La UE da luz verde a centros de deportación en terceros países: ¿qué supone eso para Suiza?
El Consejo Federal (órgano Ejecutivo de Suiza) ha recibido favorablemente la decisión de la Unión Europea de crear centros de deportación en terceros países. Además, no descarta participar en proyectos piloto junto a otros Estados que comparten este enfoque.
La Unión Europea ha dado luz verde a los llamados «centros de retorno»
Recientemente, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo para crear centros de retorno en terceros países situados fuera del territorio comunitario. No obstante, ambas instituciones aún deben aprobar formalmente la medida.
La nueva normativa permitirá expulsar contra su voluntad a personas que no tengan derecho a permanecer en la UE y trasladarlas a un tercer país. Puede tratarse de un país de tránsito en el camino hacia su país de origen o de un país de acogida definitivo distinto de este.
El Consejo Federal respalda el proyecto europeo
En una declaración emitida a través de la Secretaría de Estado de Migración (SEM), el Gobierno suizo ha afirmado que «Suiza apoya la creación de una base jurídica europea que permita establecer centros de retorno en el marco del Reglamento sobre Retorno».
El Reglamento sobre ‘Retorno’ también será vinculante para Suiza
El futuro Reglamento europeo sobre Retorno, que hará posible la creación de centros de deportación, también será de obligado cumplimiento para Suiza en virtud de su asociación al espacio Schengen. Según la SEM, el país dispondrá de dos años para adaptar la normativa a su legislación nacional. Por tanto, será el Parlamento quien deba pronunciarse sobre la cuestión.
Ahora bien, la aprobación del reglamento no implica que Suiza vaya a involucrarse automáticamente en uno de estos proyectos. La norma simplemente abre la puerta a que los países de la UE y los Estados asociados a Schengen creen centros de retorno fuera de Europa.
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Suiza pretende cooperar con países de la UE
En principio, el Consejo Federal ya dejó entrever en abril de 2026 que podría contemplar una participación.
En un informe elaborado en respuesta a una iniciativa parlamentaria, señaló que «si otros Estados logran aplicar modelos de ejecución de expulsiones en terceros países de forma compatible con el Estado de derecho y con resultados satisfactorios, el Consejo Federal estudiaría una posible participación en cooperación con países afines o incluso un proyecto propio».
Alemania podría convertirse en un socio clave
En enero de 2026, el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), presentó sus planes ante los medios durante una cumbre europea. Alemania pretende crear centros de retorno en terceros países junto con Austria, Dinamarca, Países Bajos y Grecia.
Dobrindt no precisó qué países podrían acoger estos centros. Entre los posibles candidatos figuran Etiopía, Túnez, Ruanda, Uganda o Uzbekistán.
Voces expertas advierten de importantes obstáculos
Por encargo de la SEM, cuatro especialistas suizos en migración analizaron distintos modelos para gestionar procedimientos de asilo y expulsiones fuera del territorio nacional.
Entre ellos se encontraban los exdirectores de la SEM Mario Gattiker y Eduard Gnesa. Los expertos advierten de que la iniciativa afronta importantes obstáculos. A su juicio, la principal dificultad será encontrar un país socio capaz de gestionar un centro de retorno por cuenta de Suiza respetando plenamente los derechos humanos. También alertan de que los costes podrían ser muy elevados. El Consejo Federal comparte estas preocupaciones.
Suiza tendrá que ofrecer algo a cambio
Es lógico que un tercer país exija algo a cambio de aceptar migrantes procedentes de Suiza y de otros países europeos.
Los cuatro expertos concluyen que Suiza dispone de menos incentivos que los Estados miembros de la UE. Dependiendo del país receptor, la Unión Europea puede ofrecer apoyo a una eventual candidatura de adhesión. Suiza, en cambio, únicamente podría recurrir a instrumentos como la ayuda al desarrollo, la cooperación económica, la flexibilización de los visados o un mayor acceso a su mercado laboral.
Los especialistas también recuerdan que muchos países africanos observan con escepticismo los planes europeos para crear centros de retorno. Actualmente son ellos quienes ya soportan la mayor carga en la acogida de personas refugiadas.
No es una solución milagrosa, sino una medida complementaria
Tanto los expertos como la SEM coinciden en un punto: los centros de retorno en terceros países no resolverán por sí solos los retos migratorios.
«Desde la perspectiva de Suiza, la expulsión de personas a terceros países solo puede constituir un elemento más dentro de la respuesta a los desafíos migratorios del futuro», señala la SEM.
Los centros de retorno podrían servir, en el mejor de los casos, como complemento. En ningún caso sustituirán a un sistema nacional de asilo y retorno que funcione de manera eficaz.
Texto adaptado del alemán por Carla Wolff.
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