La ‘laguna de los flamencos’, ¿amenazada por la familia Trump?
Iván Blazhevski
Zvërnec, condado de Vlora (Albania), 12 jun (EFE).– Los humedales de Vjosa-Narta, en el suroeste de Albania, con sus flamencos rosados y otras 200 aves protegidas, se han convertido en el epicentro de una intensa batalla de ecologistas y ciudadanos albaneses contra un megaproyecto de la familia Trump que preocupa también a la Unión Europea (UE).
Desde hace más de dos semanas, miles de personas acusan en las calles de Tirana al gobierno socialista del primer ministro, Edi Rama, de «vender» una de las zonas ecológicamente más sensibles y protegidas del país.
El proyecto, impulsado por Jared Kushner y su esposa Ivanka Trump —hija del presidente de Estados Unidos—, podría poner en peligro la anhelada integración de Albania en la UE si las autoridades no garantizan su compatibilidad con la legislación medioambiental europea.
«Estamos siguiendo de cerca la evolución de la situación en el paisaje protegido de Vjosa-Narta», advirtió el pasado martes el portavoz de la Comisión Europea, Guillaume Mercier, tras afirmar que Bruselas ya ha manifestado a Tirana su «preocupación».
Más de 200 especies protegidas
Considerado el último gran río salvaje de Europa fuera de Rusia, el Vjosa desemboca en el Adriático tras recorrer unos 280 kilómetros desde las montañas del Pindo, en Grecia. Es en este delta poco profundo, con su protegida laguna de Narta y los miles de flamencos que alberga, donde las empresas vinculadas a Kushner han decidido invertir más de mil millones de euros para un proyecto que consideran prometedor.
Si bien el flamenco se ha convertido en el símbolo de la revuelta albanesa, son más de 200 las especies protegidas en esta zona, como el pelícano dálmata, que planean a baja altura sobre las tranquilas aguas y los cañaverales de la laguna, parada vital de un corredor migratorio de aves que une a Europa central con el norte de África.
La laguna, donde el agua dulce del río Vjosa se mezcla con el agua salada de la marea que entra por dos estrechos canales conectados con el Adriático, es un lugar ideal de alimentación para los flamencos gracias, también, a su escasa profundidad, pues en ningún punto supera los 1,5 metros.
Entre 5.100 y 5.300 individuos de esta especie, estrictamente protegida en la UE, se registraron en la zona en un censo realizado en 2024, lo que supone un 6 % de la población total de flamencos en Europa.
«Miren qué belleza. Entiendo por qué alguien querría esto», dice a EFE un turista español que visita el lugar junto a su familia.
Sin embargo, la laguna no está del todo impoluta: sufre de eutrofización, pesca ilegal y vertidos de aguas residuales.
«Narta tiene un problema de agua estancada. La zona no fue bien gestionada en el pasado por las instituciones pertinentes, pero eso no justifica que continúe una nueva ola de devastación», explica a EFE en Tirana Olsi Nika, de la ONG EcoAlbania.
¿Una nueva ciudad?
Fue a finales de 2024 cuando una empresa vinculada a Affinity Partners —la firma de capital privado de Jared Kushner que, a su vez, contaba con el respaldo de 2.000 millones de dólares del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí— obtuvo la condición de inversor estratégico por parte del gobierno albanés. El fin era un proyecto turístico de 1.400 millones de euros en la isla de Sazan, una antigua base militar frente a la costa de Vlora.
Los hermanos cataríes Ramez y Mohamad Al-Khayyat se unieron luego a Kushner en el proyecto de Sazan y adquirieron, además, parcelas privadas frente al mar cerca de la laguna de Narta, en Zvërnec, justo en frente de Sazan.
«Lo que vimos como un posible proyecto no era un complejo turístico, sino una ciudad completamente nueva que se está construyendo dentro de una zona protegida», subraya la ecologista Nika.
Según investigaciones realizadas por The New York Times y la Red de Periodismo de Investigación de los Balcanes (BIRN, por sus siglas en inglés), los proyectos de Zvërnec y Sazan están estructuralmente vinculados a Kushner a través de una arquitectura corporativa compartida.
Revuelta antigubernamental
Lo que comenzó como una disputa ecológica se ha convertido rápidamente en una revuelta civil contra las clases políticas dominantes, y en especial contra las dos figuras que han liderado la escena política del país desde la caída del comunismo: Rama y su rival, el conservador Sali Berisha.
«Rama en la cárcel, Berisha en la cárcel», «Nueva Albania» y «Tu fin está cerca» corean cada noche unos 10.000 manifestantes en Tirana, quienes ven en la polémica en torno al complejo turístico el síntoma más reciente de un sistema político corrupto.
«Rama se comporta como si Albania fuera suya, y la oposición solo quiere reemplazarlo para seguir saqueando el país», señaló a EFE Endrit, un estudiante de arquitectura de 21 años.
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