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¿Qué papel pretende jugar Suiza en Siria después de la era de los Ásad?

Un edificio dañado con una bandera siria.
Falta reconstruir mucho en Siria después de la caída del régimen de Bashar al-Ásad. Ghaith Alsayed / Keystone

Crece el interés internacional por un país devastado por la guerra civil: tras el cambio de poder en Siria, muchos Estados tratan de reanudar sus contactos con el país árabe. ¿Qué hace Suiza para restablecer las relaciones bilaterales?

El ministro de Exteriores sirio Asaad al-Shaibani quiso asistir a la inauguración de la Oficina de Cooperación suiza en Damasco, pero al final no pudo porque tenía que viajar a Turquía con el presidente Ahmed al-Charaa para participar en la cumbre de la OTAN, que se celebró simultáneamente.

No obstante, las buenas intenciones de al-Shaibani muestran que las autoridades sirias miran con simpatía a Suiza, afirma Monika Schmutz Kirgöz, jefa de la Sección Oriente Medio y África del Norte en el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo (DFAE). «Nuestros socios en Siria nos dicen: «Sabemos que ustedes estuvieron aquí», nos cuenta después de viajar a la inauguración de la Oficina de Cooperación en Damasco. Gracias al compromiso que ha mantenido durante muchos años, Suiza goza de mucha credibilidad en Siria, subraya Schmutz Kirgöz. 

Desde que cayó el régimen de Bashar al-Ásad hace año y medio, tras un período de 50 años en el poder de los Ásad, el país se encuentra en una fase de transformación. El gobierno de transición tiene que enfrentarse a un desafío colosal: la reconstrucción política, económica y social de un país devastado en gran parte por la guerra. Al mismo tiempo, el presidente interino Ahmed al-Charaa está trabajando intensamente para sacar a su país del aislamiento. Durante décadas, Siria era uno de los países más sancionados del mundo.

Desde la caída de Bashar al-Ásad, el país se abrió al mundo con una celeridad vertiginosa. Muchas de las sanciones ya se han levantado. Recientemente, el presidente estadounidense Donald Trump prometióEnlace externo sacar a Siria de la lista de los países terroristas. Al-Charaa pronunció un discurso ante la Asamblea General de las Naciones UnidasEnlace externo, y el pasado otoño viajó a Washington D. C. para entrevistarse con el presidente Trump en una visita oficialEnlace externo.

Una mirada a la sede de la ONU
Ahmed al-Charaa ante la Asamblea General de la ONU, el 24 de septiembre de 2025. Richard Drew / Keystone

No sólo el gobierno sirio se esfuerza, también muchos otros países tratan de normalizar y restablecer sus relaciones con el país árabe. Más de una docena de EstadosEnlace externo han reabierto sus embajadas en Damasco durante el primer año después de la caída de la dinastía Ásad.

El pasado mes de julio, el presidente francés Emmanuel Macron fue el primer jefe de Estado de un país de la Unión Europea (UE) en viajar a la capital siria. En su visita oficial, Macron ofreció restituir los fondos congeladosEnlace externo del régimen de los Ásad. Consultada por este medio, la Secretaría de Estado de Economía (SECO) no quiso contestar a la pregunta de si la Confederación está buscando una estrategia similar. Se conforma con señalar que las actividades de las empresas suizas en Siria aún siguen limitadas, sobre todo por las restricciones en las transacciones financieras.

Al mismo tiempo hay muchos observadores que ven con escepticismo el gobierno de transición: dudan de la sinceridad de los nuevos dirigentes y temen que, en el futuro, el país pueda ser gobernado por un régimen islamista que oprima a las minorías o que Ahmed al-Charaa acabe instalando un nuevo régimen autoritario en lugar de una democracia.

¿Cómo actúa Suiza frente a esta nueva situación y qué objetivos persigue en Siria?

Revalorización de la Oficina humanitaria

El viaje a Damasco de finales de julio, que Monika Schmutz Kirgöz realizó junto con Patricia Danzi, jefa de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), y la revalorización de la Oficina humanitaria suiza convertida en Oficina de CooperaciónEnlace externo, son un mensaje claro: Suiza tiene interés en desempeñar un nuevo papel en Siria. La Oficina humanitaria se había inaugurado en 2017, cuando el régimen de Bashar al-Ásad todavía estaba en el poder y la guerra se encontraba en su fase más violenta. «Orientábamos nuestra ayuda humanitaria de forma consecuente a las necesidades de la población. No colaborábamos con entes estatales», asegura Schmutz Kirgöz.

Una manifestación en Siria
Una manifestación en memoria de las víctimas alauitas en Qamishli, el 11 de marzo de 2025. Delil Souleiman / Keystone

No fue una empresa fácil mantener a distancia a las autoridades estatales de Bashar al-Ásad. En reiteradas ocasionesEnlace externo, periodistas descubrieronEnlace externo que fondos internacionales habían ido a parar en manos del régimen, entre los cuales se encontraban recursos financieros de instituciones onusinas como UNICEF o la Organización Mundial de la Salud (OMS). También Suiza financió la labor de distintas organizaciones de la ONU, pero el DFAE afirma que no se han usado para fines ajenos los fondos suministrados por la Confederación.

