La altura en Guadalajara reducirá un «3 o 4 %” el rendimiento de los futbolistas
Óscar Maya Belchí
Chattanooga (EE.UU.), 26 jun (EFE).- Claudio Vázquez Colomo es el jefe de los servicios médicos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y acompaña a la selección española durante el Mundial. En un análisis para EFE, rebaja la influencia que tendrá la altura de Guadalajara (México) en el partido contra Uruguay: «Son unos 1.500 metros, que es una altitud leve o moderada». Aun así, establece en “un 3 o un 4 %” la reducción del rendimiento de los futbolistas respecto a sus condiciones óptimas.
Apunta que estas condiciones de altura afectarán más “a los centrocampistas porque son los que más kilómetros recorren”, por lo que tendrán una mayor “sensación de fatiga” por el menor oxígeno y aumento de frecuencia cardíaca.
Además, señala que “el cerebro se estresa con el calor”, por lo que este es un fenómeno que puede afectar a la toma de decisiones en décimas de segundo de los jugadores.
España afronta este viernes en Guadalajara su último partido de la fase de grupos después de disputar los dos primeros encuentros en Atlanta, en un estadio cerrado y climatizado. Pero el partido frente a Uruguay se jugará en un recinto abierto y, para la hora del encuentro, las 18.00 locales, se esperan unos 26 grados de temperatura, una humedad cercana al 65 %, posibles tormentas, y una altitud de “unos 1.500 metros sobre el nivel del mar”.
Sin embargo, el jefe de los servicios médicos de la RFEF considera que los jugadores están preparados para adaptarse a estas condiciones.
“Los jugadores están acostumbrados a este tipo de situaciones. En Atlanta tuvimos unas condiciones ideales, pero aquí, en Chattanooga, entrenamos todos los días en calor. Con temperaturas muy altas y humedad, no será nada diferente a cómo hemos entrenado hasta ahora”, asegura a EFE.
La altura y el “entrenamiento invisible”
Además, la altura sobre el nivel del mar aparece en escena, aunque para Claudio Vázquez se trata de un nivel “leve o moderado”.
“La altitud son unas 1.500 en Guadalajara. Que es leve o moderado. El mal de altura, que se llama, es a partir de 2.500 metros. No quita que nuestros jugadores puedan disminuir el rendimiento en un 3 o 4 %”, apunta.
“Nos volcamos en lo que llamamos el entrenamiento invisible. Intentamos que el jugador tenga un buen descanso. En altura, como hay poco oxígeno, hiperventilas y aumenta la frecuencia cardiaca, hay una pérdida de agua asociada por la hiperventilación… Intentamos hidratar más al jugador porque la sensación de fatiga es mayor, y añadir carbohidratos. Además, puede haber una leve alteración del sueño, por lo que desde que entramos en el avión cambiamos el uso horario al de Guadalajara, que son dos horas menos que en Chattanooga, para ajustar la melatonina y el ritmo circadiano del cuerpo y que el jugador se encuentre en las mejores condiciones para jugar el partido”, completa.
Claudio Vázquez señala a los centrocampistas, por ser los que más kilómetros recorren, como los que pueden sufrir más la altura.
“Afecta más a quien haga más kilómetros. Los ejercicios aeróbicos no suelen ser los más afectados, pero sí quien corre 10-12 kilómetros la sensación de falta de aire te va mermando. Los centrocampistas que corren más pueden ser los más afectados”, comenta.
Eso sí, España ya sabe lo que es jugar a una altitud de un rango superior.
“Venimos de jugar en Puebla que eran 2.500 metros de altitud y tuvimos un verdadero test, donde aprendimos en esa experiencia. Había menor presión de oxígeno y mayor fatiga. Con el calor y la humedad del día a día intentamos bajar la temperatura del cuerpo con chalecos refrigerantes, crioterapia… El cerebro lleva muy mal el calor, se estresa con el calor. Si bajas la temperatura corporal, baja la frecuencia corporal y una sensación de mayor bienestar”, comenta Claudio Vázquez.
El beneficio de las pausas de hidratación
Otro de los elementos que está marcando el Mundial son las pausas de hidratación. El fútbol se juega a cuatro cuartos. Pero, lejos de la crítica, en opinión del médico de la selección española, estas pueden ser beneficiosas para evitar lesiones, aunque aguarda al final del torneo para tener los datos completos.
“En nuestra reunión médica comenté que, a pesar de la controversia por las pausas de hidratación, tenía curiosidad por saber, desde el punto de vista médico, ver el análisis final. Creo que puede ayudar a la hora de reducir el índice de lesionados”, apunta.
“Estas paradas de tres minutos, además de la hidratación y la charla técnica, supone un descanso para el músculo. Se relaja la tensión muscular y pueden afrontar mejor los siguientes 20 minutos. Un gran porcentaje de los jugadores se lesiona al final del primer tiempo o del segundo, pero lo sabremos todo al final del Mundial”, completa.
Además, Claudio Vázquez pondera la irrupción de la inteligencia artificial en su día a día a la hora de ejercer su labor de forma más eficiente.
“Lo aplicamos en la monitorización del jugador, Hoy en día cada vez hay más GPS, más datos… La IA nos ayuda a simplificar. Tenemos muchos datos registrados día a día y antes era más difícil resumir esos datos para tomar decisiones. La IA nos está ayudando a simplificar y desmenuzar las tablas de datos para ser más eficientes”, señala. EFE
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