El líder golpista birmano viaja a India en plena campaña de reconocimiento internacional
Bangkok, 29 may (EFE).- El líder golpista de Birmania, Min Aung Hlaing, estará en India del 30 de mayo al 3 de junio, en su primer viaje internacional desde su investidura como jefe de Estado, tras unas elecciones sin oposición, y en medio de la pretendida transición política del régimen, que en los últimos meses trata de recomponer su imagen internacional.
Según informó el ministerio de Asuntos Exteriores indio en un comunicado, el primer ministro del país, Narendra Modi, invitó a Min Aung Hlaing para «fortalecer y profundizar aún más las relaciones multifacéticas entre ambos».
El general birmano viajará con una «delegación de alto nivel compuesta por varios ministros del gabinete y altos funcionarios», señala el escrito, que indica que Min Aung Hlaing participará en un foro empresarial Birmania-India en Delhi y viajará a Mumbai para reunirse con líderes empresariales e industriales.
Tras el anuncio de la visita, grupos de oposición de Myanmar con sede en la India anunciaron que realizarán protestas coincidiendo con la visita, indicó el medio The Hindu.
El viaje es India es algo inusual y sugiere una cierta expansión de su reconocimiento externo, pues desde el golpe apenas ha salido de Birmania, con viajes excepcionales a China en septiembre del pasado año y a países socios como Rusia, Bielorrusia o la vecina Tailandia.
En 2024, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de arresto contra el general por la campaña del Ejército contra la minoría musulmana rohinyá en 2017, calificada por la ONU como «limpieza étnica con marcas de genocidio» y que terminó con más de 740.000 rohinyás huyendo a Bangladés.
La prensa india también apuntó a la intensificación de los ataques militares en los estados birmanos de Kachin y Karen, cerca de la frontera común, donde el Ejército de Naipyidó está llevando a cabo una ofensiva por controlar este disputado territorio, rico en minerales de tierras raras.
Este viaje llega en un momento clave para el Ejército birmano, que busca ganar legitimidad internacional más de cinco años después del golpe de Estado que acabó con la transición democrática, liderada por la premio nobel Aung San Suu Kyi, y un mes después de formalizar la disolución de la junta militar con la jura como presidente del golpista.
La toma de posesión de Min Aung Hlaing el pasado 10 de abril tuvo lugar después de unas elecciones organizadas por la cúpula militar entre diciembre y enero, celebradas en un clima de represión en zonas dominadas por el Ejército, que apenas controla la mitad del país, y que carecieron de oposición representativa.
Min Aung Hlaing era el jefe del Ejército cuando en 2021 encabezó la asonada que derrocó a Suu Kyi y a su Gobierno, poniendo fin a una década de transición democrática y agravando la guerra civil que el país arrastra desde hace décadas.
Según anunció recientemente Min Aung Hlaing, Suu Kyi ha sido trasladada de prisión a arresto domiciliario, si bien ni su familia ni socios políticos conocen su paradero, mientras la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a la que pertenece Birmania y que preside Filipinas este año, ha pedido sin éxito acceso a la nobel.
Desde el golpe, el conflicto civil de décadas de Birmania se exacerbó, con más de 22.100 personas aún detenidas y más 8.000 muertos a manos del Ejército y las fuerzas de seguridad, según datos de este viernes de la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos del país. EFE
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