Cuando Suiza lanzaba cohetes para combatir el granizo
Suiza es una de las pioneras en la modificación artificial de las nubes (en inglés, cloud seeding) para disminuir el daño provocado por el granizo, una práctica que hoy en día utilizan varios países. No obstante, ni siquiera los experimentos más recientes han dado aún los resultados que se esperaban.
Una decena de cañones con forma de gran cono metálico apuntan hacia una masa oscura que se divisa en el horizonte. Es otoño de 1900 y en el pueblito tesinés de Collina d’Oro, al sur de Suiza, un grupo de profesionales científicos está intentando controlar la fuerza de la naturaleza. Los cañones generan ondas de choque que se propagan hacia las nubes de tormenta. El objetivo es impedir que estas nubes, a medida que avanzan hacia el pueblo, descarguen grandes granizos.
El potencial destructivo del granizo es conocido desde siempre, según explica Marco Gaia, de la Oficina Federal de Meteorología y Climatología (MeteoSvizzera). A finales del siglo XIX, los sistemas de lucha contra el granizo estaban muy extendidos en gran parte del territorio suizo. Sólo en verano de 1901, los cañones antigranizo dispararon cerca de 6.000 veces.
Aún hoy, el granizo es uno de los fenómenos meteorológicos que más daño causa en Suiza. Durante el periodo estival, provoca con regularidad daños que ascienden a millones de francos.
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Como decíamos, Suiza es una de las pioneras en la lucha contra el granizo a través de la siembra de nubes (o cloud seeding, como se denomina en inglés). Esta técnica consiste en introducir partículas en las nubes mediante cohetes lanzados desde la tierra o desde aviones en vuelo. Las sustancias que se utilizan, normalmente yoduro de plata, favorecen la formación de numerosos granizos de pequeño tamaño, que son menos destructivos que unos pocos granizos de mayor tamaño.
Las pruebas realizadas en Suiza, incluidos los experimentos a gran escala llevados a cabo entre los años cincuenta y ochenta, han contribuido a ampliar el conocimiento científico en este campo. Aun así, los datos científicos siguen siendo incompletos. «Los experimentos no han podido demostrar de manera concluyente la eficacia de los diferentes métodos que se han probado», declara Marco Gaia a Swissinfo.
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Cuatro grandes experimentos de cloud seeding contra el granizo en Suiza
En su esfuerzo por combatir el granizo, la sección de agricultura del Ministerio Federal de Economía constituyó una Comisión federal encargada de analizar la formación de granizo y de financiar la investigación experimental.
La comisión llevó a cabo cuatro experimentos a gran escala (denominados Grossversuch) en Suiza. El primero de ellos, realizado entre 1948 y 1952, tenía como objetivo verificar la eficacia de los cohetes utilizados en aquel tiempo para combatir la formación del granizo.
El segundo experimento comenzó en 1953 y el terceroEnlace externo se desarrolló entre 1957 y 1963. Ambos evaluaron la eficacia de la siembra de nubes tormentosas a través de la dispersión de yoduro de plata mediante una red de generadores instalados en el suelo. Se colocaron 23 estaciones repartidas por todo el Tesino y en la región vecina de Lombardía, en Italia.
La cuartaEnlace externo prueba se desarrolló entre 1977 y 1982 sobre una superficie de 1.300 km² de la Meseta suiza, al norte de los Alpes. En ella también participaron grupos de investigación de Italia y Francia. El Instituto Federal de Tecnología ETH de Zúrich (ETHZ) testó un sistema desarrollado en la Unión Soviética que parecía prometer resultados excepcionales. El equipo soviético responsable refirió una disminución de los daños de cerca del 70-90%, pero según afirma Marco Gaia, esas cifras no tenían ninguna base científica.
El cloud seeding en Suiza, un punto de referencia para otros países
Desde el punto de vista científico, las conclusiones de los cuatro grandes experimentos llevados a cabo en Suiza fueron claras: el cloud seeding no tiene un impacto significativo en el tamaño de los granizos. Es más, tal y como subraya Gaia, surgieron indicios de que los métodos utilizados podrían incluso favorecer la formación de granizo, en lugar de limitarla.
No obstante, los estudios realizados en Suiza desempeñaron un papel fundamental, ya que contribuyeron a definir las bases metodológicas para el desarrollo riguroso de este tipo de experimentos, según explica Ulrike Lohmann, profesora de física de la atmósfera en el ETHZ. De hecho, estos estudios también incluían grupos de control, al igual que en los estudios clínicos, para comparar las nubes tratadas con otras similares que no habían sido tratadas.
