La reforma de Meloni busca «humillar» a la justicia, avisa la Asociación de Magistrados
Gonzalo Sánchez
Roma, 2 mar (EFE).- La reforma de la Justicia que el Gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, someterá a referéndum, con la intención de separar la carrera de jueces y fiscales y desactivar corrientes internas, busca «humillar» a este poder del Estado, según afirma a EFE el presidente de la Asociación Nacional de Magistrados (ANM), Cesare Parodi.
«La mayoría de la magistratura está en contra porque advierte una voluntad de humillarnos. Sí, nosotros tenemos muchos defectos pero esta reforma se ha impulsado para acentuarlos y debilitarnos. Y este es un mal absoluto», arremete Parodi en una entrevista telefónica.
Meloni ha logrado aprobar en el Parlamento esta ley que durante décadas fue una de las grandes batallas de la derecha, sobre todo desde tiempos de Silvio Berlusconi, pero como supone una reforma de la Constitución deberá someterse a referéndum los días 22 y 23 de marzo.
La norma, en primer lugar, obligará a separar las carreras de jueces y fiscales para impedir ‘cambios de toga’, es decir, que un acusador pueda pasar a dictar sentencias, algo hasta ahora posible en Italia en determinadas circunstancias y una excepción en Europa.
Pero el texto va mucho más allá, para desvelo de sus detractores, porque cambia profundamente el Consejo Superior de la Magistratura (CSM), el órgano constitucional de autogobierno del Poder Judicial.
Hasta la fecha, el CSM regía sobre jueces y fiscales en conjunto, decidiendo por ejemplo contrataciones, ascensos o traslados, pero ahora se desdoblará en dos diferentes e independientes entre sí: uno para jueces y otro para fiscales.
Además, este consejo dejará de instruir procesos disciplinares y esta competencia será asignada a una nueva «Alta Corte».
La «tómbola» judicial
Pero lo que más preocupa a Parodi es que la ley cambiará el método por el que se elegirá a los miembros de cada futuro Consejo, convirtiéndolo en lo que él tacha de «tómbola» o «bingo».
Actualmente los treinta miembros de este órgano, que preside el jefe del Estado, son elegidos por jueces y fiscales hasta un total de dos tercios y el resto lo designa el Parlamento, es decir, los partidos políticos.
Ahora, el Gobierno pretende que esta elección se realice mediante un sorteo entre los magistrados de todo el país. Los contrarios a la reforma atisban en este movimiento un intento de acabar con las «corrientes internas» en una magistratura que desde determinados sectores políticos se considera ‘de izquierdas’.
«En Europa los órganos judiciales no se eligen por sorteos», argumenta el presidente de la ANM.
El referéndum sobre la reforma de la Justicia ha monopolizado el debate político en Italia mientras todas las encuestas prevén casi un empate entre el ‘sí’ y el ‘no’. Todo dependerá de la participación.
Por ello, el presidente de la Asociación Nacional de Magistrados, una organización fundada en 1909 y que reúne a cerca del 96 % de jueces y fiscales de todo el país, unos 9.300, ha bajado al barro para pedir a los italianos que no respalden la reforma.
«Una democracia distinta»
Parodi, que ejerce de fiscal en la ciudad de Alessandria (norte), cree que la reforma de Meloni hará que «la democracia italiana sea distinta» al trastocar los equilibrios constitucionales, de manera que «la política tendrá más posibilidades de prevalecer sobre la autoridad judicial», avisa.
El magistrado apunta que la separación de carreras podía hacerse con una simple ley en el Parlamento, y ni siquiera sería urgente porque solo se producen 30 cambios de funciones al año, por lo que sospecha que esta reforma constitucional tiene otras intenciones.
«Es lógico que nos preguntemos que, si para hacer eso bastaba una ley normal, quiere decir que el verdadero objetivo de la reforma no es separar a jueces y fiscales sino un significativo, si no total, debilitamiento del Consejo Superior de la Magistratura», critica.
El presidente de la ANM defiende que el Consejo esté compuesto por miembros elegidos libremente y considera la existencia de corrientes como «un fenómeno positivo y natural en cualquier contexto humano organizado», siempre y cuando no persigan sus propios intereses.
Parodi agota sus argumentos contra la reforma de Meloni confesando que esta ley no encierra ahora mismo un jaque «dramático» al poder judicial pero sí supone un cambio «sutil y subliminal» que abre la puerta a «limitar el poder de la magistratura» en un futuro. EFE
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