Portugal cierra la ‘era de Marcelo’, un presidente diferente
Lisboa, 9 mar (EFE).- Portugal cierra este lunes la ‘era’ de la Presidencia del conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que deja el cargo tras diez años en los que ha mostrado una forma distinta de dirigir el país, tanto a nivel político como social, frente a sus antecesores.
Rebelo de Sousa, de 77 años, salió este lunes a pie del Palácio de Belém por última vez como presidente para dar el testigo en el Parlamento al exministro socialista António José Seguro, que será investido en la misma jornada como su sucesor.
En los diez años que ha estado en el cargo el hasta ahora jefe de Estado de Portugal ha dejado su impronta en la Presidencia, lo que ha quedado reflejado en el retrato oficial que le ha hecho artista luso Alexandre Farto (Vhils), una innovadora pieza que recrea un primer plano de su rostro con recortes de periódicos, en contraposición a los cuadros de sus predecesores, más clásicos.
El ‘presidente de los afectos’
Nacido en Lisboa en 1948, este político, periodista, docente universitario y comentarista de televisión comenzó su andadura como presidente en 2016, cuando logró romper esquemas por su espontaneidad y cercanía con la población tanto dentro como fuera de agenda, lo que le granjeó en sus inicios el apodo de ‘presidente de los afectos’.
También cambió la dinámica en el plano político, ya que optó por un perfil más intervencionista, especialmente en el segundo mandato, con comentarios públicos casi a diario sobre la actualidad, múltiples vetos presidenciales y habiendo disuelto en el último lustro el Parlamento en tres ocasiones.
Lo hizo en 2021 después de que no se aprobaran los presupuestos del Ejecutivo del entonces primer ministro, el socialista António Costa, actual presidente del Consejo Europeo, y dos años después volvió a convocar elecciones cuando el socialista, que gobernaba con mayoría absoluta, dimitió por una investigación contra él por presuntas irregularidades.
En 2025 disolvió el Parlamento una vez más cuando el actual jefe del Gobierno, el conservador Luís Montenegro, en minoría, perdió una moción de confianza en el Legislativo por una empresa familiar.
«Una tempestad perfecta»
Cuando la prensa le pidió en estas pasadas fiestas navideñas que hiciera un balance de su trabajo, explicó que la pandemia del coronavirus fue para él la etapa más difícil como presidente.
«Creo que los peores años fueron los de la pandemia, para todos nosotros. El gran problema que tuve en estos diez años fueron dos años de pandemia. Fue declarar en dos ocasiones el estado de emergencia y renovarlo diez veces», dijo.
Sobre 2023, cuando dimitió Costa, que fue su alumno en la universidad, consideró que se produjo una «tempestad perfecta» y que «fueron meses muy complicados».
Ese año le salpicó además la polémica después de que un reportaje de la cadena portuguesa TVI destapara que unas gemelas luso-brasileñas con atrofia muscular espinal habían recibido en 2020 un tratamiento valorado en cuatro millones de euros -dos millones cada una- en un hospital lisboeta.
En el reportaje, la madre de las niñas, Daniela Martins, decía haber contactado con la nuera de Rebelo de Sousa para que la ayudara, aunque sin hacer mención al propio mandatario; un caso que, pese a que llegó a salpicar al presidente, no terminó en mayores consecuencias.
Sobre su relación con los diferentes Gobiernos que ha habido este tiempo, el propio Rebelo de Sousa afirmó la semana pasada sobre su trato con el Gobierno de centroderecha del primer ministro Luís Montenegro: «Fuimos felices y lo sabíamos».
Mientras, para describir la etapa de cohabitación con los Ejecutivos de Costa (2015-2014) señaló: «éramos felices y no lo sabíamos».
«Ambas situaciones se complementan y son gratificantes», aseguró Rebelo de Sousa la semana pasada.
¿Y qué hará a partir de ahora? Según dijo él mismo en una entrevista con la emisora TSF recientemente, su intención es volver a la docencia. «De momento, daré clases en Portugal», indicó. EFE
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