propone destronarlo públicamente pero en la prensa empiezan a surgir nombres alternativos para asegurar una investidura sin problemas.

Ello, sin embargo, podría elevar la tensión dentro del independentismo e incluso, si no llegan a un acuerdo, provocar nuevas elecciones en pocos meses.

Teniendo en cuenta los plazos legales impuestos por el Tribunal Constitucional, Torrent dispondría ahora de unas dos semanas para decidir si mantiene a Puigdemont como candidato.

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