De Guindos termina su mandato justo antes de que el BCE suba los tipos de interés
Fráncfort (Alemania), 29 may (EFE).- El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, termina su mandato en un momento en el que se espera que la entidad monetaria suba los tipos de interés para frenar la inflación que ha desencadenado la guerra en Irán.
Durante estos ocho años de vicepresidente del BCE De Guindos ha tenido que afrontar las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus, la invasión de Rusia a Ucrania, la llegada al poder de Donald Trump, el auge de los populismos en todo el mundo y ahora la guerra en Irán.
Como vicepresidente del BCE De Guindos ha sido responsable de la política de prudencia macroeconómica y estabilidad financiera y de la gestión de riesgos.
Ocho años sin un accidente importante en el sistema financiero
De Guindos se mostró orgulloso de que en estos ocho años no se haya producido «un accidente importante en el sistema financiero».
«Aunque tuvimos momentos difíciles», dijo el pasado miércoles al presentar el Informe de Estabilidad Financiera.
Recordó la quiebra de los bancos regionales estadounidenses y el colapso del suizo Credit Suisse.
Han contribuido a evitar una crisis financiera la supervisión a los bancos que realiza el BCE y las reformas que aplicaron los países, apuntó.
El BCE también aprobó en julio de 2022 poder comprar deuda soberana en el mercado secundario para que no se disparen las primas de riesgo de los países por ataques injustificados en el mercado.
De Guindos fue desde el principio muy favorable a aprobar esta medida.
En el centro en decisiones de política monetaria
El propio de Guindos cree que ha estado en el centro en sus decisiones de política monetaria.
En 2022 defendió subir los tipos de interés y consideró que la inflación era más perdurable de lo que decían. Ahora dice que está más en el lado de la prudencia.
Cuando llegó al BCE, en junio de 2018, en la eurozona los tipos de interés a los depósitos de los bancos eran negativos y la inflación se situaba en el 2 %.
En mayo de 2019 la inflación comenzó a bajar a niveles preocupantes y se situaba alrededor del 1 %, muy por debajo del objetivo del BCE, que es el 2 % a medio plazo.
Con el estallido de la pandemia y el cierre de las economías la inflación bajó en el segundo semestre de 2020 hasta niveles negativos.
El BCE reaccionó con una política monetaria extremadamente expansiva porque a unos tipos de interés ya negativos se añade que inyectó dos billones de euros a los bancos y compró bonos por otros cerca de dos billones de euros, creando un exceso de liquidez en el sistema en algunos momentos de cuatro billones de euros.
A partir de agosto de 2021 los precios comenzaron a subir con fuerza y la inflación llegó al 10,6 % en octubre de 2022.
En julio de 2022, cinco meses después de que Rusia invadiera Ucrania, el BCE comenzó a subir los tipos de interés para frenar una inflación disparada tras el aumento de la demanda al abrir la economía después de la pandemia, por el fuerte encarecimiento de la energía por esa guerra y puede que por efectos de esa política monetaria extremadamente expansiva.
El BCE subió el precio del dinero hasta llevarlo en septiembre de 2023 al 4 %. En junio de 2024 comenzó a bajarlo hasta dejarlo en el 2 % en junio de 2025.
Dentro de dos semanas los va a volver a subir previsiblemente para frenar la inflación debido a la guerra en Irán. La inflación llegó en abril al 3 %, la más alta desde septiembre de 2023.
Lamenta no haber concluido la unión monetaria
De Guindos lamenta no haber concluido en estos ocho años la unión monetaria porque en la zona del euro hay supervisión única y una resolución única, pero no un sistema común de garantía de depósitos.
«Y ahora es el momento de hacerlo» porque «los bancos son sólidos», es «una ventana de oportunidad» para la unión bancaria, dijo en rueda de prensa el miércoles.
De Guindos ha considerado que para un país grande como España es importante tener presencia en el comité ejecutivo del BCE.
En sus ocho años en el BCE ha intentado que no se repitieran experiencias negativas que en el pasado afectaron a países importantes como España y que tuvieron repercusiones para el conjunto de la zona euro.
Tras su salida del BCE, España se queda de nuevo sin representante en el comité ejecutivo del BCE, al menos durante un año, hasta que concluya el mandato del economista jefe, el irlandés Philip Lane. EFE
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