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Suiza y la guerra civil española

Carga de infantería durante la Guerra Civil Española
En septiembre de 1936, las tropas gubernamentales asaltan una posición rebelde cerca de Aragón. Schweizerisches Sozialarchiv

El estallido, en julio de 1936, de la guerra civil española también afectó a Suiza. Tanto en el plano político como a través de las cerca de 800 personas voluntarias procedentes de Suiza que lucharon contra el general Franco y sus tropas en la península ibérica.

Swissinfo publica regularmente artículos dedicados a temas históricos extraídos del blog del Museo Nacional SuizoEnlace externo. Estos artículos se ofrecen en alemán, francés e inglés.

En julio de 1936, varios generales nacionalistas liderados por Francisco Franco organizaron un golpe de Estado contra el Gobierno democráticamente elegido de la Segunda República españolaEnlace externo. El golpe rápidamente devino en una guerra civil que se prolongó hasta 1939 y que presagió la segunda guerra mundial.

Ya en el verano de 1936, los acontecimientos que sacudían la península ibérica causaron gran revuelo en Suiza. Numerosas personas salieron a las calles con pancartas y carteles para manifestarse contra los golpistas.

Manifestación contra la guerra de España en 1938 en Argovia
En una de las muchas manifestaciones que se celebraron en Suiza contra la guerra civil española, el 1 de mayo de 1938 gran cantidad de personas salieron a las calles de Baden (Argovia) para protestar contra este conflicto. Schweizerisches Sozialarchiv

El Consejo Federal (el Gobierno) no reaccionó de la misma manera que la población. El Gobierno no condenó el golpe de Estado. En su lugar, a iniciativa del consejero federal Giuseppe Motta, promulgó dos prohibiciones que afectaban tanto a la participación como a cualquier tipo de apoyo militar, financiero y logístico a las dos partes beligerantes. Con estas medidas, el Consejo Federal equiparaba a los golpistas con el Gobierno español legítimamente elegido.

El general Franco en 1936 en una calle de Burgos
Francisco Franco (en el centro), en agosto de 1936 en Burgos. Wikimédia

En julio de 1936, las tropas del general Franco, con base en el Marruecos español, cruzaron el estrecho de Gibraltar para invadir el sur de España con el apoyo de Italia. Los rebeldes rápidamente capturaron algunas ciudades españolas, como Salamanca, primer cuartel general de Franco, a la que pronto siguió Burgos, un bastión tradicional del nacionalismo que, ya en verano, se convirtió en el centro político del ejército insurrecto.

También cayeron rápidamente en manos de los golpistas otros puntos de apoyo importantes, como Toledo o León. En diciembre, las tropas de Franco ya se encontraban a las puertas de Madrid. La población de la capital, sin embargo, opuso una resistencia encarnizada. Con el lema «¡No pasarán!» resistió hasta marzo de 1939, cuando la ciudad acabó siendo tomada por los franquistas.

Mapa de España dividida durante la Guerra Civil
Mapa de España en julio de 1936. En rosa, las zonas controladas por Franco. Wikimédia / NordNordWest

A pesar de la ayuda prestada a Franco por la Italia fascista y la Alemania nazi, la guerra civil española se prolongó hasta 1939. El destino de España no quedó definitivamente sellado hasta la caída de dos ciudades clave: Barcelona y Madrid. Esta situación también se debió a los cerca de 35.000 voluntarios que acudieron de todo el mundo para luchar junto a los republicanos contra los golpistas [conocidas como las Brigadas Internacionales]. Entre ellos, cerca de 800 hombres y mujeres procedentes de Suiza.Enlace externo

Contra el fascismo

Estas personas —en su mayoría jóvenes— tenían todo tipo de motivos para ir a España. Algunas eran antifascistas convencidas, otras no tenían trabajo en Suiza. A pesar de las distintas motivaciones, todas tenían en común una misma convicción: debían defender la democracia en España y frenar el avance del fascismo, que se extendía rápidamente por Europa.

«No éramos ni extremistas ni estábamos especialmente comprometidos políticamente, ¡pero habíamos comprendido que el fascismo no era algo bueno!». Con estas palabras resumiría la situación tiempo después el antiguo voluntario Hans Hutter.

Reportaje televisivo de la RTS (en francés) sobre antiguos voluntarios de la Guerra Civil española:

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¿Cuál era la postura oficial de Suiza? Aunque Suiza se abstuvo de adherirse al pacto de no intervenciónEnlace externo que creó Francia en agosto de 1936, la Confederación adoptó una actitud aparentemente neutral.

El Consejo Federal, no obstante, contaba entre sus filas con Giuseppe Motta, un jefe del Departamento Político [actualmente Departamento de Asuntos Exteriores] que no ocultaba sus simpatías por Mussolini y Franco. Al conceder al bando golpista créditos por valor de un millón de libras esterlinas, enviar a oficiales suizos a visitar el frente desde el lado franquista y designar a un enviado permanente en Burgos, su «capital», el Gobierno suizo infringió sus propias prohibiciones.

Ya en la primavera de 1938, Franco, por su parte, logró colocar en Berna a su propio enviado, Barbané Toca.

