El zar antidrogas dice que Bolivia «ha sido» y «es un refugio de narcotraficantes»
La Paz, 29 may (EFE).- El zar antidrogas de Bolivia, Ernesto Justiniano, reconoció este viernes que el país «ha sido» y «es un refugio de narcotraficantes», aunque también sostuvo que volvió «a ser confiable» en la lucha contra el narcotráfico tras capturas como la del uruguayo Sebastián Marset o del brasileño Gerson Palermo.
«Bolivia ha sido refugio, es refugio de narcotraficantes. Están operando acá, operaban con Marset también, el CV (Comando Vermelho) y el PCC (Primer Comando de la Capital) principalmente», afirmó Justiniano, que es viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, al canal estatal BTV.
El viceministro recordó que en marzo fue detenido Marset y esta semana Palermo, requerido por la Justicia brasileña desde 2020.
Marset fue entregado a agentes de Estados Unidos y Palermo a la Policía de Brasil, donde es considerado uno de los líderes del PCC, una de las principales organizaciones criminales de ese país.
Justiniano también señaló que Bolivia ha vuelto «a ser confiable» en la lucha antidroga internacional y mantiene la cooperación efectiva con las autoridades de Brasil, Argentina, Perú, Chile y Paraguay.
Durante este año, además de Marset y Palermo, otros extranjeros vinculados al crimen organizado fueron detenidos en Bolivia, entre ellos colombianos y brasileños, como Kléber Nóbrega Pereira, un supuesto dirigente del CV, capturado y entregado a Brasil el 11 de mayo pasado.
El zar antidroga se refirió al tema al destacar que EE.UU. decidió esta semana incluir al CV y al PCC en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, en inglés) a partir del 5 de junio de 2026, argumentando que ambas bandas son responsables de «orquestar ataques brutales contra agentes policiales, funcionarios y civiles».
Justiniano afirmó que, tras esa declaración, «Bolivia no puede ignorar que el crimen transnacional ya no puede ser visto solo como un tema de incautación de droga o como un problema policial».
Agregó que en adelante se debe considerar que se trata de una «amenaza la seguridad de los estados, en este caso de Estados Unidos» y, a su juicio, se ejercerá contra el narcotráfico una presión en los «ámbitos de migración, la diplomacia, la situación financiera y logística».
Bolivia ha retomado relaciones con la agencia antidrogas estadounidense (DEA, en inglés) que instalará una oficina en La Paz dedicada al intercambio de inteligencia criminal, aunque no participará en operativos.
Desde que en noviembre pasado asumió el Gobierno del presidente Rodrigo Paz, se anunció el retorno de la DEA a Bolivia, cuyos agentes y el entonces embajador estadounidense Philip Goldberg fueron expulsados por el expresidente Evo Morales (2006-2019) en 2008, acusándolos de supuesta conspiración. EFE
ja/gb/nvm