‘Silent friend’, un canto vegetal a la curiosidad humana, anima la Mostra en su último día
Gonzalo Sánchez
Venecia (italia), 5 sep (EFE).- El último día de competición del Festival de Venecia se ha cerrado este viernes con un canto a la curiosidad humana con el estreno, entre otras película, de ‘Silent Friend’, en la que un árbol centenario asiste al desarrollo de tres generaciones y a los progresos que, poco a poco, van consiguiendo.
«La idea de origen era dar espacio a la curiosidad y a un tipo de investigación impulsada por la pasión», explicó en la rueda de prensa de presentación su directora, la húngara Ildikó Enyedi.
‘Silent Friend’ es la historia de un enorme y majestuoso árbol -un ginkgo- que lleva siglos plantado en el jardín botánico de una ciudad universitaria alemana, un testigo silencioso que durante muchos años ha asistido a las vicisitudes de tres generaciones.
Así, la obra se divide en tres ramas: una ambientada en 1908, para mostrar a la primera mujer aceptada en la universidad y sus estudios en fotografía botánica; otra en 1972, con otra muchacha que analiza los impulsos de un geranio y, la última, en el 2020 de la pandemia, con un científico convencido de poder interactuar con las plantas.
Perspectiva vegetal
«Muestra la facilidad con la que damos por sentado nuestro mundo y nuestra vida. Creo que cambiar de perspectiva no solo es útil, sino que nos ayuda a sentirnos menos aislados», sostuvo la realizadora.
El árbol, desde sus alturas, asiste a los esfuerzos de los hombres y mujeres de esos periodos históricos por mejorar la comprensión de la flora y del mundo, pero también a las dinámicas que los une, como el despertar del amor, o que los separa… como el machismo.
«El siglo XX fue el del cambio en los roles de género y creo que esto no se produjo porque la humanidad fueran inteligente como para ser más gentil con las mujeres, sino porque había alcanzado un límite en el que era ya absolutamente impensable ignorar a la mitad del poder creativo de la humanidad», a la mujer, dijo Enyedi.
La película ofrece otros puntos de reflexión como, por ejemplo, el paso del tiempo o la perspectiva que la humanidad tiene de su hábitat o la paciencia de la naturaleza, poniendo a las plantas como delicados organismos que también «sienten» desde su quietud.
El papel del neurólogo ha recaído en el hongkonés Tony Leung, León de Oro honorífico en Venecia hace dos años y que explicó que se preparó gracias a los libros sobre desarrollo, filosofía y botánica que le envió la directora.
«Después de revisar todo el material desarrollé una perspectiva diferente del mundo. Antes veía a las plantas simplemente como plantas pero ahora tengo la extraña sensación de que tienen alma», afirmó el actor por videoconferencia.
La obra de la directora húngara, autora de películas premiadas como ‘My 20th Century’ (1989) o ‘En cuerpo y alma’ (2017), ha sido recibida con entusiasmo y sorpresa en este último día.
Pero la jornada también se ha visto animada por el estreno de otras dos películas en la carrera por el León de Oro y muy distintas entre sí.
Autoironía y cine
La primera es ‘Un film fatto per Bene’, una obra hilarante en la que el director siciliano Franco Maresco muestra el fracaso del rodaje de una obra que pretendía hacer sobre el actor Carmelo Bene.
Maresco se rodeada de actores y personajes inclasificables de Palermo para crear una obra autoirónica, una sátira sobre el cine desde dentro del propio cine.
No obstante, el director, fiel a su estilo, no acudió a la Mostra para el estreno, como ya hiciera en 2019 con su ácido documental sobre la ‘Cosa Nostra’, «La mafia non è più quella di una volta’, que aquel año obtuvo el Premio Especial del Jurado veneciano.
Un drama chino
La última película en proyectarse en las pantallas del Lido ha sido ‘The sun rises on us all’, un drama del chino Cai Shangjun en forma de laberinto de relaciones enrevesado por los problemas, traumas y secretos de los personajes que lo recorren.
La historia está centrada en el reencuentro de un hombre y de una mujer muchos años después de su ruptura: él se sacrificó por amor, asumiendo la culpa de un crimen que no había cometido; ella, en cambio, ha rehecho su vida mientras su exnovio estaba en prisión.
Vidas unidas pero inevitablemente ligadas que se verán sacudidas por un ansia latente de liberación y redención.
«La cinta aborda aspectos de la vida contemporánea, como la injusticia o el rápido crecimiento de la economía china. Dentro de ese contexto social, he metido una dimensión espiritual humana con forma de dilemas morales y relaciones íntimas», explicó el director.
Con estas tres presentación, la competición de la edición número 82 del Festival de Venecia ha tocado a su fin, a la espera de que en la tarde del sábado se de a conocer el ganador del León de Oro. EFE
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