El próximo voto sobre la iniciativa «No a una Suiza de 10 millones de habitantes», visto por la prensa internacional
A menos de dos semanas de la votación, la iniciativa del Partido Popular Suizo destinada a poner un tope a la población suiza suscita ya una atención mediática superior a la media en el extranjero. Los medios internacionales subrayan la originalidad de la propuesta, al tiempo que adoptan a veces una mirada crítica sobre sus consecuencias potenciales.
La iniciativa «No a una Suiza de 10 millones» tiene un eco internacional que supera el marco habitual de una votación helvética. Numerosos medios extranjeros explican de manera factual la propuesta del Partido Popular Suizo (PPS/derecha conservadora) o Unión Democrática de Centro (UDC, según sus siglas en francés).
El texto sometido a voto popular el 14 de junio pretende fijar un límite a la población en 10 millones de personas de aquí a 2050, restringiendo fuertemente la inmigración. Hoy, la población suiza es de poco más de 9 millones, según datosEnlace externo de la Oficina Federal de Estadísticas.
El carácter inédito de la medida desempeña un papel importante en el interés particular que suscita. La revista estadounidense TimeEnlace externo pone el acento en este aspecto: «Si es adoptada, el límite demográfico fijo de Suiza podría ser el primero de su tipo en estar inscrito en la ley».
Time constata que otros países han puesto en marcha políticas dirigidas a limitar el crecimiento demográfico, restringiendo la inmigración o controlando la tasa de natalidad. «Estas políticas son hoy ampliamente consideradas como racistas y discriminatorias», comenta la revista.
>> ¿El tope a la población suiza exigido por el PPS es un proyecto inédito? Nuestro artículo sobre el tema:
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¿Es el voto sobre el límite de población en Suiza un hecho sin precedentes?
«Un sentimiento antiextranjero creciente en Europa»
Siempre al otro lado del Atlántico, el New York TimesEnlace externo estima que el voto suizo sobre un tope a su población «ilustra hasta qué punto el sentimiento antiextranjero se ha endurecido en Europa desde la crisis migratoria que sacudió el continente hace diez años». El diario señala que los gobiernos europeos también endurecieron sus políticas de inmigración en 2015‑2016, «cuando más de un millón de personas huyendo de la guerra y la pobreza llegaron en barco a las costas del continente».
El diario quebequés La PresseEnlace externo da la palabra a un experto, que ve en ello «un inquietante deslizamiento en lo que respecta al derecho de asilo». Especialista en cuestiones migratorias, Baptiste Jouzier califica el caso de Suiza de «sorprendente», ya que el país no duda en recurrir al reglamento de Dublín, que le permite devolver a las y los solicitantes de asilo al primer país de entrada en el espacio Schengen.
Añade que «la campaña agresiva llevada a cabo en Estados Unidos por la administración del presidente Donald Trump contra los migrantes» se inscribe en la misma tendencia.
«La vieja idea suiza de la mano de obra que va y viene»
En el seno de la Unión Europea, los medios alemanes se interesan por la estrategia del PPS. Die ZeitEnlace externo reprocha al mayor partido de Suiza querer volver al sistema de contingentes y al estatuto de trabajo temporal injusto y basado en la explotación, en vigor en la segunda mitad del siglo XX en Suiza. «El PPS reaviva la vieja idea suiza de la persona extranjera que viene cuando se le necesita — luego se va. Es una persona trabajadora, intercambiable, privada de derechos», escribe el diario alemán.
Der SpiegelEnlace externo identifica dos diferencias importantes con respecto a otras votaciones sobre la política migratoria que el PPS ha ganado, a pesar de la oposición de todos los demás partidos. Esta vez, no son solamente las personas que solicitan refugio en Suiza las que son el tema principal, sino también la mano de obra altamente cualificada procedente de la Unión Europea, que representa la mayor parte de la inmigración neta en el país.
El semanario alemán constata también un cambio de tono. El PPS apuesta por una estrategia más prudente, para convencer fuera de su electorado tradicional. «El partido renuncia a los carteles antiextranjeros agresivos que representan ovejas negras o agresores con cuchillo. Prefiere poner el acento en temas de política social como el aumento de los alquileres o la sobrecarga de las infraestructuras», detalla el diario.
>> Nuestro artículo explicativo sobre la iniciativa:
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De nuevo Suiza decidirá si limita la inmigración en su suelo
Sin migración, ¿en qué se convierten las economías europeas?
Otros medios se concentran en las consecuencias de una rescisión del acuerdo sobre la libre circulación de personas con la Unión Europea (UE), prevista en último recurso por la iniciativa.
The GuardianEnlace externo transmite las inquietudes de la economía. Señala que las multinacionales como Roche, UBS y Nestlé temen que una aceptación del texto ponga en peligro el paquete de acuerdos bilaterales negociado con Bruselas, «sobre el cual reposa una gran parte de la prosperidad de Suiza». El periódico británico recuerda también que «numerosas empresas suizas dependen de personas trabajadoras de la UE, sin las cuales deberán deslocalizar al extranjero, lo que afectará a los ingresos fiscales y a los servicios».
El diario conservador serbio NovostiEnlace externo estima que la iniciativa pone de relieve un dilema al que se enfrenta Europa: ¿la inmigración sostiene la economía o transforma al propio Estado?
Si la iniciativa atrae la atención a escala internacional incluso antes de la votación, es, según el diario, porque hace emerger cuestiones de las que numerosos gobiernos «hablan con prudencia, pero cada vez más fuerte»: ¿las economías continentales pueden prescindir de la migración? Y sobre todo: ¿hasta dónde están las sociedades dispuestas a cambiar para mantenerla?
Otro diario conservador, La GacetaEnlace externo española, considera que este debate «vuelve a mostrar la distancia entre las élites económicas y una parte creciente de la población, preocupada por las consecuencias materiales de la inmigración masiva». El periódico sugiere así que la inmigración beneficia ante todo a la economía.
Bloomberg pone también de relieve las tensiones sociales ligadas al crecimiento económico. Según la agencia de prensa estadounidense, a pesar de la riqueza del país, persiste un resentimiento: no toda la gente tiene la sensación de recibir una parte equitativa del pastel. «Detrás de las vitrinas de lujo, los lagos inmaculados y las montañas nevadas, esto alimenta un rechazo a la población inmigrante», estima Bloomberg.
«La receta del desastre»
Otros medios se plantean la posibilidad de introducir un límite a la población en sus propios países. Es el caso del Luxembourg TimesEnlace externo, que ha sondeado a los principales partidos luxemburgueses sobre la cuestión. Resultado: la mayoría de las formaciones políticas consideran que seguir el ejemplo de Suiza «sería la receta del desastre», temiendo un impacto negativo sobre el crecimiento económico.
Un representante de los medios económicos, interrogado por el diario anglófono, va incluso más lejos: «Sería una distopía, ya que equivaldría a hacer exactamente lo contrario de lo que hay que hacer». Solo el partido de derecha conservadora ADREnlace externo (Partido Reformador Alternativo Democrático), estima que el pueblo luxemburgués debería también pronunciarse sobre «límites demográficos a largo plazo».
Texto releído y verificado por Samuel Jaberg, adaptado al español por Patricia Islas
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