Marruecos impulsa Argan Studios para atraer más rodajes cinematográficos internacionales
Marta Donat
Rabat, 25 jul (EFE).- La productora marroquí Khadija Alami, miembro de la Academia de los Oscar desde 2017, impulsa el proyecto Argan Studios, un ecosistema cinematográfico de 40 hectáreas situado entre Rabat y Casablanca diseñado para permitir que las grandes producciones internacionales rueden de principio a fin en Marruecos.
El proyecto, cuya finalización completa está prevista antes de 2030, contará con cuatro platós de rodaje de 1.000 a 4.000 metros cuadrados, un campus de formación, infraestructuras hoteleras y espacios de negocios.
El objetivo de Alami es convertir al país en un polo de producción integral donde se puedan realizar películas, series o documentales al completo sin necesidad de desplazar a los equipos a otros países.
Hasta el momento, «todo lo que es estudio o interiores, por lo general, se hace en Estados Unidos, Inglaterra o en algún otro lugar de Europa», explica Alami en una entrevista con EFE.
«La pieza que falta» en la industria marroquí
El país magrebí, escenario de éxitos como ‘Gladiator’, ‘Origen’ o ‘Juego de Tronos’, lleva décadas posicionándose como referente cinematográfico con su propio Hollywood, la ciudad de Ouarzazate, en una zona desértica en el sudeste de Marruecos, que recrea países como Afganistán, Irak, Siria, Egipto o Líbano.
Sin embargo, para Alami, Argan Studios es «la pieza que falta» en el panorama nacional. No busca ser competencia para los escenarios del desierto, sino complementarlos y «llenar ciertos vacíos que hay» en la oferta del país.
Para responder a esta demanda, la productora decidió ubicar el nuevo complejo a unos 40 minutos de los dos principales aeropuertos internacionales del país, Rabat-Salé y Casablanca, buscando aportar calidad de vida a los equipos.
«Vienen a trabajar, no vienen a una prisión. Si van a pasar once meses en algún sitio, necesitan salir, comer, ir de fiesta y Ouarzazate tiene sus límites en el plano social», señala Alami, quién se convirtió en la primera mujer en construir estudios cinematográficos en el país.
Experiencia e interés internacional
La idea de este macrocomplejo surgió tras la experiencia de la productora marroquí rodando la octava temporada de la serie estadounidense ‘Homeland’, que necesitaba un espacio de 3.000 metros cuadrados.
Alami, que solo acepta proyectos que se rueden en su país de origen, logró un acuerdo con la Oficina de Cambio que le ofreció el parque de exposiciones de Casablanca y realizó toda la temporada en el país magrebí.
«En lugar de venir por dos semanas a hacer exteriores, trabajamos durante once meses. Financieramente es mucho más interesante para Marruecos y para nuestros técnicos», recuerda.
Esta visión ha atraído el interés de grandes actores de la industria global como Manhattan Beach Studios (MBS), «que tienen prácticamente todos los estudios del mundo y ya han enviado una carta de intenciones», explica Alami, con cuatro décadas de trayectoria a sus espaldas y una gran agenda de contactos.
A esta iniciativa se suma la productora estadounidense Alcon Entertainment, que también ha enviado una carta de intenciones, y las conversaciones que Alami mantiene con Netflix, Apple y Amazon.
Incentivos económicos y visión panafricana
Aunque las cifras del presupuesto global aún no se han hecho públicas, Alami confirma que «la primera fase ya está asegurada», lo que permitirá albergar los primeros rodajes mientras se construye el resto del complejo.
El proyecto refuerza la competitividad de Marruecos, que ofrece un reembolso en efectivo del 30 % para producciones extranjeras que gasten un mínimo de un millón de euros y rueden al menos 18 días en el país.
Más allá del plano financiero, Argan Studios busca convertirse en un proyecto piloto para otras regiones de Marruecos e incluso de África, prioridad para la productora que quiere «crear escuela» y «permitir a jóvenes africanos formarse en sus estudios, volver a sus países de origen y compartir el conocimiento».
Su sueño es permitir a África contar «su propia historia, en lugar de verla a través de la mirada del europeo o el estadounidense», y que algún día «las producciones internacionales contraten a directores marroquíes». EFE
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