La izquierda gana las elecciones en Dinamarca, pero los centristas serán árbitro
Copenhague, 24 mar (EFE).- El bloque de izquierda de la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, ganó este martes las elecciones legislativas danesas pero no obtuvo mayoría, lo que vuelve a colocar como árbitro al centrista Los Moderados, que podría impulsar la formación de un gobierno de centro, como la pasada legislatura.
Escrutado casi el 100 % de los votos, la izquierda obtuvo el 48,1 % y 84 escaños frente al 44,1 % y 77 diputados de la derecha, por lo que el 7,7 % y los 14 mandatos de Los Moderados serían decisivos y los cuatro diputados que se reparten a partes iguales los territorios autónomos de Groenlandia y las Islas Feroe podrían tener relevancia.
En el caso de Groenlandia, los colegios electorales no cierran hasta las 23.00 GMT y el resultado no se conocerá hasta el miércoles.
El Partido Socialdemócrata fue el más votado, con el 21,9 %, si bien cosechó el peor resultado en un siglo, por delante del Partido Socialista Popular, con el 11,5 %, y el Partido Liberal, con el 10,2 %, las peores cifras en su historia, aunque podría mantenerse como la fuerza más votada en el bloque de derecha, al contrario de lo que apuntaban los sondeos a pie de urna.
La Alianza Liberal sería cuarta con el 9,4 %, seguida por el ultraderechista Partido Popular Danés, con el 9,1 %, y Los Moderados, con el 7,7 %.
La coalición de gobierno pierde más de diez puntos
Las tres fuerzas que gobernaron juntas la pasada legislatura -socialdemócratas, Partido Liberal y centristas- retroceden diez puntos porcentuales y quedan lejos de la mayoría.
Esa coalición fue una fórmula inédita en la política danesa a la que recurrió Frederiksen aludiendo a la difícil situación geopolítica, a pesar de que tenía mayoría con la izquierda, con cuyo apoyo había dirigido el país entre 2019 y 2022.
El líder «moderado», el exprimer ministro liberal y ahora ministro de Exteriores Lars Løkke Rasmussen, recordó que su partido, creado hace apenas cuatro años, consiguió romper la política de bloques en los anteriores comicios y lo ha logrado de nuevo ahora, siendo además el que menos ha retrocedido de los tres.
Rasmussen aseguró que el Gobierno ha sido un «éxito», aunque admitió el revés electoral, e hizo un llamamiento tanto a Frederiksen como al líder del Partido Liberal y actual ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, para que abandonaran el distanciamiento mostrado en la campaña electoral.
«Venid con nosotros. Estamos en el medio. Os apurasteis para situaros en una esquina. Nosotros seguimos aquí todavía», dijo Rasmussen en la fiesta electoral de su partido, resaltando que «no hay ninguna mayoría, ni a nuestra izquierda ni a nuestra derecha».
Varios analistas políticos daneses especularon tras el resultado electoral con la formación de un gobierno de centro que, aparte de las tres fuerzas actuales, incluyese también al Partido Conservador y al Partido Social Liberal, ahora en el bloque de izquierda pero que en el pasado ha apoyado ejecutivos de centroderecha.
Esa fórmula sumaría 94 escaños, cuatro más de los necesarios para la mayoría absoluta.
Gran resultado de los socialistas y de la derecha xenófoba clásica
En el bloque de izquierda, la fuerza política que más avanza es el Partido Socialista Popular, más de tres puntos, confirmando el histórico triunfo logrado en las elecciones europeas de 2024 y el buen resultado en las municipales de hace cuatro meses, en las que arrebató a los socialdemócratas la alcaldía de Copenhague después de un siglo.
En el bloque de derecha, el gran triunfador es el Partido Popular Danés, fuerza precursora hace dos décadas de una línea dura en inmigración en Dinamarca y el resto de Escandinavia, que recuperaría peso en la política danesa tras la debacle de 2022, triplicando sus votos.
Hasta doce fuerzas políticas superan la barrera mínima del 2 % para entrar en el Folketing (parlamento danés), el mismo número que en la actualidad, aunque el Partido de los Ciudadanos, con un 2,1 % provisional, aún podría caerse.
La campaña electoral ha estado dominada por cuestiones como la política fiscal, el impuesto sobre el patrimonio, la reforma de las pensiones, ayudas para afrontar la crisis o la inmigración, junto con cuestiones como el bienestar de los animales en el potente sector porcino. EFE
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