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El detector chino de neutrinos ofrece la medición de oscilación más precisa hasta ahora

Redacción Ciencia, 10 jun (EFE).- El Observatorio Subterráneo de Neutrinos de Jiangmen (JUNO, por sus siglas en inglés), en China, ha logrado las mediciones más precisas hasta la fecha de los parámetros de oscilación solar, mejorando los registros previos existentes a la fecha.

La revista Nature da cuenta este miércoles de la compleja infraestructura del detector chino, diseñado para captar neutrinos provenientes de reactores nucleares con una resolución energética “sin precedentes”, sostienen los autores.

Los neutrinos, las partículas más elementales y misteriosas del universo, son claves para entender su origen y evolución.

Se trata de partículas tremendamente difíciles de estudiar y detectar por tener una masa casi nula (0,45 electronvoltios, un millón de veces menor que la segunda partícula subatómica más ligera conocida, el electrón) y por su débil interacción con la materia.

Para avanzar en su conocimiento se han diseñado millonarios experimentos de oscilación de neutrinos a larga distancia, que suelen consistir en detectar neutrinos que han viajado cientos de kilómetros desde un acelerador de partículas hasta un gran detector para ver cómo han cambiado (u oscilado) en ese viaje.

Avanzar en la comprensión de un misterio

El experimento del que da cuenta Nature este miércoles utiliza datos recopilados durante 59 días, a través de los cuales se han obtenido “las mediciones más precisas de la oscilación de neutrinos registradas hasta la fecha”.

Estos datos también proporcionan la primera medición simultánea de alta precisión conocida de los parámetros clave de la oscilación, lo que reduce las incertidumbres asociadas en un factor de 1,6 en comparación con los resultados experimentales combinados de las últimas décadas.

Los resultados sientan las bases para avanzar en la comprensión básica de los neutrinos, incluida la determinación de su masa exacta y su orden, y los fenómenos físicos en los que participan, informan los investigadores.

El detector JUNO es un gran tanque esférico lleno de 20.000 toneladas de líquido, enterrado a 700 metros bajo tierra. Cada vez que un neutrino interactúa, se emite un diminuto destello de luz que es captado en el entorno oscuro por decenas de miles de fotosensores.

En sus primeros 59 días de funcionamiento, al reconstruir la energía de los neutrinos entrantes a medida que oscilan, JUNO permitió determinar con precisión las transiciones entre los tres ‘sabores’ de neutrino.

Esos sabores se refieren a que la interacción con la materia de los neutrinos genera tres tipos de partículas distintas: electrones, muones (200 veces más pesados que los electrones) y taus (4.000 veces más pesados). EFE

cam/crf

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