Hashim Thaci, exguerrillero y expresidente acusado de crímenes de guerra
Pristina, 3 abr (EFE).- El antiguo guerrillero Hashim Thaci, que tras luchar por la independencia de Kosovo se convirtió en el primer jefe de Gobierno del joven país y luego en su presidente, afronta serias acusaciones de crímenes de guerra y lesa humanidad en un juicio histórico que comienza este lunes en La Haya.
Nacido en Brocna (Kosovo) el 24 de abril de 1968, Thaci es una de las figuras que ha definido el destino de la convulsa nación balcánica en el último cuarto de siglo.
Tras la declaración unilateral de la independencia de la antigua provincia serbia, el exguerrillero lo ha sido todo en la política de Kosovo: ministro de Exteriores, primer ministro en dos ocasiones y hasta presidente entre 2016 hasta su dimisión en noviembre de 2020.
Thaci dejó el cargo tras ser acusado de crímenes de guerra y lesa humanidad por el Tribunal Especial para Kosovo (TEK), en La Haya, donde, junto a otros tres líderes políticos, lleva encarcelado desde entonces, a la espera del juicio que comienza hoy.
Según los observadores, la acusación en su contra puede debilitar el esfuerzo internacional de Kosovo para que su soberanía sea reconocida por Belgrado y otros gobiernos que aún no lo han hecho, como China, Rusia o España.
Tras estudiar Filosofía e Historia en Pristina, se trasladó a Suiza en 1993 para terminar sus estudios y allí se afilió a la guerrilla Ejército de Liberación de Kosovo (UCK).
Durante los años de la resistencia contra la entonces Yugoslavia (ahora Serbia), Thaci fue uno de los líderes políticos del UCK, encargado de recaudar dinero y conseguir armas para la lucha.
«SERPIENTE» COMO NOMBRE DE GUERRA
En 1997, el entonces comandante rebelde apodado «Gjarperi» (Serpiente), fue condenado en ausencia por un Tribunal serbio a diez años de cárcel por terrorismo.
En los años siguientes consiguió los fondos para armar y entrenar a los combatientes del UCK y su nombre llegó a asociarse incluso con el crimen organizado, el tráfico de armas, contrabando de petróleo y cigarrillos.
En 1999 formó parte de la delegación kosovar en las fracasadas negociaciones internacionales de Rambouillet, que llevaron a la OTAN a bombardear Serbia y Kosovo durante 78 días desde marzo de ese año.
Tras la guerra, Thaci fundó el Partido Democrático (PDK), que acabó siendo la formación dominante del país entre 2007 y 2017.
MODERACIÓN PAULATINA
Thaci fue moderando luego su nacionalismo y se convirtió por primera vez en jefe de Gobierno tras ganar las elecciones de 2007.
Revalidó el cargo una vez más en 2010, aunque perdió las elecciones de 2014 y pasó a ser ministro de Exteriores de un Gobierno de coalición con el LDK, el histórico partido independentista que apostó por la vía política y no guerrillera.
Su popularidad alcanzó su apogeo el 17 de febrero de 2008, cuando leyó en el Parlamento de Pristina la solemne declaración de independencia unilateral respecto a Serbia.
Kosovo ha sido reconocido como Estado por más de cien países, sobre todo occidentales, aunque no por potencias como Rusia, China y la India, ni tampoco por España y otros cuatro países de la Unión Europea.
PRESIDENTE DESDE 2016
En febrero de 2016, Thaci fue elegido presidente de Kosovo por el Parlamento y abandonó la dirección del PDK.
Pese a que participó en la lucha armada contra Serbia, defendía los derechos de los serbios que viven en Kosovo y no ha dudado en denunciar ataques contra esa minoría.
La imagen de Thaci quedó manchada por primera vez en 2010 por un informe del Consejo de Europa que lo vinculaba, junto a otros hombres del UCK, a actividades criminales, como el tráfico de órganos de prisioneros serbios, acusaciones que siempre ha rechazado.
El fiscal del Tribunal Especial para Kosovo le involucra en la muerte de un centenar de personas, albanokosovares, serbios, de la minoría gitana y opositores políticos, acusaciones que Thaci rechaza.
INTENTO DE NORMALIZACIÓN
Sus promesas de prosperidad que hizo como líder político nunca se hicieron realidad en el pequeño país, uno de los más pobres de Europa, ni tampoco desaparecieron en ningún momento las acusaciones y sospechas de corrupción en su entorno más inmediato.
Durante su mandato presidencial, Thaci intentó impulsar una normalización con Serbia que incluía un supuesto plan de intercambio de territorios entre los dos países, nunca confirmado oficialmente y que nunca se materializó.
Como presidente, Thaci ha tenido un papel menos visible debido a la naturaleza de su cargo pero ya era identificado, al igual que el resto de los líderes guerrilleros, como un integrante de la vieja guardia por las nuevas generaciones de políticos en el país con la población más joven de Europa. EFE
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