Los fertilizantes deberían considerarse un bien humanitario: director de Keytrade
Melih Keyman, director general de Keytrade, empresa suiza comercializadora de fertilizantes, advierte que la guerra en Irán está dejando a estos productos fuera del alcance de quienes más los necesitan.
Keytrade fue fundada por un grupo de cuatro personas en Thalwil, ciudad cercana a Zúrich, en 1997. La empresa es proveedora integral de fertilizantes nitrogenados, fosforados y potásicos, tiene 11 oficinas en el extranjero y opera en más de 100 países, entre los que se cuentan Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea (UE) como sus principales mercados. Antes de fundar Keytrade, Melih Keyman, su director general, quien es oriundo de Turquía, había trabajado para el grupo ENKA, también de origen turco, y para Trammo, firma líder en el comercio de materias primas. En el presente, Melih Keyman trabaja en la transmisión del control de su empresa a su hijo, Ahmet Keyman.
En 43 años de carrera profesional, Melih Keyman ha enfrentado muchos periodos turbulentos, pero considera que ninguno ha sido tan complejo como el actual. Su sector se enfrenta a múltiples factores, las restricciones que China impuso a las exportaciones de fertilizantes; las sanciones que recaen sobre Rusia y Bielorrusia, los principales países exportadores de potasa, y los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump a la importación de fertilizantes a Estados Unidos, que es un mercado clave para estos productos.
Por otra parte, el directivo advierte que la guerra en Irán, con el bloqueo del estrecho de Ormuz que ha generado, ha traído una coyuntura sin precedentes para las empresas que comercializan fertilizantes y para el sector agrícola. Swissinfo conversó con este empresario turco-suizo de los fertilizantes sobre la forma en la que la geopolítica alteró un modelo de negocios que antes era bastante sencillo.
Swissinfo: ¿Qué repercusiones ha tenido para su negocio la guerra en Irán?
Melih Keyman: Antes de la guerra tomamos la decisión de retirarnos del Golfo Arábigo y centrar nuestra estrategia de negocios en otros sitios. Es relevante decir que los mercados de fertilizantes ya estaban tensos desde antes del estallido de la guerra. Era evidente que el suministro empeoraría si los enfrentamientos escalaban.
Claramente, al iniciar la guerra, la situación se complicó. Como empresa, optamos acertadamente por reorientarnos hacia Europa, Estados Unidos, el norte de África y Brasil.
Al final, sí terminamos beneficiándonos con la guerra debido a que una gran parte de la oferta de fertilizantes que procedía del Golfo Arábigo dejó de estar disponible en el mercado.
Gracias a las decisiones que tomamos hemos obtenido rendimientos por arriba de la media. Si alguien nos hubiera preguntado hace algunos meses si anticipábamos estos resultados, le habríamos dicho que eran muy improbables.
Estamos superando nuestras metas financieras del 2026, a pesar de que en términos de volumen vendimos menos fertilizantes.
Creo que nunca habíamos comercializado tan poco tonelaje en este periodo del año de 15 años a la fecha. Así que, nuestra facturación no será mucho mayor a lo esperado, pero esto se debe a que el volumen vendido se redujo con respecto a los niveles habituales.
Swissinfo: estas decisiones empresariales se tomaron con cierta antelación y la empresa ha sido capaz de sortear el temporal. Pero ¿será viable seguir operando?
M.K.: Sí, nos hemos beneficiado con la tormenta. Pero, obviamente, dado que los precios se encuentran en niveles espectacularmente elevados, nuestra estrategia se está tornando defensiva. Ya dejamos de comprar y estamos vendiendo lo que tenemos.
De hecho, bromeamos diciendo que deberíamos cerrar las oficinas hasta septiembre, no cometer ningún fallo y luego, simplemente prepararnos para la temporada de primavera.
Cuando se observa que los mercados repuntan a tal velocidad, el colapso que puede venir también es dramático. Si no se tiene cuidado, es posible perder mucho dinero. Y estoy seguro de que veremos una caída pronunciada.
Swissinfo: ¿De qué manera se están protegiendo ante los riesgos que se avecinan?
M.K.: El negocio de los fertilizantes se caracteriza por tener poca liquidez y una limitada sofisticación. Nuestros volúmenes son pequeños, comparados con los que se manejan en otras materias primas como la energía, los cereales y los metales. De ahí que determinar los precios (para mantener rentabilidad y competitividad en el mercado) es nuestro principal problema.
