Los países de la UE aprueban estructurar el futuro presupuesto en planes nacionales
Bruselas, 16 jun (EFE).- Los gobiernos de la Unión Europea respaldaron este martes la nueva arquitectura del presupuesto del bloque, que estará basada en la creación de planes nacionales con los que los países absorberán las ayudas agrícolas y regionales, y que condiciona los pagos a reformas e inversiones.
En concreto, los ministros de Asuntos Europeos han acordado los tres reglamentos principales del Marco Financiero Plurianual (MFP) para el periodo 2028-2034, el primero de los cuales introduce los nuevos Planes de Asociación Nacionales y Regionales que reunirán en un sólo fondo por país las ayudas de la PAC, la política pesquera y la Política de Cohesión, entre otros.
España ha votado en contra del reglamento que crea este nuevo programa presupuestario y el secretario de Estado español para la Unión Europea, Fernando Sampedro, explicó que el nuevo modelo de «gestión híbrida» plantea «problemas» en Estados «altamente descentralizados» y abogó por un sistema doble también basado en el «coste certificado real» de los proyectos, como el vigente.
La creación de unos planes nacionales -con una dotación global de 770.000 millones para siete años- generó muchas críticas precisamente por avanzar hacia una centralización de los fondos que los Veintisiete han tratado de suavizar en su acuerdo, que ahora debe ser acordado en su redacción final con el Parlamento Europeo.
Así, los Veintisiete han modificado la propuesta original para precisar que dichos planes deben elaborarse respetando el principio de «gobernanza multinivel» (y no sólo en «asociación» con regiones y municipios). Además, añaden que las autoridades regionales y locales «deben estar involucradas, de acuerdo con el marco institucional, legal y financiero de los Estados miembros, en la preparación, ejecución y evaluación» de los mismos.
Además, han añadido que los gobiernos regionales deben poder «negociar e interactuar directamente» con la Comisión Europea para elaborar los capítulos de sus regiones respetando las legislaciones de sus países.
No obstante, estos cambios no han convencido a todos los socios, entre ellos Bélgica, cuyo representante adelantó durante el debate la abstención de su país porque el texto «sigue reflejando un enfoque demasiado centralista que no tiene en cuenta las estructuras de los Estados miembros».
Fondo de Competitividad
Los Veintisiete también dieron su visto bueno al reglamento del nuevo Fondo Europeo de Competitividad, que aglutinará catorce de los actuales programas presupuestarios para financiar la transición verde y digital, defensa, seguridad, espacio y sanidad con el objetivo de impulsar la innovación y la competitividad del continente.
El nuevo instrumento, que estaría dotado con 383.008 millones de euros según la última propuesta sobre la mesa, englobará dos de los grandes programas actuales: el de ciencia Horizonte, que se llevaría cerca del 40 % de la asignación (148.579 millones de euros), y el Fondo de Innovación (35.470 millones).
Por último, los Estados miembros han dado luz verde al reglamento que crea el programa Europa Global, que financia actuaciones del club fuera de sus fronteras y para el que se valora una dotación de unos 180.000 millones.
Batalla de cifras
El pacto de este martes sólo se refiere a los textos legales de estos tres programas presupuestarios y no incluye la dotación de cada uno de ellos. Las cifras son el elemento más divisivo entre las capitales y el objetivo es conseguir que los jefes de Estado y de Gobierno las pacten antes de que acabe este año.
Aun así, los Veintisiete mantuvieron hoy un nuevo debate sobre la reciente propuesta chipriota que ha puesto nuevos números sobre la mesa y que, a pesar de incluir un recorte del 2 % sobre la propuesta original de la Comisión Europea, sigue sin convencer a los países del norte.
Para Alemania, Países Bajos, Austria o los nórdicos, el recorte es insuficiente y el presupuesto todavía es demasiado elevado, mientras que los dieciséis países denominados Amigos de la Cohesión, entre ellos España, abogan por unas cuentas más ambiciosas que no recorten los fondos agrícolas y regionales a expensas de las nuevas prioridades. EFE
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