Bañarse en los ríos: una tradición muy suiza
En los días calurosos de verano, miles de personas se dejan llevar por la corriente del Aar, el Rin o el Limmat a su paso por las ciudades suizas. Lo que para la población local es algo de lo más normal resulta algo curioso en otros países. La tradición suiza de bañarse en los ríos tiene una larga historia y hoy sirve de modelo a ciudades de todo el mundo.
«El Aar describe un largo meandro alrededor del corazón de la capital suiza y quizá sea el mejor río del mundo para nadar», contaba con admiración la cadena estadounidense CNN hace unos años. «Sus aguas descienden desde los Alpes berneses». Este tipo de elogios, acompañados de imágenes espectaculares, aparecen con frecuencia también en las redes sociales.
Bañarse en el Aar es una institución en Berna. La gente puede discutir sobre muchas cosas en el día a día, pero cuando se trata del Aar, todo el mundo está de acuerdo: en verano no hay nada mejor que refrescarse en sus aguas.
No obstante, el apego a las piscinas fluviales a orillas de los ríos se refleja también en la disposición de la población a financiar su mantenimiento con fondos públicos.
Muestra de ello es la renovación de una pequeña piscina natural con agua de río en el barrio bernés de Lorraine que costará 22 millones de francos. La población aprobó sobradamente el presupuesto, aunque ha habido críticas por el cierre de las instalaciones durante toda una temporada debido a las obras.
Un lugar para asearse en la ciudad
La historia de las piscinas fluviales suizas se remonta a principios del siglo XIX, cuando muchas viviendas de las ciudades no tenían cuarto de baño ni agua corriente. Los ríos eran entonces uno de los pocos lugares donde la población podía asearse. En aquella época comenzaron a construirse estructuras de madera sobre pilotes dentro de los ríos, con recintos por los que circulaba el agua y que permitían a la población bañarse y lavarse.
A finales del siglo XIX, cuando la natación empezó a considerarse cada vez más beneficiosa para la salud, se construyeron muchas más piscinas fluviales. Algunas de estas instalaciones siguen formando parte del paisaje urbano actual. Algunas de las más conocidas y que aún se encuentran en funcionamiento son la de Lorrainebad en Berna, la de Schwäbis en Thun y la de Unterer Letten en Zúrich.
El cambio a partir de los años sesenta
Con la industrialización, sin embargo, la calidad del agua de muchos ríos empeoró. A mediados del siglo XX, numerosos cursos de agua estaban contaminados y bañarse en ellos había dejado de ser una opción en muchos lugares.
El cambio no llegó hasta las décadas de 1960 y 1970, con la expansión de las modernas plantas de tratamiento de aguas residuales y unas leyes de protección de las aguas más estrictas. Accidentes como el incendio químico de Schweizerhalle en 1986 reforzaron la voluntad política de recuperar y proteger los cursos de agua de forma sistemática.
Suiza, un modelo para otras ciudades
En el resto de Europa, la evolución fue diferente: el baño en los ríos desapareció prácticamente del paisaje urbano. Solo en los últimos años ha empezado a resurgir. París, por ejemplo, ha vuelto a abrir al baño algunos tramos del Sena después de un siglo de prohibición y ha habilitado tres zonas de baño fluvial.
En Múnich, la calidad del agua del Isar ha mejorado considerablemente gracias a medidas de renaturalización y a una mayor protección de los recursos hídricos. En Viena, el Nuevo Danubio, a lo largo de la isla del Danubio, se ha convertido en un importante lugar de ocio.
Mostrar más
La suiza que revolucionó el baño en los ríos de Boston
Una red mundial
Más de 120 ciudades de 40 países forman ya parte de la Swimmable Cities AllianceEnlace externo, una red mundial en expansión. La alianza reúne a especialistas en planificación urbana, protección de las aguas y salud pública, así como a representantes de la sociedad civil.
La red internacional pretende recuperar para el baño los cursos de agua urbanos contaminados o cuyo acceso está restringido. Suiza, con sus ríos limpios, sus buenas infraestructuras y décadas de tradición de baño fluvial, se considera un referente. Las ciudades de Basilea, Berna y Zúrich figuran regularmente entre las pioneras.
De hecho, el 11 y 12 de agosto tuvo lugar una reunión precisamente en Basilea dirigida por la alianza. Antes de comenzar el foro, los delegados se sumaron a una de las tradiciones más populares del país: dejarse llevar por la corriente del Rin para experimentar en primera persona la cultura suiza del baño en los ríos.
Artículo adaptado al español por Carla Wolff.
Mostrar más
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.