El israelí Carmeli-Pollak lleva a los Óscar el anhelo de un niño roto por la ocupación
Paula Bernabéu
Yaffa (Israel), 27 oct (EFE).- Jaled tiene 12 años y quiere ver el mar, pero es palestino y vive en Cisjordania. Bajo esta premisa, ‘El mar’, la película del director israelí Shai Carmeli-Pollak candidata por su país a los Óscar, habla del anhelo de un niño, pero también de discriminación, ocupación y el desconocimiento mutuo entre dos sociedades separadas por un muro.
«Hay una nueva generación de niños (palestinos) (…) que no conocen la sociedad israelí, no conocen la lengua. Todos los israelíes que conocen son colonos o soldados», explica en una entrevista a EFE Carmeli-Pollak junto a la playa de Yaffa, al sur de Tel Aviv. «El reflejo es que la mayoría de israelíes no conocen la sociedad palestina».
La cinta, del productor palestino Baher Agrabiya, comienza con un soldado israelí haciendo bajar a Jaled (Muhammad Gazawi) del autobús escolar en el que viaja a la playa ya que, a diferencia de sus compañeros, no cuenta con un permiso otorgado por Israel para acceder a su territorio y poder llegar hasta el Mediterráneo.
Frustrado, el niño se escapará de casa para ver el mar por su cuenta cruzando a territorio israelí con un grupo de trabajadores ‘ilegales’ palestinos. Cuando su padre, Ribhi (Khalifa Natour) lo descubre, se lanza en su busca, a pesar que él mismo es un trabajador ilegal sin permiso que corre el riesgo de ser detenido en medio de esa caza del gato y el ratón.
«Es sobre el anhelo. Es sobre querer tener algo que no tienes. Es sobre un niño que perdió a su madre y busca algo. Y esto (el mar) es como un símbolo de esa gran ausencia en su vida y va en su busca», explica Carmeli-Pollak.
El drama familiar que aborda ‘El mar’, con una madre fallecida y un padre que cría a su hijo por teléfono al verse obligado a trabajar lejos de casa, tiene elementos universales con los que cualquier público puede conectar, defiende el director. Pero lo universal tiene detrás una realidad específica: «La gente de Cisjordania vive bajo ley militar y se restringe su libertad de movimientos».
«Lo que espero, además de hacer una buena película, es hacer una película que abra los ojos de la gente, especialmente del público israelí, para mostrar cuánto nos parecemos. Cuánto somos lo mismo a los dos lados del muro», continúa.
Anhelar bajo la ocupación de Israel
La primera vez que Carmeli-Pollak fue a Cisjordania fue como activista, hace más de 20 años: «Me impactó lo que vi. Pensé que había una gran brecha entre lo que me habían enseñado a creer y la realidad. Y era horrible».
Entre las amistades que hizo allí se percató de que el mar aparecía en casi cada encuentro que tenía. Unos tenían ese anhelo de verlo, otros lo habían visto alguna vez y siempre lo recordaban.
‘El mar’ combina ese deseo con la realidad política que encontró y que se mantiene, incluso peor, a día de hoy.
Permisos como el que Jaled necesita para ir de excursión a la playa o Ribhi para trabajar en Israel están sometidos a un sistema «arbitrario y completamente opaco», según la ONG israelí B’Tselem. «Muchos son denegados sin explicación, sin espacio para recurrir. Además, muchos permisos concedidos son fácilmente revocados, también sin explicación».
Tras el ataque del 7 de octubre de 2023, las autoridades israelíes revocaron los permisos de unos 115.000 trabajadores de Cisjordania. A día de hoy, según la ONG israelí Gisha, sólo 14.000 cuentan con uno, por lo que muchos tratan de cruzar ilegalmente el muro para poder ganarse la vida.
El pasado 15 de septiembre, el Ejército israelí abatió a tiros a un palestino de 25 años que trataba de saltar el muro que aísla Cisjordania para entrar a trabajar a Israel.
Al día siguiente, ‘El mar’ se hacía con el premio Ofir, el máximo galardón de cine israelí, a Mejor Película. Carmeli-Pollak se llevó el de Mejor Guión; Gazawi, el de Actor Protagonista; y Natour, el de Actor de Reparto.
El Gobierno israelí cargó contra la película
La reacción del Gobierno de Benjamín Netanyahu fue inmediata. Su ministro de Cultura, Miki Zohar, decidió retirar la financiación pública a los Ofir a partir de 2026.
«Bajo mi guardia, los ciudadanos de Israel no pagarán por un vergonzoso evento de cine que escupe en las caras de nuestros soldados», recogió el comunicado que lanzó un día después de la gala. El ejército apenas aparece en la película.
Por el sistema de selección israelí, al hacerse con el Ofir a Mejor Película ‘El mar’ pasó a ser también la candidata de Israel al Óscar.
«Atacan a la libertad de expresión, no les gustan las películas así», comenta Carmeli-Pollak, recordando el momento del galardón. Sin embargo, el día de la gala la ofensiva israelí en Gaza o las constantes agresiones de soldados y colonos en Cisjordania opacaron cualquier crítica del Ejecutivo.
«No podía estar completamente contento estando ahí y recibiendo un premio sabiendo lo que está pasando», comenta en un parque junto al mar que Jaled trata de alcanzar.EFE
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