Deforme Semanal: con auge de la ultraderecha “pensar es revolucionario” y hay que cuidarse
Esther Rebollo
Buenos Aires, 10 oct (EFE).- Lucía Lijtmaer e Isa Calderón, creadoras de Deforme Semanal Ideal Total, uno de los podcast más escuchados en España con dos premios Ondas y cada día más popular en Latinoamérica, dicen a EFE en Buenos Aires que cuando la ultraderecha se expande “pensar es revolucionario” y hay que “cuidarse”, pero sin apagar la voz.
Lijtmaer y Calderón han participado en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba) y este sábado presentan en el histórico teatro Margarita Xirgú de San Telmo su último podcast, que ha sido grabado días atrás en el Museo de Arte Latinoaméricano de Buenos Aires (Malba), también con público.
Ambas reconocen que el enfoque feminista y progresista que caracteriza a Deforme Semanal, enmarcado en mucho humor y mucha filosofía, les ha ocasionado ataques constantes. Por eso han limitado su exposición pública a lo estrictamente necesario y han rechazado ofertas en programas de televisión.
“Nosotras vamos a seguir luchando contra el analfabetismo, contra el fascismo, que es ignorancia pura, colas de ideas absurdas, mantras que van directo a las tripas de gente que no quiere entender la política, que no quiere saber lo que ocurre en sus pueblos», dice Calderón.
‘Goce’ es el título del podcast que han grabado en Argentina y trata sobre la ansiedad, el dolor y la violencia, pero termina siendo un ensayo sobre el fascismo en el que no faltan guiños a ‘La banalidad del mal’ y a Hannah Arendt.
“La maldad no aparece cuando es lo opuesto a la bondad, sino cuando es lo opuesto al sentimiento. La maldad es la falta del sentir, es no sentir», expresa Lijtmaer, periodista y escritora hispano-argentina que se crió en Barcelona a raíz del exilio de sus padres y autora de ‘Ofendiditos’, entre otros libros.
Para Calderón, “el fascismo es la ideología del no, es el desconocimiento de la otredad, de la diferencia (…) Es la ignorancia, el analfabetismo, un léxico primario, pobre, pedestre, no son ideas».
«Leer es pensar, pensar es no tener miedo, pensar es no odiar, pensar es no tener envidia, pensar ahora mismo es revolucionario”, añade.
Isa y Lucía van alternando sus comentarios como lo hacen en sus podcast y así van complementando de manera natural sus ideas sobre el escenario del Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), el organismo que ha facilitado su participación en la Filba y donde se celebra la entrevista con EFE.
Renunciar a espacios para protegerse
Ambas reconocen el privilegio de poder hacer un trabajo con una absoluta libertad de expresión, sin dejar títere con cabeza, van desde la descomunal crítica a la ultraderecha y el fascismo hasta chistes ácidos contra la izquierda por no estar a la altura de los reclamos de la sociedad.
“Tenemos la suerte de que, como es un espacio autogestionado, somos libres, no somos ‘mainstream’ y tenemos un nicho clarísimo, pues estamos en nuestro territorio muy protegido, pudiendo decir estas cosas para quien quiera escucharlas. En el momento en el que salimos de ahí estamos un poquito más desprotegidas y el odio es infinito”, afirma Calderón.
Y matiza: “Mientras tengamos un espacio propio y la libertad de hacer lo que nos dé la gana y decir lo que nos dé la gana, lo vamos a seguir haciendo”.
“Nosotras confiamos en la posibilidad de poder decir lo que queramos, donde queramos y cuando queramos, porque de eso se trata la democracia y la libertad; otros se llenan la boca hablando de esos sintagmas. Pero hay que estar alertas”, prosigue Litjmaer.
Isa quita la palabra a su compañera: “Por desgracia, hay espacios que no queremos ya conquistar porque nos exponemos a un odio muy heavy”.
“Y a la violencia política”, apostilla Lucía en ese partido de ping pong que se parece mucho a cómo construyen sus podcast.
A continuación, la guionista Isa Calderón expone su caso: “A mi me ofrecieron ser colaboradora en un programa por la noche en una tele generalista y he dicho que no. No quiero cada semana levantarme en mi casa sola con un ataque de ansiedad porque tengo un ciberataque masivo de bots fascistas, misóginos y tremendos”.
“Es una renuncia a ciertos espacios y colaboraciones en medios de comunicación, en prensa (…) Mi discurso no se ha modificado en los últimos diez años, lo que se ha modificado es la respuesta a él, (que es) la violencia que recibo. Hay cosas que, sabiendo lo que sé y diciendo lo que digo, me las quiero ahorrar”, apunta Lijtmaer.
“La protección pasa por estar en espacios donde te cuiden y tú seas capaz de cuidarte. Yo no tengo porqué aguantar cierta violencia y, sobre todo, no tengo por qué estar en espacios donde no me van a cuidar”, agrega la periodista.
Pero a Lucía Litjmaer y a Isa Calderón no les falta trabajo ni tampoco aplausos. En Buenos Aires recibieron esta semana una de las ovaciones más largas de su trayectoria, se vendieron todas las entradas en el Malba y están agotadas hace días para el Margarita Xirgú.
Emocionadas y satisfechas, explican que Buenos Aires ha sido su tercer destino internacional tras Nueva York y Cartagena de Indias, en Colombia, durante el Hay Festival. Ahora planean ir a México.
En paralelo Lucía Litjmaer prepara el lanzamiento de su próximo libro e Isa Calderón disfruta de la resaca de ‘Millennial Mal’, la serie estrenada este año en Filmin y donde debutó como actriz. EFE
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