El artista ecuatoriano Jesús Cobo esculpe la música en acero inoxidable y lava volcánica
Susana Madera
Quito, 30 jul (EFE).- En las alturas de los Andes ecuatorianos, el reconocido artista Jesús Cobo ha logrado capturar el aliento invisible de las notas del pentagrama y esculpir la música en acero inoxidable, lava volcánica y cerámica, que exhibirá en la exposición sobre la serie ‘La música’.
En su trayectoria, los «pretextos» creativos han mutado al ritmo de su propia curiosidad: algún momento se inspiró en los Andes, en el murmullo del agua o la vorágine de la ciudad, pero su hito más reciente nació en la pausa reflexiva de la jubilación, cuando decidió aprender a tocar violín, de forma autodidacta.
De las horas de práctica, de la fricción del arco sobre las cuerdas y del estudio de las partituras surgieron notas y una honda interrogante filosófica: ¿cómo darle cuerpo a una disciplina tan sutil y abstracta como la música?
Así nació una sinfonía visual de 17 esculturas que dialogan entre la precisión matemática del sonido y el arrebato de lo emocional, y que expondrá desde este 1 de agosto en el Centro Cultural Metropolitano, del centro histórico de Quito.
Esculpidas durante siete años, la mayoría de ellas están hechas en acero inoxidable, material con el que Cobo mantiene un idilio técnico desde hace décadas, pero también ha incluido cerámica y lava volcánica.
Viaje íntimo
Cada pieza de la exposición atraviesa un viaje íntimo que va de la idea abstracta al objeto táctil. Sin embargo, el artista de 72 años confiesa a EFE que una vez terminada la obra y vivido el júbilo de la contemplación, el vínculo posesivo se disuelve: la pieza deja de pertenecerle a nivel sensorial para pasar al dominio del espectador.
Por ello, no concibe su exposición como un mero ejercicio de virtuosismo técnico, sino como un acto de generosidad compartida en la que invita al público a buscar las caras ocultas de la realidad, demostrando que con sensibilidad y creatividad es posible encontrar una nueva interpretación de la existencia.
En las esculturas de Cobo hay curvas que parecen seguir el recorrido del aire, vacíos que permiten que la luz termine la obra, tensiones que evocan el momento en que una nota deja de ser sonido para convertirse en emoción, sostiene el exvicecanciller ecuatoriano Kintto Lucas.
El espectador es parte de la obra
Para Cobo, quien ha expuesto en Alemania, Italia, Ecuador, Turquía, EE.UU., Canadá, Argentina, España, Japón, Israel, Catar, China y México, entre otros países, la interacción del público con la obra es fundamental, y por ello hay piezas en las que involucra al espectador a través del reflejo y otras movibles que la gente puede manipular.
Una de las esculturas en la que el público puede cambiar la composición se titula ‘La Catedral’, concebida como tributo al célebre guitarrista paraguayo Agustín Pío Barrios ‘Mangoré’ (1885-1944), y en la que juega con el lleno y el vacío en alusión al sonido y al silencio.
También tiene obras trabajadas con piezas de motores, mientras la música de la naturaleza está representada en un imponente pájaro tallado en acero inoxidable.
«La mayoría de obras las trabajo con el círculo porque para mí es la representación del universo donde acontece el sonido», comenta el artista, que también presenta obras que parecen herméticas por fuera pero al acercarse revelan una dualidad artística con diversas coreografías de espirales y signos en su interior.
En la pieza ‘Lluvia sobre el agua’ representa con formas tridimensionales las texturas que nacen al caer la lluvia, evocando el sonido de una música de la naturaleza detenida en el tiempo y moldeada con alma y pasión. EFE
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