Toca enseguida obtuvo la autorización para organizar, en la iglesia de la Santísima Trinidad de Berna, un servicio religioso por los soldados caídos en combate junto a Franco e invitó al mismo a importantes representantes de Hitler y Mussolini. A esta «ilustre» asamblea también se sumaron influyentes personalidades suizas. Unas 800 personas asistieron al servicio religioso organizado por los golpistas al que siguió un banquete, con 370 invitados, bajo la protección de la Policía de la ciudad de Berna.

Voluntarios condenados

Al mismo tiempo, la justicia militar condenó a los voluntarios que habían regresado a Suiza a penas privativas de libertad de varios meses. También se les privó de la nacionalidad y de los derechos de ciudadanía durante varios años. Las penas impuestas en Suiza, en comparación con los procesos judiciales iniciados por otras democracias, fueron especialmente severas y, en algunos casos, tuvieron consecuencias fatales.

Alfons Gasser, un voluntario de Schaffhausen, tras su condena se vio obligado a cerrar su empresa de tapicería por falta de clientes. Encontró trabajo finalmente en una fábrica de amianto y falleció de cáncer en 1973.

Sentencia por escrito contra un voluntario suizo en la Guerra Civil Española.
Alfons Gasser fue condenado a ocho meses de prisión y a la suspensión de sus derechos civiles durante tres años. Durante ese periodo, no tenía derecho a votar ni a ser elegido. Archives fédérales suisses

En plena segunda guerra mundial, mientras los voluntarios que habían combatido en la guerra civil española se enfrentaban a la exclusión social y a dificultades económicas tras su condena, a partir de 1942, Suiza estableció estrechos vínculos económicos con la España franquista. Unos vínculos que se reforzaron más si cabe tras el fin del conflicto.

Durante la Guerra Fría, Suiza ayudó a Franco a consolidar su dictadura en la escena internacional. En 1954, ambos Estados ratificaron el primer acuerdo económico bilateral. Cinco años más tarde, el Consejo Federal apoyó la adhesión de España a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El régimen franquista era, además, el segundo importador de armamento suizo.

El golpista Franco, poco a poco, se convirtió en un hombre de Estado, respetado incluso por las grandes potencias, entre ellas Estados Unidos. Suiza también contribuyó a ello. (YouTube / British Movietone):

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Poco después de regresar a Suiza, algunos voluntarios fundaron una «Comunidad de intereses de los antiguos voluntarios de la guerra de España» (Interessengemeinschaft Schweizer Spanienkämpfer), una organización de tendencia comunista que luchó por su rehabilitación, entre otras cosas. El principal objetivo de la organización siguió siendo luchar contra el régimen de Franco.

El voluntario Ernst Linggi, a principios de la década de 1960, propuso al médico y socialista tesinés Sandro Pedroli fundar el «Comité suizo para la amnistía política en España», que se comprometió a lograr la liberación de los presos políticos de las cárceles franquistas.

A principios de la década de 1970 creció el interés histórico por la participación de hombres y mujeres de Suiza en la guerra civil española. Al mismo tiempo, parlamentarios como Léon Nicole, en Ginebra, lucharon sin descanso para conseguir la amnistía de los voluntarios de la guerra civil española que habían sido condenados.

El 17 de julio de 2026 se ha cumplido el 90.º aniversario del golpe de Estado de los generales contra la Segunda República española. Con este motivo, los Archivos Sociales Suizos, la Escuela Superior de Pedagogía de San Galo y las universidades de Berna, Friburgo, Ginebra y Zúrich, así como la Universidad Humboldt de Berlín, el 19 y 20 de noviembre de 2026, en las instalaciones de los Archivos Sociales de Zúrich organizarán el coloquio internacional «Ninety Years Since the Spanish Civil War. Experiences, Memories, Concepts (1936-2026)» [Noventa años desde la guerra civil española. Experiencias, recuerdos, conceptos (1936-2026)]. Tanto el coloquio como la conferencia vespertina estarán abiertos al público. Encontrará más información en este enlace: Ninety Years Since the Spanish Civil WarEnlace externo.

Aunque, tras la segunda guerra mundial, en el Parlamento se presentaron numerosas propuestas para anular estas sentencias, la Guerra Fría y las convicciones anticomunistas que prevalecían entonces en el seno del Gobierno suizo impidieron cualquier rehabilitación.

En el caso de los antiguos voluntarios hay un hecho destacado: en la década de 1990, la consejera federal Ruth Dreifuss —una mujer de origen judío— fue la primera que pidió disculpas públicamente por la injusticia de la que habían sido víctimas y la primera en rehabilitarlos simbólicamente.

En Zúrich, en 1994, Ruth Dreifuss rindió homenaje a los antiguos voluntarios suizos de la guerra civil española (reportaje de la SRF en alemán):

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De hecho, los llamamientos a favor de una amnistía para los voluntarios condenados se multiplicaron en el marco del debate sobre los activos judíos en desuso en los bancos suizos. Aunque hubo que esperar hasta 2009 para que estas personas fueran rehabilitadas mediante una ley federalEnlace externo (ley federal sobre la rehabilitación de las personas voluntarias de la guerra civil española), a raíz de la iniciativa del diputado de San Galo Paul Rechsteiner. Hacía mucho que la mayoría de estas personas ya habían fallecido.

Franziska Zaugg es profesora en la Universidad de Friburgo e investigadora en Historia de la Violencia y los Conflictos.

Artículo original en este enlace.Enlace externo

Adaptado al español por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff.

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