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Ascenso de la derecha xenófoba amenaza triunfo del centroizquierda en elecciones noruegas

Copenhague, 6 sep (EFE).- El Partido del Progreso (Frp), una fuerza de corte xenófobo y antiislamista, se presenta en los sondeos de las elecciones legislativas noruegas del lunes como fuerza hegemónica en la derecha y principal amenaza al triunfo del bloque de centroizquierda que lidera el laborismo.

El Frp lleva meses instalado en la segunda posición, con cifras superiores al 20 % en intención de voto, varios puntos por detrás de los laboristas y por delante del Partido Conservador de la ex primera ministra Erna Solberg, con quien ya gobernó en una coalición entre 2013 y 2020.

Aunque el Partido del Progreso ya ha sido segunda fuerza parlamentaria en varias ocasiones (la última, en 2009), lleva tres elecciones seguidas perdiendo apoyos, hasta el 11,6 % de 2021, el peor resultado en dos décadas y que ahora podría doblar si se cumplen los pronósticos.

El Frp se ha beneficiado del desgaste del Gobierno, el declive de los conservadores, un discurso directo que aboga por una línea dura en inmigración y seguridad y del carisma de su líder, Sylvi Listhaug, que ha revitalizado un partido en declive.

De partido protesta a azote de inmigrantes y musulmanes

El Frp nació en 1973 como partido protesta contra los altos impuestos y la intervención estatal en economía, a semejanza de la fuerza política del mismo nombre surgida antes en Dinamarca.

Bajo la dirección de Carl I. Hagen, líder de 1978 a 2006, pasó de ser un partido minoritario a una fuerza de peso en la política noruega, gracias a acentuar su línea antiinmigración.

En las elecciones municipales de 1987, triplicó sus votos hasta el 12 % gracias al efecto de «la carta de Mustafá» -que luego se reveló falsa-, un supuesto inmigrante musulmán que amenazaba con que Noruega acabaría siendo un Estado islámico un día.

El Frp se consolidó como segunda fuerza parlamentaria años después, pero las reticencias del resto de partidos de derecha por su duro discurso redujeron su papel al de apoyo externo.

La derrota agónica de la derecha en 2009 allanó el camino a un pacto con el resto del bloque, que culminó con el triunfo electoral de 2013.

Aunque en Noruega no se le considera en general una fuerza de ultraderecha y el Frp se ha distanciado de partidos similares en Europa, su historia no está exenta de episodios polémicos.

La expresión «islamización a hurtadillas» ha sido usada de forma recurrente por sus políticos, como su otrora vicepresidente, Per Sandberg, quien en plena «crisis de refugiados» la década pasada exhibió en un congreso una camiseta con un ancla y el lema «buen viaje».

Una controvertida exministra que quiso «sentirse» refugiada

Por esa época, la propia Listhaug viajó a la isla de Lesbos -punto neurálgico para los refugiados que quieren llegar a Europa- para participar en simulacro de rescate y «sentirse» como una peticionaria de asilo.

Listhaug, de 47 años, era entonces ministra de Inmigración, un cargo que acabó abandonando de forma abrupta.

Durante un debate parlamentario en 2018, acusó a los laboristas de dar más importancia a los derechos de los terroristas que a la seguridad de la nación, por negarse a apoyar una propuesta para quitarle el pasaporte y la nacionalidad a yihadistas noruegos sin decisión judicial por medio.

La acusación recibió amplias críticas de la clase política, ya que el Partido Laborista fue la víctima del doble atentado en 2011 del ultraderechista Anders Behring Breivik -exmiembro del Frp-, con 77 muertos, 69 de ellos en el campamento de sus Juventudes en la isla de Utøya.

Listhaug se disculpó a medias, pero acabó dimitiendo por la amenaza de una moción de censura que podría haber dejado en minoría al Gobierno.

Un año después volvió como ministra de Sanidad, pero fue un regreso breve: su partido abandonó el Ejecutivo en enero de 2020 por la repatriación de un yihadista noruego.

Listhaug se hizo con el liderazgo meses antes de las anteriores legislativas, pero no pudo remontar la tendencia negativa, una situación que ha sabido reconducir desde entonces.

Centros de acogida en el extranjero y penas más duras

Listhaug no se ha movido demasiado de la línea marcada por su predecesora, Siv Jensen, al frente del Frp.

A favor de crear centros de acogida para peticionarios de asilo en terceros países, defiende priorizar a refugiados cristianos y profundizar en la línea dura contra los inmigrantes.

El Frp quiere elevar la pena máxima a 50 años de cárcel para evitar que Noruega sea la «nueva Suecia», en alusión al aumento de la delincuencia y de las bandas criminales allí.

En política económica, es partidario de rebajas fiscales generalizadas y de abolir el impuesto al patrimonio.

El Frp es desde hace meses la fuerza hegemónica de la derecha, pero Listhaug ha rehuido proponerse como candidata a primera ministra de ese bloque, aunque ha repetido que debe ser la fuerza más votada la que gobierne. EFE

alc/cae/amg

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