La caída de la rival histórica de Modi divide a la oposición y desata protestas en Calcuta
Nueva Delhi, 2 jun (EFE).- La histórica dirigente india Mamata Banerjee, la principal rival política durante años del primer ministro Narendra Modi, encabezó este martes una protesta en Calcuta para denunciar presuntos ataques contra su partido tras la pérdida de su Gobierno en la región de Bengala Occidental.
Banerjee, líder del Congreso Trinamool (TMC), participó en una sentada junto a dirigentes y seguidores de su partido en el centro de la capital bengalí para acusar al gobernante Partido Bharatiya Janata (BJP) de permitir una campaña de violencia contra miembros de la oposición tras las elecciones.
Las imágenes de la protesta mostraron a la veterana política en la calle junto a otros líderes del TMC, gritando consignas con un megáfono, en una estampa que contrasta con la posición de poder que ocupó durante más de una década en uno de los estados más poblados de la India.
«Lucharé o moriré», manifestó la antigua mandataria regional. «No nos dieron permiso para montar un escenario ni usar micrófonos», dijo frente a decenas de seguidores en una movilización que se prevé que se extienda hasta la noche.
La protesta llega tras el presunto ataque contra Abhishek Banerjee, sobrino de la dirigente y considerado su heredero político, mientras Banerjee insiste en denunciar una campaña de violencia postelectoral contra sus seguidores.
Las elecciones del pasado abril convirtieron al BJP de Modi en la primera fuerza política del estado tras un vuelco histórico que desplazó al TMC después de 15 años de mandato consecutivo, aunque el partido gubernamental se quedó rozando la mayoría absoluta en el Parlamento regional de 294 escaños.
Según medios locales, más de cincuenta legisladores del TMC se han concentrado en un hotel de Calcuta, alimentando las especulaciones sobre una inminente rebelión interna para arrebatarle a Banerjee el control legal de las siglas del partido.
Bengala Occidental, con una población que supera los 90 millones de habitantes, ha sido históricamente uno de los escenarios más volátiles y violentos de la política india, y representaba el último gran bastión regional firmemente opuesto al control centralizado del gobierno de Modi. EFE
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