El Banco de Francia cree que la crisis política lastrará el crecimiento económico
París, 15 sep (EFE).- El Banco de Francia ha revisado ligeramente al alza su previsión de crecimiento del PIB para este año, al 0,7 %, una décima más de lo anticipado en junio, pero ha corregido una décima a la baja sus expectativas para 2026 y 2027 porque teme que la incertidumbre política afecte las decisiones de consumidores y empresas.
En su informe trimestral de proyecciones macroeconómicas publicado este lunes, el Banco de Francia (BdF) destaca que «la incertidumbre presupuestaria para 2026 podría reforzar los comportamientos de espera de las empresas y los particulares». Es decir, que unos y otros van a renunciar o a posponer decisiones de inversión o de gasto.
La cifra revisada para 2025 del 0,7 % coincide con la última previsión del anterior Gobierno del ya ex primer ministro, el centrista François Bayrou, que tuvo que presentar su dimisión por el revés de la Asamblea Nacional a la moción de confianza que él mismo había convocado para el pasado día 8 para validar su proyecto de presupuestos para 2026.
Pero ese pequeño cambio se debe a razones técnicas, ya que la actividad fue en el primer semestre algo mejor de lo calculado en junio, sobre todo por un movimiento de reducción de existencias por parte de las empresas, que aportarán 1,1 puntos de producto interior bruto (PIB) en el conjunto de 2025.
El consumo de los particulares, por su parte, está mostrando una notable debilidad, y su progresión este ejercicio se limitará al 0,4 %, y eso pese a que los salarios están creciendo más que la inflación, y esa situación debería mantenerse en los dos próximos años.
En la presentación del informe, el director general de estadísticas y estudios, Olivier Garnier, ha destacado que en las últimas encuesta mensuales de coyuntura, realizadas cuando ya se daba por hecha la caída del Gobierno de Bayrou, ha quedado en evidencia un fuerte incremento de la incertidumbre.
Bayrou tenía intención de aplicar un recorte de cerca de 44.000 millones de euros en el déficit público el año próximo, que en 2024 había alcanzado un 5,8 % del PIB, y que este año debería quedarse en el 5,4 %.
El objetivo de ese ajuste era rebajar el déficit al 4,6 % del PIB en 2026, pero el BdF da por hecho de que el Ejecutivo del nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, será menos ambicioso para tratar de obtener el visto bueno parlamentario a las cuentas de 2026.
Si el proyecto de Bayrou suponía un ajuste estructural de alrededor del 0,8 o 0,9 % del PIB, el organismo regulador del sector financiero considera que, con la nueva configuración política, se quedará en un 0,6 % en 2026 y en un 0,4 % en 2027.
Eso debería situar el déficit por debajo del 5 %, pero alejaría la meta del anterior primer ministro de la trayectoria que diseñó para dejarlo en 2029 en el 3 %, el tope fijado por las reglas europeas.
Lecornu fue designado el pasado día 9 por el presidente francés, Emmanuel Macron, con el mandato de «consultar las fuerzas políticas representadas en el Parlamento para adoptar unos presupuestos para la nación y construir los acuerdos indispensables para las decisiones de los próximos meses».
Desde entonces, ha iniciado una ronda de conversaciones con los líderes de los partidos políticos y con los interlocutores sociales y su voluntad es tratar de ampliar la base de apoyo de sus dos predecesores, el centrista Bayrou y el conservador Michel Barnier, con los socialistas y, eventualmente, con los ecologistas y los comunistas.
Esas conversaciones se llevan a cabo en un clima de cierta tensión en los mercados de deuda, acentuada por la decisión de la agencia Fitch, que el pasado viernes rebajó su nota a Francia, al pasarla de ‘AA-‘, de calidad elevada, a ‘A+’, de calidad media.
Este lunes al cierre del mercado, la rentabilidad de la deuda francesa a diez años se negociaba con un interés del 3,477 %, un nivel ligeramente superior a la italiana (3,471 %). El pasado día 9, eso ya había ocurrido puntualmente durante la sesión, por primera vez desde 2003.
Los mercados ya habían descontado el cambio de la calificación de Fitch, como lo prueba que el índice de la Bolsa de París subió un 0,92 % y que el CAC-40 ha estado avanzando ininterrumpidamente desde el día 5. EFE
ac/atc/emm/rcf