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Analizar publicaciones antiguas ayuda a entender el extremismo de derecha actual

Cuenta de Instagram de la derecha.
En el sur de Alemania han aumentado los grupos juveniles de extrema derecha, como Unitas Germanica, cuya cuenta de Instagram se muestra en una imagen del verano de 2025. KEYSTONE/DPA/Christoph Schmidt

Diversos análisis sobre publicaciones editadas por círculos de extrema derecha y aparecidas tras la Segunda Guerra Mundial contribuyen a entender las estrategias de comunicación que emplean hoy estos grupos.

Cuando representantes de la extrema derecha política de Europa y Estados Unidos se reunieron en una cumbre en la costa portuguesaEnlace externo para hablar de «estética» y «vanguardia», «memes» y «vibes», «trabajo mediático» y «terminología», esto tenía más que ver con la era anterior a internet de lo que podría parecer a primera vista.

Esta denominada cumbre de remigración se organizó, en gran parte, desde Suiza, según declaró un activista suizo de extrema derecha a la revista Republik durante el evento.

Las plataformas digitales y las redes sociales son herramientas clave de comunicación y movilización para los grupos extremistas. Crean una especie de esfera contra pública a través de la desinformación, cada vez más generada por la inteligencia artificial.

Gregory Bovino.
En la cumbre de remigración de 2026 también intervino Gregory Bovino, el exjefe de la Patrulla Fronteriza estadounidense. X / RESUM26

Hace ya tiempo que Suiza juega un papel importante en las redes de extrema derecha europeas.

Para poder comprender cómo las ideologías fascistas y de extrema derecha han podido propagarse, crear redes y reorganizarse desde la Segunda Guerra Mundial, los miembros de la academia prestan cada vez más atención a los denominados «medios de contrainformación».

El término «medio de contrainformación» engloba las publicaciones que se definen a sí mismas como opuestas a un panorama mediático descrito como dominante, hegemónico o elitista.

Los primeros medios de contracorriente que se autodenominaron así solían tener un carácter subversivo y progresista y daban voz a cuestiones y grupos marginados. Se encontraban entre ellos, por ejemplo, revistas feministas de los 70 y 80, como la revista Courage, con sede en Berlín Occidental.

También utilizan el término quienes se dedican a la investigación. Y en este caso lo hacen para referirse a publicaciones y plataformas antidemocráticas, basadas en teorías de la conspiración y de extrema derecha. En el siglo XXI, suelen denominarse a sí mismos como «medios alternativos».

Las revistas como medio accesible

A mediados del siglo XX, «las revistas eran el medio más apasionante para el discurso político», según Franca Schaad. Esta historiadora participa en un proyecto de investigaciónEnlace externo suizo, dirigido por la Universidad de Friburgo y la Academia de las Artes de Berna, que analiza los precursores históricos de los medios de contrainformación actuales.

La tesis doctoral de Schaad versa sobre las representaciones de la masculinidad en las publicaciones periódicas de la nueva derecha, muchas de las cuales se fundaron en Alemania y Suiza a partir de la década de 1960. Comparadas con los libros, las revistas eran más rápidas y baratas de imprimir. Como explica Schaad, «esto significaba que incluso los grupos pequeños y los particulares podían permitirse difundir sus mensajes».

Las protestas de 1968: un enemigo y un modelo

Esta evolución —tal y como escribió en 1962 el filósofo Jürgen Habermas—coincidió con una «transformación estructural de la esfera pública». En Alemania, a partir de 1933, la dictadura nazi había destruido la libertad de prensa y, tras 1945, dejó un vacío en el mercado de los medios de comunicación. Y este espacio lo dominaron unas pocas grandes empresas mediáticas. «El movimiento del 68 se opuso a esto», dice Schaad.

El movimiento estudiantil de izquierdas impulsó el cambio social y político en Alemania, Suiza y otros países. A quienes participaron de las protestas del 68 los círculos de derechas los veían con cierta ambivalencia: la gente de izquierdas eran enemigos, pero sus actividades editoriales constituían un modelo a seguir.

Así, muchas revistas de derechas imitaron el estilo «hazlo tú mismo» de las publicaciones de izquierda de la época, con su uso extensivo de collages y recortes con plantillas. «La estética surgió de lo que estaba de moda y de lo que era posible técnicamente», manifiesta Schaad.

Lea nuestro artículo sobre cómo, tras la Segunda Guerra Mundial, los movimientos políticos de toda Europa formaron redes:

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Volviendo a Antonio Gramsci

Inspirándose en las ideas del comunista italiano Antonio Gramsci, muchos periodistas e intelectuales de derechas adoptaron la visión —tomada de los círculos de izquierda— de que antes de alcanzar el poder político había que «cambiar los corazones y las mentes». El objetivo era penetrar en la cultura, la «esfera prepolítica» y la opinión pública.

Las revistas de derechas entre los años 70 y los 80, además de intercambiar y debatir teorías, trataron de poner a prueba cómo los «límites de lo que se puede decir» se podían desplazar. Schaad se pregunta «¿Cómo podían hacer que una ideología —en la que la desigualdad y la violencia desempeñan un papel fundamental— volviera a ser aceptable socialmente?». E inmediatamente ella misma responde: «Presentándose como intelectuales y distanciándose retóricamente del fascismo; mientras que, en realidad, las posiciones y la visión del mundo no habían cambiado y seguían siendo nacionalistas y etnocéntricas».

