El Indopacífico se refuerza y mira a China mientras EE.UU. pone el foco en nuevos frentes
María Carcaboso Abrié
Bangkok, 28 ago (EFE).- Los países del Indopacífico refuerzan sus capacidades de defensa y estrechan lazos, también con China, mientras Estados Unidos reparte recursos y atención entre los nuevos frentes abiertos por Donald Trump, desde la guerra de Irán hasta las presiones sobre Cuba y Venezuela, en medio de una erosión de la confianza de sus socios asiáticos.
El recorte de unas importantes maniobras conjuntas con Corea del Sur, paralelo a un acercamiento al líder norcoreano; la salida, en principio temporal, del único portaaviones estadounidense desplegado en Asia; y el tono menos belicista hacia China son algunas de las señales que avivan el escepticismo sobre el compromiso de Washington con el Indopacífico, especialmente tras el inicio de la guerra de Irán.
En las primeras semanas de conflicto, personal y medios militares estadounidenses en la región fueron trasladados a Oriente Medio, mientras parte del foco de EE. UU. ya lo absorbían Cuba, a cuyo régimen Trump quiere dejar «sin escapatoria»; y Venezuela, que dice estar gobernando tras la captura de Nicolás Maduro.
«Washington tiene un problema de simultaneidad», con China como «su principal desafío a largo plazo», Irán «consumiendo capacidad de combate» y el hemisferio occidental como «prioridad operativa», asegura a EFE Paul Fraioli, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
Mirada a China
Ante este escenario, países como Japón, que alberga el mayor contingente de fuerzas estadounidenses desplegado en el extranjero, dan señales de refuerzo militar -en línea con las demandas de Trump- y diversificación, con un fortalecimiento de lazos de seguridad con socios como Australia o Vietnam.
En la otra cara de la moneda está el acercamiento a China, perceptible en Indonesia, que recientemente realizó maniobras conjuntas con Pekín al este de Taiwán; o Singapur, cuyo primer ministro, Lawrence Wong, destacó el apoyo de la potencia a «la prosperidad y la estabilidad» regionales en el Foro de Boao, el «Davos asiático».
India está a su vez en pleno deshielo con China: ambas partes han acordado avanzar en negociaciones fronterizas, con una posible visita del presidente chino, Xi Jinping, a Nueva Delhi en el horizonte.
En este contexto, una encuesta del Centro de Investigaciones Pew, con sede en Washington, señala que existe una visión más favorable de China que de EE. UU. en 25 de los 36 países en los que se realizó, entre ellos Australia, Singapur y Tailandia.
Relaciones «transaccionales»
Los aliados asiáticos «están haciendo planes para un escenario con menor presencia estadounidense», afirma a EFE el exoficial del Servicio Exterior estadounidense y analista de Eurasia Group Jeremy Chan, quien considera que Washington busca ahora relaciones más «transaccionales».
En esta línea, Corea del Sur señaló que la reciente decisión de Trump de reducir seis días unas importantes maniobras conjuntas podría derivar de su respuesta ante la guerra en Irán.
La decisión del estadounidense, entendida como un gesto hacia el líder norcoreano, Kim Jong-un, llegó después de críticas del mandatario a Seúl por supuestamente haber rechazado sumarse a Washington en la «desnuclearización» de Irán.
EE.UU. canceló asimismo su participación en ejercicios de desembarco anfibio por restricciones operativas, aunque en septiembre hará maniobras defensivas con Seúl y Tokio frente a la amenaza norcoreana de misiles y nuclear, anunció este viernes el Gobierno surcoreano.
Hunter Marston, analista del ‘think tank’ Lowy Institute, ve «muy probable» que Trump intente usar como moneda de cambio» a Seúl -visitada la semana pasada por el canciller chino, Wang Yi- » en sus negociaciones con Pionyang, y cree que podría ser una ficha «aún más importante» en la política hacia China.
Brecha retórica-política
Durante una gira por el Sudeste Asiático, el jefe de política del Pentágono, Elbridge Colby, subrayó la importancia para Washington -al menos sobre el papel- de la llamada «primera cadena de islas», que se extiende desde Japón hasta la isla de Borneo, pasando por Taiwán y Filipinas.
No obstante, «estamos presenciando una gran brecha entre la retórica y las políticas que socava la credibilidad estadounidense», sostiene Marston.
En la cuestión de Taiwán surgen dudas sobre hasta qué punto Washington está dispuesto a asumir costes por la seguridad de la isla, después de que Trump calificara de «baza negociadora» con China la venta de armas a Taipéi, mientras mantiene paralizada una gran transferencia valorada en 14.000 millones de dólares.
Lo hizo en su cumbre de mayo con Xi, tras la cual el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, dijo en un foro de seguridad en Singapur que las relaciones bilaterales son «las mejores en años», en contraste con el tono belicista contra China empleado en la misma cumbre un año antes.
La situación actual -dice Marston- «abre posibilidades a China» en el Indopacífico, aunque no como «sustituto directo» de EE.UU., pues «representan riesgos y oportunidades diferentes». EFE
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