La escalada de violencia en Sudán del Sur amenaza con desatar un nuevo conflicto étnico
Atem Simón Mabior
Yuba, 2 abr (EFE).- La violencia entre el Gobierno y la oposición de Sudán del Sur, representados respectivamente por las tribus dinka y nuer, se ha extendido en múltiples zonas del país más joven del mundo, ahora amenazado por un nuevo conflicto étnico pese a que las heridas de la guerra civil de 2013-2018 todavía no han cicatrizado.
Los enfrentamientos entre las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Sudán del Sur (SSPDF) y la milicia nuer Ejército Blanco, afiliada al Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán del Sur en la Oposición (SPLM-IO), estallaron hace un año en el noreste del país, pero los choques se han extendido en el este, el oeste e incluso el sur.
«La fragilidad del tejido social y la proliferación de armas entre la población civil dificultan la contención del conflicto, convirtiendo cada posible confrontación en un escenario de conflicto étnico», afirma a EFE el profesor de ciencias políticas de la Universidad de Alto Nilo, Samson Peter.
Ya lo advirtió en marzo de 2025 el jefe de la misión de la ONU para el país, Nicholas Haysom, al afirmar que «Sudán del Sur se encuentra al borde de un retorno a una guerra civil a gran escala a medida que la violencia se intensifica y las tensiones políticas se profundizan».
Tensiones étnicas
Las tensiones étnicas han existido en Sudán del Sur desde su independencia de 2011. Tan solo dos años después estalló una guerra entre el actual presidente, el dinka Salva Kiir, y el vicepresidente nuer Riek Machar.
La guerra dejó unas 400.000 muertes y sólo se detuvo en 2018 con un acuerdo de paz que estipulaba un reparto de poder entre ambos mientras se sentaban las bases para unas elecciones democráticas, pero ese pacto nunca se implementó debidamente por las diferencias y las ambiciones de poder entre estos dos políticos y exguerrilleros septuagenarios.
Hace un año, Machar fue arrestado acusado de traición -cargo que él niega- , tras un episodio de violencia, lo que solo sirvió para acelerar una espiral de conflicto que no deja de crecer.
Peter asevera que las disputas administrativas o económicas de ambas tribus han escalado «hasta convertirse en enfrentamientos armados» y operaciones militares para hacerse con partes del territorio, una situación que amenaza los cimientos del Estado y «complica los esfuerzos para alcanzar una solución pacífica».
«Cualquier acuerdo político es frágil ante las crecientes presiones étnicas y los intereses particulares», añade el académico.
A esto se suma que, según el escritor y analista Daniel Charles Tali, la violencia también representa «intentos desesperados de la oposición armada para presionar al Gobierno a fin de que libere a su líder, que actualmente está siendo juzgado en Yuba», la capital sursudanesa y a cuyas afueras ya han llegado los combates.
Tali afirma a EFE que la oposición nuer pretende incluso «explotar las lealtades tribales entre los dinka» para exacerbar el conflicto.
Violencia sistemática
En su último informe publicado en febrero, el Consejo de Seguridad de la ONU advirtió que el deterioro de la seguridad en el país, marcado por bombardeos aéreos y enfrentamientos entre las SSPDF y facciones afines al SPLM-IO , «resultaron en desplazamientos a gran escala y exacerbaron las preocupaciones humanitarias».
En lo que va de año se han reportado numerosas masacres, como la de la zona de Bailet (Alto Nilo) en febrero, donde el Ejército Blanco arrasó una aldea dinka y mató a 57 personas; o la de Akobo (Jonglei, centro), donde las SSPDF abrieron fuego indiscriminadamente contra aldeanos nuer que acudieron a recibir ayuda alimentaria.
En el estado septentrional de Unity, en una zona rica en petróleo, los enfrentamientos se saldaron a finales de febrero con la muerte de unas 180 personas, 90 de ellas civiles, ante los avances militares de las SSPDF -que han recibido en el último año cobertura aérea del Ejército de Uganda- y los asaltos de la guerrilla Ejército Blanco.
Y es que el control de los recursos naturales también se ha convertido en otra arista del conflicto, que ya se ha extendido al estado de Ecuatoria Central, cercano a Yuba, donde un ataque nuer mató a 74 jóvenes dinka la semana pasada en una mina de oro.
Mientras tanto, la ONU proyecta que más de la mitad de los sursudaneses -7,5 millones de personas- estarán «como mínimo» en un nivel de crisis de inseguridad alimentaria entre abril y julio de 2026, mientras que cientos de miles de habitantes han sido ya desplazados por un conflicto que todavía no ha llegado a su punto álgido. EFE
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