Ucranianos apoyan a las editoriales tras destruir Rusia 1,5 millones de libros en julio
Rostyslav Averchuk
Leópolis (Ucrania), 22 jul (EFE).- Los ucranianos están respondiendo a los ataques aéreos rusos que destruyeron almacenes e instalaciones de impresión en Kiev con una oleada de compras de libros y donaciones para ayudar a las editoriales afectadas a recuperarse de lo que muchos consideran un ataque deliberado contra la cultura del país.
Los ataques han destruido más de 1,5 millones de libros sólo en lo que va del mes de julio, según el Instituto Ucraniano del Libro.
El ataque del pasado domingo, en concreto, afectó a cuatro empresas, destruyendo unos 500.000 libros y equipos pertenecientes a las editoriales Konvi, MISON, Arc.ua y Knygolav, y dañando alrededor de 350.000 volúmenes impresos para otras firmas.
Miles de personas han respondido a los llamamientos a la solidaridad de las editoriales y los autores afectados.
«Me impactó una frase de una publicación en las redes sociales sobre la destrucción de la imprenta y los libros almacenados allí, en la que se decía que ‘los empleados están llorando’. Su dolor no hizo más que magnificar el mío. Ya no se trataba únicamente de los libros», declaró a EFE la periodista Yulia Abibok tras encargar varios títulos a una editorial afectada.
Apoyo entre pérdidas
Al igual que muchos ucranianos, Abibok recurre a los libros tanto para su «desarrollo profesional como para encontrar consuelo emocional» durante la guerra.
El panorama literario del país sigue siendo muy dinámico, con miles de títulos de ficción y no ficción de autores locales y extranjeros que llenan las estanterías de las librerías.
Cada vez más, las voces de veteranos y soldados en activo, como Artur Dron, Artem Chapeye y Yara Chornohuz, también llegan a las páginas impresas y son éxitos de ventas.
Sin embargo, los últimos ataques han asestado duros golpes.
Las pérdidas de libros en julio se estiman en hasta cuatro millones de euros, según el Instituto Ucraniano del Libro, que ha calificado la destrucción como «dirigida» contra la cultura, el conocimiento y la memoria ucranianos.
Abibok, que anteriormente vendía libros de su colección privada a cambio de donaciones a organizaciones benéficas que ayudan a soldados heridos y a refugios de animales, ha pedido a sus amigos que donen específicamente a MISON, una editorial de reciente creación cuya oficina quedó destruida.
«A través de nuestras redes sociales, la gente está encargando ejemplares y escribiendo mensajes de apoyo», explicaron a EFE desde MISON.
«Quienes lo desean también se han sumado a una campaña de recaudación de fondos para restaurar los ejemplares dañados de libros que estaban a punto de publicarse», agregó.
250.000 libros destruidos por tres misiles
En la librería Ye, una de las más grandes de Leópolis, Nazar, que trabaja como asesor, también informó de un notable aumento de la demanda: «En los últimos días hemos tenido muchos más clientes que han comprado los libros de Knygolav».
Svitlana Paveletska, cofundadora de Knygolav, afirmó que se destruyeron cerca de 250.000 libros en el almacén de la empresa, que fue atacado por tres misiles.
Los libros «representan años de trabajo dedicado por parte de autores, traductores, editores, diseñadores y especialistas en impresión que dan vida a las voces ucranianas», declaró la editorial.
Los autores vinculados a la editorial se han movilizado rápidamente.
El exministro de Asuntos Exteriores Dmitro Kuleba anunció que renunciaría a sus derechos de autor durante un año para contribuir a la recuperación.
«Las personas que hay detrás de esta editorial se han convertido en mi familia. No puedo quedarme de brazos cruzados y os pido ayuda», escribió otra autora, Natalia Denisenko.
Esperanzas de recuperación
La protección de la edición de libros se considera parte de la defensa cultural de Ucrania frente a la agresión rusa, que ha atacado en repetidas ocasiones la infraestructura civil.
«No se trata sólo de una cuestión económica», subrayó Artem Bidenko, presidente de la Asociación de Editores de Libros de Ucrania, en las redes sociales.
«Se trata de garantizar que los estudiantes ucranianos reciban sus libros de texto, de preservar la infraestructura cultural del país y de reforzar la resiliencia de Ucrania en tiempos de guerra», agregó.
Dado que el 50 % del presupuesto estatal de Ucrania se destina a la defensa y que el poder adquisitivo de los lectores se ve limitado, muchos en el sector también buscan solidaridad en el extranjero.
En un comunicado dirigido al público internacional, Knygolove subrayó: «Necesitamos vuestra voz y vuestra solidaridad más que nunca».
«Os pedimos que apoyéis la cultura ucraniana amplificando las voces ucranianas, compartiendo nuestras historias y respaldando a las empresas y editoriales ucranianas», abundó.
«Por favor, difundid el mensaje para que el mundo siga siendo consciente del genocidio cultural que Rusia está llevando a cabo en Ucrania», reza la declaración, que afirma igualmente que los rusos «pueden quemar nuestros libros, pero no pueden borrar nuestra cultura». EFE
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