La capital de Honduras afronta una crisis hídrica histórica
Tegucigalpa, 15 jul (EFE).- La capital de Honduras afronta una crisis histórica de agua potable debido a la prolongada escasez de lluvias, que ha reducido a niveles críticos las reservas de sus dos principales represas y ha obligado a las autoridades a endurecer los racionamientos para sus 1,6 millones de habitantes.
El gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, dijo a EFE que Tegucigalpa atraviesa una situación «crítica e histórica», similar a la registrada en la década de 1990, pero con mayores desafíos por el crecimiento poblacional y la falta de nuevas obras de almacenamiento.
«La diferencia es que (en los años 1990) había un millón de habitantes menos. Hoy seguimos teniendo la misma infraestructura, únicamente dos embalses y un productor a filo de agua, y somos casi dos millones de personas», explicó.
Advirtió de que, si se mantiene el actual ritmo de consumo y no se registran lluvias significativas, Tegucigalpa tendrá reservas para garantizar el suministro únicamente «hasta finales de agosto».
«Estamos viviendo el peor escenario», señaló.
Las represas Los Laureles y La Concepción, principales fuentes de abastecimiento de la capital hondureña, mantienen niveles críticos debido a la falta de precipitaciones suficientes en sus cuencas, una situación que las autoridades atribuyen a los efectos del cambio climático y los fenómenos de El Niño y Súper Niño.
Según datos de la UMAPS, Los Laureles se encuentra al 39,88 % de su capacidad con 4.189 millones de metros cúbicos almacenados y La Concepción, la mayor represa de Tegucigalpa, tiene un 35,19 %, con 12.740 millones de metros cúbicos.
Un problema de infraestructura
El gerente de la UMAPS afirmó que el problema de Tegucigalpa es la ausencia de infraestructura suficiente para captar, almacenar y distribuir el agua, pues, precisó, en las cuencas de la capital «llueve 17 veces» más de lo que la ciudad necesita al año, pero entre el 40 % y el 45 % del agua que ingresa al sistema se pierde por el deterioro de las redes de distribución.
La crisis ya se refleja en distintos barrios de la ciudad, donde habitantes hacen filas para abastecerse desde camiones cisterna o recorren largas distancias para realizar actividades básicas como lavar ropa.
Los transportistas privados que compran agua a la UMAPS también han incrementado sus precios frente a la alta demanda.
Ante la emergencia, el Gobierno activó un plan de contingencia para atender principalmente a los barrios vulnerables en las zonas altas de Tegucigalpa, que incluye aumentar la flota de camiones cisterna municipales de 52 a 80 unidades, rehabilitar pozos existentes y perforar nuevas fuentes subterráneas.
El director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos (SIMGER), Julio Quiñónez, dijo a EFE que las condiciones actuales son incluso más complejas que las registradas en 2019, uno de los años más secos en Honduras.
Alertó de que, si no llegan nuevas precipitaciones, los embalses podrían caer hasta un 20 % de su capacidad a finales de agosto.
«La situación hídrica de Tegucigalpa es crítica y el pronóstico para los próximos meses no es nada» halagüeño, afirmó.
Anunció una inversión superior a 150 millones de dólares para renovar el sistema de distribución de agua potable y señaló que los bajos niveles de las represas también elevan los costes de producción, debido al mayor uso de químicos para tratar el agua.
Como solución de largo plazo, las autoridades municipales proyectan la construcción de la represa San José, que se prevé esté plenamente operativa en el primer trimestre de 2028.
Mientras avanzan estos proyectos, la Alcaldía mantiene una política de «cero tolerancia» contra el uso no prioritario del agua potable y aplica sanciones. EFE
ac/gf/jrh/acm
(foto) (video)