Israel ensaya sus protocolos de seguridad civil ante la amenaza de una guerra EEUU-Irán
Yael Ben Horin
Jerusalén, 26 feb (EFE).- Con mochilas listas junto a la puerta, hospitales ensayando evacuaciones subterráneas y el Ejército manteniendo el sistema de alertas en máxima vigilancia, Israel vive en un estado de preparación ante la posibilidad de un ataque iraní que la mayoría de la población da por inevitable.
«Me siento en paz con la idea, espero que eliminen de una vez por todas el régimen de los ayatolás», dice a EFE Eden Tikva, de Jerusalén.
Para este joven, la inquietud que siente ya no se asemeja al miedo que experimentó en junio de 2025 durante la guerra de los Doce Días, que Israel inició con un ataque a Irán y éste contestó lanzando cientos de misiles a territorio israelí.
Antes, explica Eden, Irán era prácticamente un enemigo mitológico para la mayoría de la población, pero sus ataques directos «nos han permitido hacernos una idea de sus capacidades. El clima bélico actual, estado de alerta y preparación constante incluidos, no es nada a lo que no estemos acostumbrados como ciudadanos israelíes».
Directrices militares
Esa preparación cotidiana se sustenta en la labor del Comando del Frente Interno, la unidad del Ejército israelí encargada de proteger a la población civil en situaciones de emergencia, como el lanzamiento de cohetes o desastres naturales.
Este organismo emite alertas a través de una red nacional de sirenas y de su aplicación móvil oficial, que envía notificaciones geolocalizadas en tiempo real con instrucciones específicas según la zona afectada, con un sistema de defensa que establece márgenes de segundos a minutos para buscar resguardo, en función de la proximidad de la amenaza.
Entre sus directrices básicas figura acudir de inmediato a un refugio, habitación reforzada o espacio protegido cuando se activa una sirena, y permanecer allí hasta nuevo aviso de las autoridades.
Preguntado por EFE, un portavoz del Ejército israelí afirma que, pese a la tensión, «por el momento no hay cambios en las directivas de protección del Comando del Frente Interno», por lo que los refugios antiaéreos públicos todavía no han abierto sus puertas.
Hospitales en máxima alerta
Los hospitales israelíes tienen un protocolo claro ante posibles ataques. En el momento en que el Ministerio de Sanidad o el Ejército israelí avisen de uno inminente, los que disponen de zonas protegidas subterráneas empiezan a mover pacientes allí, explica a EFE Steve Walz, portavoz del Hospital Sheba de Tel Aviv, uno de los más grandes del país.
Según Walz, en el marco de la escalada regional el Ministerio de Sanidad ya ha pedido a los centros hospitalarios que estén listos para enfrentarse a entre dos y cuatro semanas de conflicto, en el caso de que ello ocurriera.
Explica que si tuvieran que trasladar a sus 2.000 pacientes a un sitio seguro tardarían unas 24 horas, algo que practican habitualmente y que han hecho varias veces en los últimos cinco años.
La última fue en la guerra de los Doce Días, cuando el aparcamiento del Sheba se llenó de pacientes, médicos y enfermeras, con camas dispuestas en las plazas de los coches separadas por cortinas.
Durante esa guerra, un proyectil iraní impactó en un hospital, el de Beersheba, una ciudad del sur con una alta concentración de instalaciones militares y centros tecnológicos.
Preparativos a nivel individual
Tras semanas de inquietud, Ruhami, programadora de Tel Aviv, dice necesitar mantenerse alejada de las noticias para salvaguardar su salud mental.
«Intento vivir mi vida como si no pasara nada, aunque por supuesto es imposible», explica a EFE. Así, continúa su rutina diaria de ir en bicicleta a la oficina y tomar café con amigas, pero llevando siempre consigo «una riñonera con las joyas de oro de mi abuela, el pasaporte, la tarjeta de crédito, efectivo y las llaves del coche».
El único espacio en el que puede relajarse por completo, añade, es el edificio donde trabaja debido a su moderno y seguro refugio antibombas.
Tali, también de Tel Aviv, dice a EFE que lleva semanas con una mochila lista por si suenan las sirenas. En caso de que se declare el estado de emergencia, ella y su pareja tienen previsto trasladarse a la casa de sus padres, que, a diferencia de su apartamento, cuenta con una habitación de seguridad a prueba de misiles.
Preparar una mochila con agua, comida y artículos básicos ante la posibilidad de salir corriendo se ha convertido en una rutina para muchos israelíes cuando aumenta la tensión, y cada persona mantiene su propia lista de objetos «imprescindibles».
«Mi equipo lleva preparado desde el 7 de octubre», dice Eden Tikva. «Lo tengo dividido en dos mochilas que mi mujer y yo podemos cargar con facilidad: una con agua y comida enlatada para tres días, y la otra con un equipo de supervivencia básico que incluye linternas, cargadores de energía solar, ropa y todo lo necesario».
El engranaje de defensa civil se mantiene activo, aunque el mayor peso es la incertidumbre. «Si pasa, que pase ya. Este no saber qué va a pasar es agotador», protesta Tali, poniendo voz al cansancio colectivo. EFE
ybp-mt/gac/rcf