No tenemos un mercado de futuros en el que cientos de personas inversoras compren y vendan fertilizantes. Existen los «mercados de papel» que permiten la negociación de contratos, en vez de materias primas físicas, pero el volumen es muy escaso. Así que no podemos cubrir nuestras posiciones como puede hacerse en el caso de otras materias primas.
Es una de las razones por las que las grandes empresas, como Glencore, no participan en el mercado de los fertilizantes. Es un negocio que no se ajusta a sus perfiles de riesgo. Son comercializadoras gigantescas que operan a mayor escala que nosotros en materia financiera, pero que siempre tienen la posibilidad de cubrirse. En cambio, en nuestro negocio, siempre hay una gran exposición al riesgo. Hay que tener valor para dedicarse a la comercialización de fertilizantes.
Swissinfo: En los 43 años que tiene en este sector, ¿había visto antes una escasez de fertilizantes como la actual?
M.K.: Jamás. Por eso, por ejemplo, me cuesta imaginar las consecuencias que habrá si la guerra se prolonga hasta finales de año. He conversado con empresas de cereales y representantes de estos mercados y no creen que viviremos el peor de los escenarios. Asumen que la guerra podría resolverse en poco tiempo.
Swissinfo: El sector de los fertilizantes ha estado sometido a una gran presión como resultado de las sanciones impuestas a Rusia y Bielorrusia, que son de las principales naciones exportadoras de potasa. ¿Cómo están enfrentando estos daños colaterales?
M.K.: No puede frenarse la comercialización de una materia prima, incluso cuando un país ha sido sancionado. Las naciones sancionadas siempre encontrarán la manera de vender sus productos. Pero me gustaría dejar claro algo: las sanciones a los fertilizantes se convierten en un juego peligroso. Por ello, he hecho un llamado a las Naciones Unidas y a las asociaciones de fertilizantes para trabajar arduamente para que los fertilizantes sean considerados como una materia prima humanitaria que no puede ser sancionada.
(Los fertilizantes) ayudan a alimentar al mundo y si se priva de estos insumos a la agricultura, se ponen en peligro el sustento y la producción de cereales, e incluso la producción alimentaria global.
Swissinfo: China ha restringido las exportaciones de fertilizantes desde el 2021. ¿Esperaría usted que ahora este país venga a rescatarles?
M.K.: China está preocupada constantemente por producir suficientes alimentos para su cuantiosa población. Las granjas agrícolas que tiene no son tan grandes como las que poseen Estados Unidos, Brasil, Canadá o Argentina, en donde es posible aprovechar al máximo la tecnología disponible. Tampoco tiene la fortuna de contar con la mejor calidad en los suelos. Así que sus rendimientos son menores y requieren fertilizantes.
Cuando me inicié en el negocio de los fertilizantes, en 1997, mi principal negocio era vender estos productos a China. Súbitamente, nos dimos cuenta de que habían desarrollado su propia industria, habían prohibido las importaciones de fertilizantes y estaban exportando los suyos. La oficina que abrimos en China, en 1999, era para vender nuestros productos en este país. Ahora se dedica a exportar desde China. Es un negocio que enfrenta altibajos en función de las decisiones que toman las autoridades gubernamentales de China. En este momento, con la guerra que está en curso, China no exporta, prefiere concentrarse en la demanda interna.
Swissinfo: ¿Debería entonces la comunidad agrícola comprar fertilizantes ahora, en lugar de esperar a que los precios bajen?
M.K.: Generalmente, los fertilizantes se proveen en verano para la siembra de la primavera del año siguiente. Después, hay una segunda oleada de ventas que tiene lugar a principios del primer trimestre del año, para su suministro en el segundo trimestre. Este último ciclo se ha visto interrumpido.
Durante los últimos años, debido a la volatilidad de los precios y los elevados tipos de interés, se ha consolidado una nueva tendencia a largo plazo caracterizada por las compras de último minuto. Las explotaciones agrícolas están esperando hasta el último momento para adquirir lo que necesitan.
Cuando la comunidad agrícola se retira del mercado de los fertilizantes, lo hace de un tirón. Y cuando regresa, lo hace también de una sola vez. Así, un exceso inicial en la oferta de fertilizantes se convierte rápidamente en escasez.
