Cómo gestiona Suiza el agua con los países vecinos
La Confederación alberga el 6 % de las reservas de agua dulce de Europa. ¿Quién decide cómo se utilizan los ríos y lagos que atraviesan las fronteras? El profesor Christian Bréthaut explica los acuerdos, las prioridades y los conflictos, así como el caso aún sin resolver del lago Mayor.
La gestión de los recursos hídricos ha vuelto a cobrar protagonismo a raíz de la sequía de este verano. Recientemente, el consejero federal Albert Rösti anunció una revisión de la estrategia nacional sobre el agua. Un asunto que no solo concierne a la Confederación, sino también a sus relaciones con los países vecinos.
Suiza es el «castillo de agua» de Europa. Una definición que esconde una realidad compleja: gestionar esta riqueza implica negociar constantemente con los países vecinos. Cada río que desciende de los Alpes y cada lago compartido pueden convertirse en un foco de conflicto o de cooperación.
Christian Bréthaut, experto en gobernanza del agua de la Universidad de Ginebra, explicó a la televisión pública suiza RSI cómo funcionan realmente estos mecanismos y por qué, con el cambio climático, las tensiones están abocadas a aumentar.
El 6 % del agua dulce de Europa
Empecemos por las cifras. Suiza ocupa una pequeña parte del territorio europeo, pero alberga nada menos que el 6 % de las reservas de agua dulce del continente. Glaciares, lagos y ríos: una riqueza que, sin embargo, no queda confinada a sus fronteras. El Tesino alimenta el Po en Italia. El Rin fluye hacia Alemania y los Países Bajos. El Ródano atraviesa Francia hasta desembocar en el Mediterráneo.
Esta posición geográfica convierte a Suiza en un actor clave de la diplomacia del agua. Pero también conlleva una enorme responsabilidad: cada decisión que se toma en Berna puede tener consecuencias a cientos de kilómetros de distancia.
¿Quién decide en caso de sequía?
La pregunta más difícil surge cuando escasea el agua, como ocurre este año. ¿Quién tiene prioridad? ¿Los hogares que necesitan agua para uso doméstico? ¿Los agricultores que tienen que regar sus cultivos? ¿Las centrales hidroeléctricas? ¿Las industrias que utilizan agua para refrigerar sus instalaciones?
«Las prioridades se establecen en función de las necesidades más importantes para la seguridad», explica Christian Bréthaut a la RSI. «El abastecimiento de agua potable es la piedra angular. El agua es un derecho humano fundamental y no hay que olvidarlo. Después están la seguridad alimentaria y la energética».
El problema es que actualmente faltan datos precisos sobre el consumo real de agua según sus distintos usos. «Es fundamental conocer mejor estos consumos para poder determinar cómo y cuándo establecer las prioridades», advierte el experto.
Mostrar más
¿Debe prepararse Suiza para una grave sequía este verano?
Los acuerdos que funcionan: Rin, Ródano y lago de Constanza
No todas las fronteras hídricas de Suiza funcionan de la misma manera. Algunas están perfectamente reguladas, mientras que otras siguen siendo fuente de conflictos.
En el norte y el oeste, la situación está bajo control. «El Rin, el Danubio y el lago de Constanza son casos muy bien regulados; diría que son ejemplares en la gestión transfronteriza de los recursos hídricos», explica el profesor, que también es codirector de la Cátedra UNESCO de Hidropolítica. «Existen comisiones operativas y responsabilidades claramente definidas entre las distintas partes para gestionar las situaciones de crisis».
Con Francia, tras años de negociaciones, Suiza también ha dado pasos decisivos. En 2025 se firmaron dos acuerdos históricos: uno sobre el lago Lemán y otro sobre el RódanoEnlace externo. Las negociaciones habían comenzado en 2011, cuando Francia afrontó una grave sequía.
«Estos acuerdos permiten anticiparse a posibles tensiones que se están agravando como consecuencia del cambio climático», señala a la RSI. «Establecen espacios de diálogo tanto para abordar la situación actual como para gestionar posibles crisis. La mayoría de los ríos europeos ya cuentan con acuerdos de este tipo; el Ródano fue una excepción durante mucho tiempo».