El resultado fue un lenguaje eufemístico y —en cierta medida— codificado. Esto también se hace evidente en el término nueva derechaEnlace externo. En la segunda mitad del siglo XX en Europa, incluida SuizaEnlace externo, la autodenominación nueva derecha se extendió entre grupos que iban desde la derecha radical hasta los extremistas violentos de extrema derecha. Esta etiqueta —nueva derecha— sirve, en parte, para ocultar sus vínculos con el nacionalsocialismo y el extremismo de derecha, explica Schaad. Y se ha consolidado, también, en la investigación académica. El proyecto Counter Media (medios de contrainformación) lo utiliza, por ejemplo.

Los algoritmos amplifican los contenidos de la derecha

Hoy en día, la nueva derecha, para llegar a gente más moderada, suele autodenominarse «derecha alternativa».

«Es peligroso subestimar el estilo de comunicación y el lenguaje de la derecha», afirma Franziska Marquart, especialista en comunicación y medios de la Universidad de Copenhague, cuya investigación se centra en la comunicación política y la desinformación a través de las redes sociales.

Así, los memes y el hecho de ridiculizar al oponente político son estrategias de comunicación que habitualmente utiliza la extrema derecha. «Presentar contenidos problemáticos de forma humorística ayuda a normalizarlos y a trivializarlos», cuenta Marquart.

Estudios recientes muestran que plataformas como TikTok amplifican los contenidos de extrema derecha porque sus algoritmos premian las publicaciones populistas y emotivas. «Al desplazarse aleatoriamente por el feed, existe un alto riesgo de toparse con contenidos de extrema derecha, especialmente para los nuevos usuarios», explica la investigadora.

Una cuestión de confianza

Según Marquart, los medios de contrainformación radicales y extremistas —o sus «burbujas» digitales— influyen en el comportamiento electoral solo en una pequeña cantidad de personas y en combinación con otros factores, como las actitudes racistas. Se ha demostrado que los medios de contrainformación socavan la confianza en la política, los medios de comunicación y las instituciones democráticas.

En Suiza, la confianza de la ciudadanía es relativamente alta. Puede encontrar numerosos artículos sobre el tema en el siguiente enlace:

dibujo de gente dándose la mano y pasando por un tronco de madera como puente

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Democracia suiza

¿Por qué la gente en Suiza confía en su Estado?

País estable, moneda estable, modo de vida estable: comparado con otros países, en Suiza hay muchas cosas que funcionan bien. Un factor importante es el alto nivel de confianza en las instituciones.

leer más ¿Por qué la gente en Suiza confía en su Estado?

Los medios de contrainformación que difunden desinformación y material incendiario son todavía más problemáticos cuando quienes producen el contenido son las propias autoridades y los gobiernos, dice Marquart, refiriéndose a la plataforma Truth Social de Donald Trump. Y, a su vez, la confianza fundamental del público en el Estado influye en que las opiniones populistas y extremistas de derecha tengan más posibilidades de ser escuchadas.

Concursos de redacción y libertades

Las revistas de derecha del siglo XX también buscaban captar a la gente mediante contenidos emotivos y sensacionalistas, así como a través de la desinformación deliberada.

«Publicaciones periódicas como Nation Europa e Im Brennpunkt servían de plataformas», afirma la historiadora Schaad. A través de secciones como autoevaluaciones, concursos de redacción y páginas de cartas al director, pretendían crear un sentido de comunidad.

Las revistas de aquella época, con frecuencia, también se dirigían a un público joven, centrándose en temas de actualidad y tendencias de comunicación. A raíz del movimiento de 1968, en las universidades surgieron cada vez más revistas políticas de izquierdas, así como publicaciones conservadoras de derechas, como la revista Neue Studenten-Zeitung. Entre las publicaciones que Schaad cita como las revistas más influyentes de la nueva derecha en la Suiza de habla alemana de aquella época están Neue Studenten-Zeitung, Abendland, Schweizerzeit y Memopress.

Aunque el alcance de las publicaciones periódicas suizas era considerablemente menor que el de sus homólogas alemanas, Suiza era —y sigue siendo— un «centro neurálgico» transnacional importante de ese movimiento, según Schaad. Entre las razones que lo explican se encuentran su multilingüismo y la «considerable libertad para celebrar actos de extrema derecha» en comparación con los países vecinos, añade.

Armin Mohler
Armin Mohler, periodista y autor conocido como el «cerebro de la nueva derecha», en una fotografía sin fecha. Frank Maechler / Keystone

La influencia de Armin Mohler y Emil Rahm

Suiza también ejerció influencia en la nueva derecha a través de figuras activas en la escena internacional. Cabe destacar el periodista Armin Mohler y Emil Rahm, heredero de la empresa de bebidas Rimuss, que publicaba una revista cristiana dedicada a las teorías de la conspiración.

Mohler quiso alistarse en las Waffen-SS en la Alemania nazi. Tras la guerra, popularizó la idea de una «revolución conservadora» entre la gente extremista de derecha europea.

Hoy en día los extremistas de derecha se refieren explícitamente a sus modelos históricos, lo que significa que podrían tener interés en las mismas fuentes que los los círculos que estudian la historia. Schaad lamenta que, durante demasiado tiempo, la investigación histórica contemporánea ha prestado muy poca atención a estas revistas políticas.

Artículo editado por Benjamin von Wyl. Adaptado al español por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff/pi

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