Burnham se abstendrá en la votación parlamentaria para legalizar el suicidio asistido
Londres, 28 ago (EFE).- El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, anunció este viernes que se abstendrá en la próxima votación parlamentaria sobre el proyecto de ley para legalizar el suicidio asistido en Inglaterra y Gales, prevista para septiembre.
En una carta dirigida al grupo parlamentario del Partido Laborista, el jefe del Gobierno británico justificó la decisión diciendo que, pese a tener su propia opinión personal sobre el tema, no quiere «influir indebidamente» en el debate desde su posición de primer ministro.
Burnham defendió que el aprobar o rechazar esta legislación es una cuestión que compete al Parlamento y, por tanto, la posición del Ejecutivo será mantenerse «neutral». Al tratarse, dijo, de un asunto de conciencia, no ejecutará la disciplina de voto, por lo que los diputados podrán pronunciarse conforme a sus creencias.
«Quiero que todos mis colegas sepan que se trata de una votación verdaderamente libre. Por estos motivos, he decidido que lo más apropiado es que no vote en segunda lectura», comentó el primer ministro británico.
La denominada proposición de ley sobre Adultos Terminales (Fin de Vida), presentado en octubre de 2024 por la diputada laborista Kim Leadbeater, continúa su trámite parlamentario entre la Cámara de los Comunes (baja) y la Cámara de los Lores (alta) y previsiblemente volverá a debatirse el 11 de septiembre.
El texto contempla que podrán solicitar la asistencia para morir los adultos residentes en Inglaterra o Gales que lleven al menos 12 meses registrados con un médico de cabecera, tengan un pronóstico de menos de seis meses de vida y estén en condiciones de tomar decisiones con libertad.
El solicitante debe hacer dos declaraciones separadas, firmadas y con testigos, expresando un deseo claro, firme y sin coacción para acabar con su vida.
Además, el proyecto exige que dos médicos independientes evalúen al paciente y que una comisión judicial formada por un trabajador social, un abogado y un psiquiatra otorgue la autorización final.
El medicamento letal podrá ser preparado por un médico, pero deberá ser el propio paciente quien se lo administre, prohibiéndose que terceros lo hagan, para evitar abusos.
Aún así, la ley introduce penas de hasta 14 años de prisión para quien presione, coaccione o engañe a alguien para que se suicide o declare querer hacerlo. EFE
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