«Las modalidades de financiación se rigen por normas muy estrictas», informa por escrito el DFAE en relación con el apoyo financiero que Suiza proporcionó a la ONU en Siria. «Además, el DFAE dispone de sus propios mecanismos de control para garantizar que ningún fondo se use para otros propósitos», precisan fuentes del ministerio.

Desde que el gobierno de transición está en funciones, Suiza está en contacto directo con las autoridades sirias. Quizás sea la principal diferencia, señala Schmutz Kirgöz: «Con la revalorización de la oficina estamos mejor posicionados. Ahora también hablamos con organismos estatales». No obstante, la Confederación sigue sin administrar fondos financieros directos al Estado sirio, aunque sí participa en la realización de proyectos en el país.

Según Schmutz Kirgöz, Suiza apoya, por un lado, proyectos infraestructurales y de suministro básico, sectores con una enorme demanda acumulada después 13 años de guerra. Por ejemplo, ofrece microcréditos a mujeres en la ciudad septentrional de Al-Bab, y en Alepo lleva a cabo un proyecto de reciclaje que se dedica a fabricar ladrillos con el material de los escombros para reutilizarlos en la reconstrucción de edificios. Por otro lado, Suiza refuerza su diplomacia para la paz y trabaja por la justicia transicional, un tema del que se ocupa desde hace años con el objetivo de encontrar a las personas desaparecidas, reitera la jefa de sección del DFAE, y añade: «Gracias a nuestro empeño firme en este ámbito nos hemos ganado mucha credibilidad».

Además de COSUDE, también participan en las actividades de la Oficina suiza el Departamento Paz y Derechos Humanos (DPDH) del DFAE y la Secretaría de Estado para la Migración (SEM), que apoya proyectos de la ONU en el país para facilitar la repatriación de personas refugiadas sirias.

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Críticas moderadas al gobierno de transición

Suiza y muchos otros Estados tienen interés en marcar presencia en Siria, a pesar de las enérgicas y persistentes críticas expresadas después del advenimiento al poder de Ahmed al-Charaa (fue terrorista anteriormenteEnlace externo) y la formación del gobierno de transición. Entre otros sucesos, se censuraron las dos masacres perpetradas el año pasado que causaron más de mil víctimas mortales, adscritas en su mayoría a las minorías alauitas y drusas, crímenes en los que participaron efectivos de las tropas gubernamentales.

«Las masacres no tuvieron consecuencias por parte de los Estados occidentales», afirma Joseph Daher, experto en temas sirios. Al contrario, las relaciones se intensificaron, indica. «La narrativa que predomina es que el gobierno de transición necesita tiempo. Si bien se admite que hay dificultades, prevalece la idea de que las intenciones son buenas».

Daher sospecha que algunos Estados tal vez se abstienen de las críticas para impedir que las autoridades sirias abandonen la colaboración con ellos. Y es que el interés por marcar presencia en Siria es muy grande, mientras que los países occidentales, especialmente los europeos, no tienen la máxima prioridad para Siria. Más importantes son las relaciones exteriores con Estados Unidos y poderes regionales como Turquía o los Estados del Golfo, explica Daher.

Según este experto, Suiza, al igual que otros países europeos, tiene que apostar por una serie de actividades políticas que se complementan recíprocamente. El apoyo persistente de organizaciones no gubernamentales es importante, pero también lo es una postura coherente en relación con los derechos humanos: Daher resalta la importancia de asumir una postura firme frente al gobierno de transición en Siria y de criticar, al mismo tiempo, otros Estados si violan el derecho internacional en Siria, por ejemplo, Israel, que ha ocupado algunas áreas del sur del país. De otro modo, países como Suiza se jugarían su credibilidad, advierte.

¿Apuesta por la diplomacia del agua?

Para aumentar su influencia y poder conseguir así sus objetivos en Siria, Suiza podría colaborar con los países árabes y apostar por los tratados de cooperación ya existentes, afirma Achim Wennmann, profesor en el Instituto Universitario de Estudios Internacionales Superiores de Ginebra. Podría, por ejemplo, tratar de implementar en Siria proyectos en el ámbito de la diplomacia del agua o para la formación de diplomáticos en colaboración con Catar. «De este modo, Suiza podría aportar su experiencia acumulada con la ayuda de Catar», insiste Wennmann.

Sara Hellmüller, experta en Siria en el mismo Instituto Universitario de Ginebra, señala que Suiza ya ha encontrado su enfoque en temas relacionados con la sociedad civil. A partir de 2016, por ejemplo, apoyó una iniciativa de las Naciones Unidas que pretendía incluir a la sociedad civil en las negociaciones en Ginebra. «Ahora se trata de encontrar un campo parecido». Para ello, Suiza puede servirse de una amplia red de organizaciones de la sociedad civil que había construido a lo largo de los años anteriores, recalca Hellmüller. «En este ámbito veo un gran potencial, porque se necesita a la sociedad civil para construir una democracia».

En la actualidad, muchas cosas todavía no están claras con respecto al papel que Suiza quiere desempeñar en Siria después del cambio de régimen. Lo único que está claro es que quiere ser un actor relevante, al igual que muchos otros países.

Artículo editado por Benjamin von Wyl; y adaptado al español por Antonio Suárez Varela. Revisado por Carla Wolff.

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