AI insta al Gobierno de Togo a poner fin a la represión violenta de las manifestaciones
Lomé, 3 jul (EFE).- Amnistía Internacional (AI) instó este jueves a las autoridades de Togo a poner fin al uso “innecesario y excesivo” de la fuerza contra manifestantes, tras la «violenta» represión de las protestas antigubernamentales que se extendieron la semana pasada por el país y dejaron al menos siete muertos.
“En los últimos días, hemos entrevistado a personas que afirman que hombres identificados como fuerzas de seguridad cometieron homicidios ilegítimos, detenciones y arrestos arbitrarios, actos de tortura y otros malos tratos, así como varios casos de secuestro”, declaró en un comunicado el director regional interino de AI para África Occidental y Central, Marceau Sivieude.
“Estos casos deben ser investigados de forma independiente y transparente con carácter urgente”, insistió Sivieude.
Las manifestaciones que tuvieron lugar entre el 26 y 28 de junio, principalmente en la capital, Lomé, fueron convocadas para denunciar la represión de la disidencia, el alto coste de vida y los recientes cambios constitucionales.
Tras las protestas, AI entrevistó a 18 víctimas y testigos; trece de ellos describieron un patrón sistemático de uso ilegítimo de la fuerza y malos tratos por parte de la Policía y las fuerzas de seguridad, tanto contra manifestantes como contra transeúntes.
Entre los testimonios recopilados, los padres de un adolescente de 16 años hallado muerto el 27 de junio en la laguna de Bè, en Lomé, contaron a AI que el día anterior agentes de seguridad vestidos de negro irrumpieron en su barrio y que se escucharon disparos de gases lacrimógenos.
El cuerpo del joven fue encontrado junto al de otro menor.
AI denunció además que, pese a las acusaciones de la sociedad civil y de organizaciones locales, el Gobierno se limitó a afirmar que los cuerpos hallados durante las protestas pertenecían a personas que “se ahogaron”, según los “resultados de análisis forenses”.
Entre el 26 y el 28 de junio, Togo vivió una oleada de manifestaciones contra el jefe del Estado, Faure Gnassingbé, en el poder desde 2005, y en las que murieron siete personas y decenas resultaron heridas, según informó el lunes un grupo de doce organizaciones defensoras de los derechos humanos locales.
Las protestas fueron convocadas por activistas en redes sociales para oponerse al reciente nombramiento, el pasado mayo, de Gnassingbé como presidente del Consejo de Ministros, un nuevo cargo establecido en la Constitución promulgada por el mandatario en 2024, que no tiene límite de mandato.
Entonces, los partidos de la oposición criticaron y rechazaron el cambio, que supuso una transición de un sistema presidencialista a uno parlamentario (el nuevo jefe de Estado ahora sólo tiene una función honorífica).
Sin el cambio, la ley sólo hubiera permitido a Gnassingbé postularse para un mandato presidencial más de cinco años en las elecciones de 2025.
La familia de Gnassingbé, de 59 años, gobierna esta nación de África occidental desde 1967. EFE
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