Este año ha sido especialmente complejo por la guerra en Irán. Pero la oferta de fertilizantes ya se había reducido desde antes de la guerra. El sector agrícola debe cubrir todos sus riesgos y tener disponibles ciertas existencias.
Swissinfo: ¿Considera que la comunidad agrícola pagará un precio más elevado este año por haber esperado hasta el último momento para adquirir sus fertilizantes?
M.K.: La temporada de siembra primaveral es menos compleja porque, antes de la guerra, el suministro de fertilizantes aún era conveniente. Así que para la temporada actual hay suficientes fertilizantes disponibles en la agricultura. Lo que me inquieta es lo que sucederá a partir del verano.
En el verano, nos preparamos para la gran demanda de fosfato en Brasil. Pero si el azufre no llega desde el Golfo Arábigo, y por esta razón China no puede producir fertilizante fosfatado para exportarlo a partir de junio -o durante la primera quincena de agosto-, estaremos en grandes problemas. Veremos cómo las cosechas de soja se reducen drásticamente. Y en otoño, tendremos que preocuparnos por la demanda estadounidense de nitrógeno y fosfato. Realmente no sé qué va a suceder.
Swissinfo: ¿Qué sucede con Suiza? ¿Es un país neurálgico para el comercio de fertilizantes como sucede con otras materias primas, como los metales o los cereales?
M.K.: No, no sucede lo mismo que en el comercio de cereales o de energía. En el pasado, todas las empresas rusas que comercializaban fertilizantes tenían su sede aquí [Suiza]. Pero, tras la imposición de sanciones, decidieron mudarse a Abu Dabi y otros lugares.
De hecho, lamentablemente, ni siquiera a nivel mundial hay el número de empresas dedicadas al comercio de fertilizantes que nos gustaría ver. Actualmente, hay solo tres o cuatro firmas que operan a escala global.
Existen tres principales barreras de entrada al mercado: el limitado número de empresas experimentadas que comercian fertilizantes, los bajos volúmenes y la falta de coberturas.
Otra barrera que enfrenta el comercio de fertilizantes es que se trata de un negocio fuertemente basado en las relaciones, a la antigua usanza. No operamos desde las pantallas de un ordenador. Viajamos mucho por el mundo para reunirnos con la parte proveedora y construimos relaciones. Los negocios se concretan con las personas con las que simpatizamos. En los 43 años que tengo de experiencia en este negocio, no tengo memoria de muchas personas recién llegadas que hayan conseguido triunfar.
Swissinfo: ¿Aún es una ventaja tener una sede en Suiza?
M.K.: No podríamos estar en un mejor lugar. No se me ocurre una mejor ubicación que Suiza para dirigir un negocio global de materias primas. Las ventajas son numerosas.
Primero, nuestro único activo es la gente. No poseemos fábricas o puertos propios. Así que necesitamos a las mejores personas. Para atraerlas, les ofrecemos también el mejor entorno en términos de seguridad para sus familias, los mejores servicios de salud y acceso a todo lo que requieran.
Nos han buscado de lugares como Singapur o Dubái. ¿Por qué tendríamos que mudarnos? ¿Solo para ahorrarnos un pequeño porcentaje de impuestos? A cambio de los impuestos que tributamos en Suiza obtenemos un gran valor y eso nos satisface plenamente.
Swissinfo: ¿Cuáles son las previsiones que tiene sobre el futuro de su empresa?
M.K.: Hay una gran innovación en materia de tecnología agrícola y agricultura de precisión. Así que, nuestro negocio de fertilizantes no será lo mismo dentro de 15 o 20 años. No queremos limitarnos a solo vender fertilizantes, queremos ser una empresa que también ofrezca otro tipo de soluciones a la agricultura.
La clave es ayudar a la comunidad productora agrícola a incrementar su eficiencia. No se trata solo de ofrecerles fertilizantes, sino también nutrición vegetal, software, tractores autónomos y nuevas tecnologías de pulverización. Y ya hemos realizado inversiones en estas áreas.
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Guerra en Irán: cómo está afectando al sector alimentario suizo
Editado por Virginie Mangin. Adaptado al español por Andrea Ornelas. Revisado por Carla Wolff.
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