Cali recuerda con un velatón a las víctimas del gran terremoto del 10 de agosto
Mario Baos
Cali (Colombia), 4 sep (EFE).- Cuando cayó la tarde, las velas comenzaron a encenderse una junto a otra alrededor de un enorme vacío. Allí donde hasta hace unas semanas se levantaba el edificio Torres del Limonar, de seis pisos, ahora solo queda el hueco del sótano, rodeado de tierra y restos de concreto.
Las familias y vecinos del sector llegaron con velas, flores, fotografías y recuerdos para hacer una velatón por quienes murieron en el colapso de la estructura provocado por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Cali el pasado 10 de agosto.
Sobre una pared fueron proyectadas las fotografías de las víctimas, acompañadas de textos que recordaban quiénes eran y la vida que tenían antes de que el edificio se desplomara.
Entre esas imágenes apareció la de Ileana Giraldo Aponte, una niña de 11 años. Su padre, Alexander Giraldo, estaba allí, un incansable profesor de filosofía que durante la primera semana después del terremoto se vistió de rescatista y se sumó a la búsqueda de su hija entre toneladas de concreto. La encontró sin vida.
Después permaneció 25 días regresando al sitio, escarbando entre las ruinas en busca de algún objeto que hubiera pertenecido a Ileana. Esta noche no llevaba casco ni botas cubiertas de polvo, vestía un blazer mientras veía proyectada a su niña con alas de mariposa, una foto que había tomado ocho días antes de la tragedia, durante un paseo.
“Aún se me es duro sentir esa ausencia. Trato de entender cómo pasé de abrazarla, a tenerla junto a mí, a que ahora viva en un archivo, un recuerdo”, dijo Alexander a EFE mientras observaba la imagen.
Después de Ileana aparecieron otros rostros, como los de Juan Esteban Vargas, Xiomara Angélica Agredo Gálvez, Doris Niño Vera, Rosa Elena Benítez Truque, Juan Carlos Aguirre Benítez, Luz Ángela Prado de Martínez y Luz Adriana Correa, entre otros.
No eran solo nombres sobre una pared. Eran los vecinos que alguna vez se encontraron en un ascensor, los niños que crecieron en esos apartamentos, las familias que compartieron celebraciones y las mascotas que hacían parte de la vida cotidiana.
La proyección estuvo a cargo de la empresa Cacumen Creativo. Cada fotografía fue acompañada por un mensaje para recordar a las víctimas y reconstruir, aunque fuera por unos minutos, la historia de quienes quedaron bajo los escombros.
«El edificio nos cayó encima»
Carlos Rebolledo también estuvo allí. Él sobrevivió al derrumbe y fue rescatado 21 horas después. Frente a todos recordó el momento en que quedó atrapado.
“Recuerdo que veníamos varios vecinos saliendo, por el pasillo. Justo cuando iba a tocar el botón de emergencia para abrir la puerta, el edificio nos cayó encima. En diez segundos habríamos podido salir vivos”, relató a EFE.
Todavía tiene raspaduras en el cuerpo que se recuperan lentamente y conserva una certeza que nació entre los escombros: “Hoy creo en Dios más que nunca porque, a pesar del dolor de mi pérdida, lo que me pasó es un milagro”.
También estuvo Juan David Gómez, quien resistió mientras varias paredes caían sobre él para proteger a su hijo Salomón. Aunque ambos lograron ser recatados, su esposa murió.
“Creo que es mi oportunidad, debo darle lo mejor a mi niño. Así lo haré, aunque estar aquí duele”, dijo.
El ejercicio de memoria se repite en los más de 20 edificios que colapsaron en Cali durante el terremoto y que dejó en la ciudad 154 fallecidos.
“Las máquinas retiraron los escombros, los seis pisos desaparecieron y donde antes había un edificio ahora solo queda un vacío, pero aunque el edificio ya no esté quienes vivieron allí todavía tienen un lugar: el que ocupan en la memoria de quienes nunca los vamos a olvidar”, concluyó Juliana Marín, una de las asistentes a la velatón. EFE
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