Implicado en la “masacre de Shakahola” se declara culpable ante un tribunal de Kenia
Nairobi, 3 mar (EFE).- Uno de los implicados en la “masacre de Shakahola” en el sureste de Kenia, donde unas 430 personas que pertenecían a una secta cristiana fueron inducidas a ayunar hasta morir, se declaró culpable este martes y pidió “clemencia” ante el Tribunal de Shanzu en la ciudad costera de Mombasa.
Se trata de Enos Amanya, alias «Haleluya», quien se ha declarado culpable de múltiples cargos de asesinato y delitos relacionados, que comparte con el líder de la secta, Paul Nthege Mackenzie, y otras 28 personas.
Según la Oficina del Director de Fiscalía Pública (ODPP), Amanya compareció ante el tribunal por medio de su abogado, Kelvin Lisanza, y expresó arrepentimiento, al atribuir sus actos a años de adoctrinamiento bajo las enseñanzas extremas de Mackenzie, que promovían el “ayuno hasta la muerte para encontrarse con Jesucristo”.
El acusado relató que se trasladó con su familia desde Nairobi a Mombasa en noviembre de 2020 para continuar practicando las enseñanzas del pastor que incluían el rechazo de la educación formal y las directrices gubernamentales. Tres de sus hijos continúan desaparecidos y solo su hija, Israel Veronica, sobrevivió.
La Fiscalía, encabezada por los subdirectores del DPP Jami Yamina y Joseph Kimanthi, se opuso a la solicitud de indulgencia y subrayó que la dimensión de “las atrocidades exigen una sentencia proporcional al daño causado”.
“Aunque Amanya busca perdón, el sufrimiento de las víctimas no puede pasarse por alto. Familias como la del Dr. Lewis Thoya Sirya, que perdió a siete miembros, y la de Titus Ngonyo Gandi, que perdió a cinco, incluyendo a un oficial de la Unidad de Servicio General (GSU), ejemplifican el trauma duradero infligido por la secta”, indicó un comunicado de la Fiscalía.
Pese a que la defensa alegó que el acusado es delincuente primario y tiene responsabilidades familiares, la Fiscalía sostuvo que los atenuantes deben ponderarse frente a la gravedad de los asesinatos en masa.
La hija sobreviviente de Amanya reconoció el remordimiento de su padre, pero pidió al tribunal que garantice justicia para las demás víctimas.
Por su parte, la jueza Diana Mochache aplazó la audiencia hasta el jueves, cuando se escucharán más testimonios antes de que la Fiscalía presente sus argumentos detallados de cara a la sentencia.
El caso se enmarca en la investigación por la “masacre de Shakahola”, que salió a la luz en 2023 tras el hallazgo de centenares de cuerpos en fosas comunes en el bosque del mismo nombre, en el condado de Kilifi.
Las autoridades han vinculado a Mackenzie y a sus seguidores con la muerte de más de 430 personas, incluidos 191 menores, y por el homicidio involuntario de al menos 238 fieles.
Las autopsias realizadas tras el hallazgo de los cuerpos mostraron que, además de los rastros de inanición en todos los cadáveres, algunos tenían también signos de estrangulamiento y asfixia. EFE
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