El caso sin resolver: el lago Mayor
Al sur de los Alpes, en cambio, la situación es más complicada. El lago Mayor sigue siendo un asunto pendiente entre el Tesino e Italia. Italia quiere elevar el nivel del lago para garantizar el suministro de agua a la agricultura de la llanura del Po, mientras que el Tesino teme que se produzcan inundaciones en la región de Locarno. Este año, Piamonte pidió al Tesino que aumentara las aportaciones de agua al lago MayorEnlace externo, que lleva tiempo registrando niveles mínimos, pero el Consejo de Estado del Tesino rechazó la petición porque el agua ya escasea para cubrir las necesidades del propio cantónEnlace externo
Según Christian Bréthaut, el federalismo suizo es un punto fuerte, pero también tiene sus límites. «Nuestro sistema federal y el principio de subsidiariedad hacen que sean los cantones los que estén en primera línea a la hora de gestionar este tipo de crisis. Son quienes mejor conocen los desafíos y los mecanismos de buena vecindad».
Sin embargo, señala, cuando las tensiones locales se convierten en cuestiones diplomáticas, Berna debe intervenir. «Estos asuntos llegan rápidamente a las más altas esferas políticas. La Confederación debe implicarse para apoyar a las autoridades cantonales en sus conversaciones con los países vecinos».
La política se mueve
La gestión del lago Mayor no está actualmente regulada por un tratado internacional bilateral, a diferencia de lo que ocurre con el lago de Lugano, regulado por un convenio de 1955, o con el lago Lemán, cuyo acuerdo entre Suiza y Francia establece también parámetros cuantitativos precisos.
Para colmar este vacío jurídico, el consejero nacional tesinés Bruno Storni (PS) ha presentado en Berna una moción respaldada por otros 28 parlamentarios. El texto pide formalmente al Consejo Federal (Gobierno) que inicie negociaciones bilaterales con Italia para alcanzar un convenio internacional justo y sostenible.
La posición de Berna, expresada por el departamento del consejero federal Albert Rösti, es prudente pero firmeEnlace externo: «Cualquier decisión sobre la futura regulación definitiva requeriría un acuerdo entre Suiza e Italia. Sin embargo, el Consejo Federal no suscribiría un acuerdo de este tipo en contra de la voluntad del cantón del Tesino». Actualmente, la Oficina Federal de Medio Ambiente (OFEV) supervisa que la fase experimental acordada para este año, con el nivel del lago a +1,35 metros, no supere los límites de seguridad para el territorio suizo.
Mostrar más
Si Suiza es tan rica en agua, ¿por qué 151 municipios la están racionando?
¿Hace falta un organismo supranacional?
Ante unas crisis cada vez más frecuentes, algunas voces proponen crear una autoridad internacional que gestione el agua desde una instancia superior. Christian Bréthaut se muestra escéptico. «Los desafíos relacionados con la sequía dependen enormemente del contexto. Dudo que el nivel internacional sea el más adecuado para establecer prioridades y tomar decisiones».
El experto apuesta, en cambio, por acuerdos bilaterales flexibles. «A nivel internacional contamos con numerosos marcos de referencia que permiten establecer los principios fundamentales: las convenciones de derecho internacional y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estos compromisos deberían permitir anticiparse a las crisis o gestionarlas cuando se producen».
El problema es que el derecho internacional se está debilitando. Cada vez hay más situaciones en las que las negociaciones dejan de funcionar o países que se retiran de acuerdos que habían firmado. Por ello, la Confederación —a través del Geneva Water HubEnlace externo y del programa Blue PeaceEnlace externo— sigue promoviendo el agua como instrumento de paz. «Suiza es un actor reconocido en este ámbito. Espero que siga implicándose a largo plazo en las dinámicas de cooperación en materia de agua y no se limite a responder a las catástrofes», subraya Bréthaut.
El futuro: más tensiones, también en Suiza
El reciente anuncio del consejero federal Albert Rösti de revisar la estrategia nacional sobre el aguaEnlace externo confirma que este asunto se ha convertido en una prioridad. «Tengo mucha curiosidad por ver cómo piensa el Gobierno articular esta nueva gestión del agua a nivel nacional», comenta el profesor ginebrino. «Las tensiones regionales e intercantonales se intensificarán. El papel de la Confederación a la hora de gestionar estos conflictos será cada vez más importante».
Suiza, el «castillo de agua» de Europa, tendrá que aprender a gestionar un recurso que ya no es tan abundante como antes. Y tendrá que hacerlo negociando en varios frentes: con los cantones y con los países vecinos, en un contexto en el que el clima cambia y, con él, también las reglas del juego.
Artículo adaptado al español por Carla Wolff.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.