El comisario europeo de DD.HH. dice que no son los derechos lo que retrasa las expulsiones
París, 28 ene (EFE).- El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, quiere convencer a los líderes europeos de que no es «una protección excesiva» de esos derechos lo que retrasa los procesos de expulsiones, y que los centros de retorno que algunos quieren externalizar no deben crear limbos legales.
En un mensaje publicado este miércoles, al calor del debate en torno al reglamento de retorno de la Unión Europea (UE), sobre el que se espera una decisión en los próximos meses, O’Flaherty advierte del riesgo de que se privilegie una «retórica ‘dura'» sobre los valores.
A su juicio, eso significaría «una triple pérdida: más sufrimiento humano, un golpe a nuestra credibilidad internacional y ningún aumento real en las cifras de retornos».
El comisario insiste en que el Convenio Europeo de Derechos Humanos «no impide» las expulsiones de los extranjeros en situación irregular y subraya que los Estados «tienen un derecho claro y soberano a controlar sus fronteras y a gestionar la migración».
Pero puntualiza que «deben hacerlo en un marco democrático basado en normas» y también que considerar los derechos humanos «como un obstáculo que debe sortearse no aumenta la eficiencia» sino que, en realidad, «conduce a litigios prolongados, prácticas indignas y a la pérdida de confianza pública».
Asegura que «sólo una pequeña fracción de las expulsiones se paraliza por motivo de los derechos humanos», que en buena medida tiene que ver más bien con la complejidad de los litigios o con el recurso a mecanismos como los envíos a países considerados peligrosos.
Por eso se muestra convencido de que no se incrementarán esas expulsiones «por arte de magia rompiendo las normas».
Además, avisa de que «el verdadero peligro» es «la tendencia actual de poner a prueba los límites de la ley para ver hasta qué puntos se doblegan» ya que eso acaba generando «interminables batallas judiciales e incertidumbre administrativa», además de aumentar el riesgo de que esos migrantes sean enviados a lugares donde corren peligro.
El comisario del Consejo de Europa (que no es lo mismo que la UE) se refiere con una visión más que crítica a las iniciativas de algunos países como Italia, Dinamarca o Reino Unido para crear los llamados «centros de retorno» fuera de su territorio y pone el acento en que eso no debe dar lugar a «lagunas en materia de derechos humanos».
Estima que si hay países que quieren ir por esa vía, deben demostrar su pertinencia, en especial «mediante evaluaciones de riesgos exhaustivas» y hay que dotarlos de «garantías jurídicamente vinculantes, recursos efectivos y límites de estancia claros».
Además, subraya que «nunca deben utilizarse para niños, familias o personas con solicitudes de asilo pendientes», y que en caso de que la expulsión no se puede llevar a cabo en el plazo fijado, la responsabilidad recae en el país que lo envió a ese centro. EFE
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