La derecha italiana cierra la campaña electoral con una gran manifestación en Roma
Los líderes de la coalición de derechas en Italia, favorita según los sondeos en las elecciones legislativas del domingo, celebraron el jueves una manifestación en Roma al término de una inédita campaña que podría llevar al poder a una exadmiradora de Benito Mussolini.
Después de una pandemia devastadora y el apoyo financiero obtenido de la Unión Europea, los italianos podrían poner su destino en manos de Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), una formación ultraderechista y nacionalista.
Meloni podría convertirse en el primer jefe de gobierno posfascista que llega a gobernar un país fundador de la Unión Europea.
«Voy a votar a Meloni, nunca me ha traicionado, comparto sus opiniones al 100%, la encuentro coherente», dijo a la AFP Giuli Ruggeri, una desempleada de 53 años que acudió al mitin en la Piazza del Popolo, en el centro de la capital italiana.
‘La Meloni’, como la llaman en Italia, de 45 años, se presenta aliada con la formación conservadora Forza Italia (FI), del anciano magnate Silvio Berlusconi, y la Liga anti inmigración de Matteo Salvini, conocido por su política de mano dura contra los barcos humanitarios que rescatan migrantes en el Mediterráneo.
Los tres líderes, que aparecieron juntos por primera y última vez en esta campaña, se turnaron para arengar a sus decenas de miles de seguidores reunidos.
Berlusconi visiblemente disminuido, habló primero: «Italia no quiere ser gobernada por la izquierda», afirmó el octogenario, denunciando la «opresión fiscal» y la «invasión incontrolada» de inmigrantes.
Matteo Salvini fijó el objetivo de «gobernar bien y juntos durante cinco años», comprometiéndose a «proteger a Italia y a los italianos».
Por su parte, Giorgia Meloni, cuyo nombre fue coreado por los partidarios, dio un discurso de más de media hora.
«Estamos preparados, lo verán el domingo», dijo, prometiendo defender el «interés nacional» de Italia frente a Europa.
«Queremos una Italia fuerte, seria y respetada en la escena internacional», dijo, comprometiéndose también a poner en marcha «una reforma de las instituciones italianas» hacia un régimen presidencialista que garantice la «estabilidad» en un país conocido precisamente por su inestabilidad gubernamental.
Esas tres fuerzas unidas podrían obtener la mayoría absoluta de los escaños tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, gracias a una holgada ventaja sobre el socialdemócrata Partido Democrático (PD) de Enrico Letta, que no logró aliarse ni con el centro ni con la izquierda.
– Sin encuestas –
Debido a que la publicación de encuestas están prohibidas en las dos semanas que preceden las elecciones, el único punto de referencia son los datos del 9 de septiembre.
A Hermanos de Italia se le atribuye del 24 al 25% de las intenciones de voto, por delante del PD entre el 21 y el 22%. Le sigue el antisistema Movimiento 5 Estrellas del 13 al 15%, la Liga al 12%, FI al 8%.
Según los sondeos, la coalición de derecha y extrema derecha podría obtener entre el 45% y el 55% de los escaños en el parlamento.
Para muchos observadores la tasa de participación alcanzará un porcentaje histórico bajo, por debajo del 70%.
La derecha quiere más fronteras, una Europa menos «burocrática», más natalidad y menos inmigración, valores «judeocristianos» y menos impuestos.
Durante la campaña han recordado también sus batallas comunes contra la «islamización» del continente y a favor de «los italianos primero», mientras las diferencias han sido menos evidenciadas.
Proveniente de una familia política que se construyó con el anticomunismo, Meloni está con la OTAN y apoyó las sanciones contra Rusia tras la invasión de Ucrania, mientras que Salvini, amigo de Vladimir Putin, se opuso por considerar que perjudican a los italianos al pagar luz y gas a un precio alto.
El «Capitán», el apodo del líder de la Liga, conocido por el tono arrogante de sus declaraciones, propuso un fondo especial para los hogares y las empresas de manera de mitigar los altos costos de electricidad y gas, Meloni se dijo contraria, porque prefiere una política presupuestaria responsable y no aumentar la deuda pública.
Se trata de enfrentamientos –con Berlusconi mediador al representar con cerca el 8% una fuerza europeísta, moderada y conservadora–, que se incrementarán en base al equilibrio de poder tras los resultados electorales.