El comercio suizo en Cuba se ahoga por el miedo a las sanciones de EE. UU.
La economía cubana está en una situación crítica. Y para las empresas suizas que quieren operar en la isla, hacer negocios allí es hoy más difícil que nunca. Las transferencias bancarias son cada vez más complicadas porque las entidades financieras temen verse afectadas por las sanciones estadounidenses.
El comercio entre Cuba y Suiza apenas mueve ya unos pocos millones de francos. El principal producto suizo exportado a La Habana es el papel y el cartón. En 2025, las exportaciones de este sector superaron los 2,7 millones de francos, mientras que en el primer semestre de 2026 apenas alcanzaron el millón.
Las exportaciones suizas de relojes también cayeron de 1,4 millones de francos en 2025 a poco más de 357.000 francos en los primeros seis meses de 2026. Por su parte, la industria farmacéutica suiza apenas exportó productos a Cuba por valor de unos pocos miles de francos: concretamente, algo menos de 9.000 entre enero y junio de 2026.
Según la Cámara de Comercio suizo-cubana, la caída no se debe a una falta de interés empresarial. «Cuando una empresa suiza hace negocios con Cuba, los bancos estatales pueden emitir órdenes de pago, facturas o garantías. Pero después, casi nunca consigue cobrar», explica Ursin Mirer, presidente de SwissCubanCham. El problema, por tanto, suele estar en hacer efectivo el pago.
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«En Cuba no aguantamos más»
Una de las causas está en el sistema económico cubano, dominado por el Estado, y en la escasez crónica de divisas. Eso impide a las entidades cubanas hacer frente de forma regular a sus deudas con empresas extranjeras.
Pero también influye el endurecimiento de las sanciones que Estados Unidos mantiene desde hace décadas contra Cuba. Para reducir su exposición, las entidades financieras de Europa y América Latina intentan limitar al máximo las transacciones con países sujetos a sanciones estadounidenses. Es lo que se conoce como «de-risking»: las entidades financieras tienden a reducir o romper relaciones comerciales cuando consideran que pueden entrañar un riesgo de sanciones.
Como consecuencia, cada vez son menos las empresas suizas interesadas en hacer negocios con Cuba. También lo refleja la evolución de SwissCubanCham. «Ahora solo contamos con unas 40 empresas asociadas, frente a las 60 o 70 de hace algunos años. Las empresas no se sienten protegidas», afirma Mirer.
Riesgo bancario: el caso de las agencias de viajes suizas
Un ejemplo de empresa suiza especializada en Cuba que se enfrenta a estas dificultades es Caribbean Tours, un operador turístico con sede en Zúrich que lleva 26 años organizando viajes a la isla. «En los últimos años llevábamos a Cuba a unos 15.000 turistas al año. Ahora prácticamente no viene ninguno y nuestros ingresos se han desplomado por completo», explica su propietario, Reto Rüfenacht.
Rüfenacht no solo tiene problemas para hacer negocios directamente con Cuba. También sufre un efecto dominó provocado por los controles financieros internacionales y las sanciones secundarias estadounidenses.
Caribbean Tours ofrece paquetes turísticos a grandes operadores europeos como DERTOUR Group y Kuoni. Sin embargo, según Rüfenacht, el riesgo asociado a Cuba afecta incluso a operaciones que no tienen ninguna relación directa con la isla. «Los sistemas de control de los bancos relacionan automáticamente todas nuestras transferencias con Cuba, aunque se trate de destinos completamente distintos, como México o Belice», explica.
Para poder pagar a sus socios locales, la empresa recurre en ocasiones a soluciones poco habituales. «Los clientes europeos nos pagan en francos en Suiza, pero para llevar el dinero a Cuba, a veces tengo que transportarlo personalmente en una maleta. El dinero tiene que llegar directamente a la isla para poder pagar los servicios locales, los guías y los hoteles», cuenta Rüfenacht.
También las empresas europeas están bajo presión
Los mismos problemas afectan a las empresas europeas que hacen negocios con Cuba. «Estados Unidos reclama jurisdicción cuando una transacción tiene algún vínculo con su sistema financiero», explica Cedric Ryngaert, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Utrecht. «Puede bastar con que intervenga un banco corresponsal estadounidense que se encargue de la compensación en dólares. De este modo, una transacción europea puede quedar sometida a la jurisdicción estadounidense».
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Diplomacia cubana espera que Suiza ayude en sus relaciones con EE. UU.
Para proteger a las empresas europeas existe el llamado Blocking Statute, un reglamento de la UE que prohíbe a las empresas europeas adaptarse a las sanciones extraterritoriales de Estados Unidos. En la práctica, sin embargo, su eficacia es limitada.
«El Blocking Statute no funciona plenamente», explica Ryngaert. «Prohíbe a las empresas europeas adaptarse a las sanciones estadounidenses, pero muchos bancos prefieren reducir los riesgos de todos modos: ponen fin a determinadas relaciones comerciales o las limitan para evitar posibles consecuencias en el mercado estadounidense».
Según Ryngaert, muchas entidades financieras justifican estas decisiones mediante evaluaciones internas generales de riesgo, en lugar de reconocer abiertamente que están siguiendo las exigencias estadounidenses. El resultado es que, para muchas empresas europeas que trabajan con Cuba, los canales financieros son cada vez más complicados, caros e inseguros.
Ni siquiera Panamá es ya una salida
Durante años, algunas empresas suizas han intentado encontrar vías alternativas para realizar pagos con Cuba. Uno de los principales centros de operaciones era Panamá, que históricamente ha desempeñado un papel importante en las transacciones financieras con la isla.
«Se podía seguir trabajando con algunos bancos y utilizar Panamá para transferir dinero a Cuba. O, en sentido contrario, enviar dinero de Cuba a Panamá y después recibir los pagos a través de España u otros países», explica Mirer, de SwissCubanCham.
Sin embargo, este canal también está prácticamente cerrado. Ante la creciente presión de las sanciones estadounidenses y de los controles financieros internacionales, los bancos panameños han restringido considerablemente sus operaciones relacionadas con Cuba o incluso han dejado de ofrecerlas.
«Hoy ya no se pueden hacer negocios con Cuba a través de Panamá. Lo que antes era posible ahora apenas lo es», afirma Mirer.
Un mercado sin garantías
Para reactivar las relaciones económicas entre Suiza y Cuba sería necesario mejorar primero algunas condiciones estructurales. «En primer lugar está la seguridad jurídica, seguida de una protección real para las empresas extranjeras y, por último, la cuestión monetaria», explica Mirer.
Las pequeñas y medianas empresas suizas, que tienen menos capacidad para absorber retrasos en los pagos y dificultades financieras, han reducido progresivamente su actividad en Cuba o han abandonado el mercado. Entre las que permanecen se encuentran principalmente grandes multinacionales como Nestlé y Roche, además de un puñado de empresas más pequeñas que siguen resistiendo.
Artículo editado por Benjamin von Wyl; y adaptado al español por Carla Wolff.
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