AI: los conflictos y el autoritarismo deterioraron los derechos humanos en África en 2025
Nairobi, 21 abr (EFE).- La situación de los derechos humanos en África a lo largo de 2025 continuó deteriorándose tanto por la persistencia de diferentes conflictos armados como por la intensificación de las prácticas autoritarias por parte de diferentes gobiernos, advirtió este martes Amnistía Internacional (AI).
Según su informe anual ‘La situación de los derechos humanos en el mundo’, correspondiente a 2025, los principales conflictos armados africanos, como el de Sudán o el del este de la República Democrática del Congo (RDC), empeoraron y dieron lugar a violencia sexual y ejecuciones, sin que rindieran cuentas los responsables.
«Continuaron las denuncias de ataques y homicidios ilícitos por parte de las fuerzas gubernamentales y los grupos armados en otros conflictos de larga duración en la región, entre ellos los de Burkina Faso, Camerún, Mali, Mozambique, Níger, Nigeria, República Centroafricana, Somalia y Sudán del Sur», señala el documento.
Junto con los asesinatos y la violencia sexual, los conflictos en el continente han ido acompañados de una crisis alimentaria, agravada por otros factores como las perturbaciones climáticas o la situación económica.
«En julio, el hambre afectaba a más de 307 millones de personas, es decir, a más del 20 % de la población de la región. En varios países, la escasez de alimentos se vio agravada por los recortes en la ayuda, incluidos los aplicados por el gobierno de Estados Unidos», indica AI.
También acusa a los gobiernos de no proteger a la población de las sequías y las inundaciones, agravadas tanto por el cambio climático como por los conflictos.
Los combates y la inseguridad provocaron igualmente la interrupción del acceso de los niños a la educación y de la población en general a los servicios de salud, sometidos a una mayor presión por los recortes de ayuda y financiación de Estados Unidos.
Represión contra protestas y críticos
Al margen de los conflictos armados, el informe expone que las autoridades del continente a menudo trataron las protestas como una «amenaza» y las dispersaron con violencia, las restringieron de forma «indebida» o directamente las prohibieron.
«Muchas personas perdieron la vida cuando las fuerzas de seguridad reprimieron protestas mediante el uso ilícito de la fuerza, incluida la fuerza letal», afirmó AI, que recordó los cientos de muertos en Tanzania entre finales de octubre y principios de noviembre durante las manifestaciones postelectorales.
Del mismo modo, se hizo eco de las decenas de muertes en Kenia, Madagascar, Togo o Camerún a lo largo del año durante varias protestas.
Además, la libertad de expresión siguió «estando amenazada» en toda la región, y las personas críticas con los gobiernos se enfrentaron a «arrestos, detenciones arbitrarias y acoso judicial», en países como Angola, Guinea, Senegal, Kenia, Sierra Leona o Zimbabue.
Burkina Faso, Camerún, Níger o República Centroafricana suspendieron o disolvieron ONG, sindicatos y otras asociaciones.
Si bien las desapariciones forzadas de opositores continuaron siendo «endémicas», Amnistía observó una «tendencia creciente» en las desapariciones forzadas de carácter transnacional, sobre todo en África oriental.
Por último, el informe sostiene que la violencia de género, incluido el feminicidio, persistió en toda la región; y que las autoridades siguieron alimentando la discriminación y la violencia contra mujeres, niñas y personas de la comunidad LGBTI. EFE
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