Bloqueemos todo, la variopinta protesta unida por una lucha: el mal reparto de la riqueza
Antonio Torres del Cerro
París, 10 sep (EFE).- Léa y su amiga Lisa, de 18 años; Rachid, un pequeño empresario en la cincuentena, y Kamal, militante por el voto en blanco de 65 años de edad, son algunos de los rostros que participaron este miércoles en ‘Bloqueemos todo’, una variopinta protesta que coincide en exigir un mejor reparto de la riqueza en Francia.
«El gobierno no nos escucha y actúa como le da la gana sin tenernos en cuenta», denunció en declaraciones a EFE Léa, mientras sujetaba una original pancarta en la que relacionaba la manera de gobernar en la Francia de hoy en día con las causas que provocaron la Revolución Francesa, en 1789.
La joven participó en la plaza de la República de París en una de las centenas de manifestaciones que se han celebrado por todo el país, que, en plena crisis política y social, estrenaba hoy primer ministro, Sébastien Lecornu, el séptimo que nombra el presidente Emmanuel Macron desde 2017.
Lisa, amiga de Léa también de 18 años, dio un ejemplo concreto de la sordera de los gobiernos nombrados por Macron: el del recorte en un programa que servía para que los establecimientos educativos financiasen actividades culturales (llamado ‘pase cultura’). «Eso ha perjudicado claramente a los estudiantes, porque el dinero no nos sobra», se indignó.
‘Bloqueemos todo’, que nació este verano al margen de los partidos y los sindicatos en respuesta al plan de austeridad de François Bayrou -primer ministro hasta hace dos días-, guarda algunas semejanzas con otro movimiento social difícil de encajar: el de los ‘Chalecos Amarillos’ de 2018.
Comparten un carácter apartidario y el hecho de haberse organizado por las redes sociales. También la inquina hacia Macron, al que acusan de haber empobrecido el país en favor de los altos patrimonios y las grandes empresas.
«Hay dinero en el país, solo que está mal repartido. Son siempre los mismos quienes se enriquecen cada vez más. Las principales fortunas han multiplicado su patrimonio de 14 a 15 veces, mientras los ciudadanos de a pie no llegan al final de mes», opinó Rachid, de cuya espalda cuelgan las banderas del Líbano, de Palestina y de Argelia.
Este responsable de una pequeña empresa de la construcción no exige la dimisión de Macron, como la mayor parte del movimiento, pero sí pide al mandatario que «tome consciencia de lo que sucede en el país».
Paseando en bicicleta en medio de una plaza de la República cortada al tráfico y blindada por furgones policiales, Kamal llama la atención por la chaqueta amarilla que lleva y por las consignas que cuelgan de las alforjas de su bici.
El sexagenario milita por el reconocimiento legal del voto en blanco. «Eso quiere decir que si en unas elecciones el voto en blanco es mayoritario, tienen que repetirse una vez», abogó el activista, quien apoya el movimiento ‘Bloqueemos todo’ por parte de quienes no se ven representados ni por la derecha ni por la izquierda.
En la manifestación de la plaza de la República, no obstante, el ambiente era el de las protestas de la izquierda radical francesa, con banderas de Palestina ondeando, colectivos en favor de la regularización de inmigrantes y carteles insultantes contra Macron.
Precisamente esta ha sido una de las grandes diferencias con los ‘Chalecos Amarillos’, que era un grupo más inclasificable al agrupar a votantes de izquierdas, pero también a los de la ultraderecha.
Lejos del objetivo de paralizar el país
La protesta de hoy no ha logrado, de momento, paralizar el país. Con el despliegue de 80.000 gendarmes y policías, el Gobierno francés ha querido evitar lo que más temía: los sabotajes a infraestructuras esenciales para el país, como las eléctricas o de transportes.
Sin embargo, la multiplicación de acciones de los casi 30.000 activistas de ‘Bloqueemos todo’ han provocado algunas perturbaciones, especialmente en el acceso de autopistas y carreteras y en el funcionamiento de centros escolares.
Donde se registraron más movilizaciones fue en la costa oeste del norte Francia y en el sur, áreas de fuerte tradición sindical, así como en París. Parte del centro de la capital francesa fue cerrado al tráfico y se registraron saqueos en el área comercial de Les Halles. En esa misma zona, una fachada de un edificio ardió.
Según el último recuento oficial, al menos 300 personas han sido arrestadas por su implicación en las movilizaciones. EFE
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