«En mi opinión, este enfoque es un modelo a seguir, y también una lección importante para otros países: si se recurre a la siembra de nubes, es esencial poder comparar los resultados con una situación en la que no se haya realizado ninguna intervención», afirma Lohman. La investigadora lleva años realizando experimentos de siembra de nubes, no para combatir el granizo, sino para estudiarEnlace externo los procesos físicos de las nubes, y en particular la formación de cristales de hielo.
Granizos más grandes debido al cambio climático
A pesar de la falta de progresos, grupos de investigación y compañías de seguros siguen esperando encontrar una forma de disminuir los daños causados por el granizo, un problema cada vez más urgente.
Según un estudioEnlace externo reciente, el aumento de las temperaturas debido al cambio climático provocará granizadas cada vez más violentas en Suiza y otras zonas del planeta. Por tanto, los daños provocados por el granizo de gran tamaño aumentarán de forma considerableEnlace externo.
El aire más cálido retiene más humedad, lo que alimenta temporales más intensos y genera corrientes ascendentes más fuertes. Estas favorecen la formación de granizos de mayor tamaño. AquíEnlace externo se explica en detalle cómo se forma el granizo.
En 2021, un año marcado por numerosos episodios de granizo, la Sociedad suiza de seguros contra el granizo recibió más de 14.000 partesEnlace externo por daños a los cultivos agrícolas. Las solicitudes de reembolso alcanzaron los 115 millones de francos suizos.
Según voces expertas del grupo asegurador Allianz, en los últimos años los temporales con granizo han generado, en todo el mundo, más daños aseguradosEnlace externo que todos los demás peligros naturales juntos.
Stop definitivo al avión antigranizo
Aun así, ni siquiera los experimentos más recientes llevados a cabo en Suiza han arrojado resultados prometedores. La compañía de seguros Baloise, en colaboración con el ETHZ, experimentó con el cloud seeding entre 2018 y 2023 en amplias zonas de la Suiza alemana. El objetivo era reducir los daños a vehículos provocados por el granizo.
Durante la estación de granizo, que va de mayo a septiembre, una avioneta debidamente equipada despegaba del aeródromo de Birrfeld, en el cantón de Argovia, para esparcir partículas de yoduro de plata en las nubes tormentosas. Había alrededor de 30-40 vuelos por temporada.
«El efecto de los vuelos en la formación de granizos de gran tamaño no se ha demostrado de una forma medible», declaró en octubre de 2024 Thomas Schöb, responsable de atención al cliente de Baloise, en la radio y televisión pública suiza SRF, anunciando las conclusiones de las pruebas.
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No existe consenso científico sobre la eficacia del cloud seeding
Múltiples países y regiones siguen apuntando a la siembra de nubes tormentosas para proteger las zonas agrícolas más vulnerables. Estados Unidos, China, Rusia y diversas naciones europeas, entre ellas Alemania y Francia, han desarrollado programas cuyo objetivo es reducir los daños provocados por el granizo.
Algunos de estos programas, como el que se llevó a cabo en la provincia canadiense de Alberta, afirman haber reducido hasta un 50% los daños asegurados provocados por el granizoEnlace externo. Según un estudioEnlace externo de Dakota del Norte, en Estados Unidos, el cloud seeding habría reducido el tamaño de los granizos.
A pesar de los prometedores resultados, no existe consenso científico acerca del impacto real de estas técnicas sobre el granizoEnlace externo y otras precipitaciones. Los datos disponibles son limitados y muy ambiguos: la siembra de nubes puede reducir la extensión de las áreas afectadas por el granizo, pero podría aumentar el tamaño del granizo, según un estudioEnlace externo reciente en el que ha participado Ulrike Lohmann.
Como explicaEnlace externo Marine de Guglielmo Weber, investigadora del Instituto de investigación estratégica de la Escuela Militar de Francia, el granizo y la lluvia son fenómenos naturales que se caracterizan por ser muy variables. «Es muy difícil relacionarlos con la actividad humana y entender qué habría pasado si no se hubiera intervenido». Además, según destaca Guglielmo Weber, el impacto del yoduro de plata en el medioambiente está poco documentado.
Así pues, habría que entender mejor cómo se comporta el granizo y la interacción entre las partículas de la atmósfera y las nubes, para comprender así si el ser humano podría domar uno de los fenómenos meteorológicos más destructivos de la naturaleza.
Artículo editado por Gabe Bullard; y adaptado al español por Cristina Esteban. Revisado por Carla Wolff.
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